<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077</id><updated>2011-12-29T09:49:24.900-08:00</updated><category term='programa esta escrito'/><category term='Revista Adventista'/><category term='Limoni Manu'/><category term='revista diologo adventista'/><category term='Cuando la fe y la razón están en tensión'/><category term='La oración transformadora'/><category term='la voluntad de dios'/><category term='La hendidura en la Roca'/><category term='Mark Finley'/><category term='Ramani Kurian'/><category term='Olga Valdivia'/><category term='L. James Gibson'/><category term='Caminemos en la luz'/><category term='Espíritu Santo un poder o una persona'/><category term='Lecciones del Alfarero'/><category term='La Perfeccion'/><category term='Ricardo Bentancur'/><category term='Qué tamaño tiene tu Dios'/><category term='Actitud Triunfadora'/><category term='La salud espiritual'/><category term='Ángel Manuel Rodríguez'/><category term='No sentimientos sino fe'/><category term='Sagrada Misión'/><category term='Oh cuanto amo su Ley'/><category term='El Segundo Gran Mandamiento'/><category term='J Stanley McCluskey'/><category term='Thurman C Petty Jr'/><category term='el verdadero reavivamiento'/><category term='E Theodore Agard'/><category term='Preparados para Servir'/><category term='Roberto Badenas'/><category term='Revista El Centinela'/><category term='Roy Gane'/><category term='Keisha McKenzie'/><category term='Qué hemos hecho'/><category term='Activos de Palabra y de Hecho'/><category term='Humberto M Rasi'/><category term='Marvin Atchison'/><category term='Espíritu Santo'/><category term='Costin Jordache'/><category term='Elena G. White'/><category term='robert acosta'/><category term='Devocional'/><category term='Navidad en familia'/><category term='Mark A. 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Con  el paso del tiempo, los matrimonios con sus hijos impusieron la  modalidad “nuclear”, tipo “cápsula”, abandonando aquellas hermosas  jornadas de la parentela y ocupándose cada cual de su núcleo familiar.  Hoy, ya no hay tiempo para reunirse más que en el Día de Acción de  Gracias o en Navidad.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Vivimos tiempos de cambios profundos en las relaciones familiares: Está desapareciendo la figura del &lt;em&gt;abuelo&lt;/em&gt; o la &lt;em&gt;abuela&lt;/em&gt;,  que antes vivían en casa y constituían el centro de la reunión de los  domingos de toda la familia; ahora hay que ir a verlos al geriátrico.  Las nuevas figuras del escenario familiar actual son, entre otras: el  “tercero”, el “novio” de mamá o la “novia” de papá; el novio esposo o la  novia esposa del hijo adolescente que muchas veces se queda a dormir en  el mismo dormitorio; la figura del padre ausente o del “esposo de fin  de semana”, que se alimenta del nuevo sistema de amor negociado, es  decir, la relación de pareja como algo “negociable” y de conveniencia.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Completando este cuadro, muchos hogares tradicionales que sobreviven a  los embates de los cambios, son el triste espectáculo de maltratos,  abusos, incesto y violencia. Otros permanecen enzarzados en pleitos y  disputas, alimentando odios y resentimientos. El hogar dejó de ser para  muchos un refugio placentero; perdió esa cualidad de espacio íntimo de  tregua y refrigerio. En todo caso es un buen hotel. Las estadísticas  anuncian elocuentemente la destrucción de la familia tradicional.&lt;/p&gt; &lt;h3&gt;No todo es negativo&lt;/h3&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Pero hay una contracara en este contexto de crisis. Los profundos  cambios sociales, económicos y culturales de nuestra época traen  aparejados cambios también profundos en los papeles del hombre y de la  mujer en el seno familiar. Y estos cambios responden más a la justicia y  a la realidad. Si ha habido un resquebrajamiento dramático de la  estructura de la familia, hay una razón para ello: en gran medida, dicha  familia monogámica y tradicional se asentaba en relaciones de poder que  postergaban a la mujer. La encerraban entre las cuatro paredes de una  casa.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Por otra parte, en las generaciones pasadas, la libertad y el amor no  tenían peso específico en la hora de la elección matrimonial. La  modernidad trajo profundos cambios que alentaron los derechos humanos, y  en particular los de la mujer. La inserción de la mujer en el mercado  de trabajo, generando sus propios ingresos y un espacio mayor de  libertad, modifica notablemente los cimientos sobre los cuales está  apoyada la familia tradicional (entiéndase un núcleo formado por papá en  el trabajo y mamá en la casa). Esta nueva situación hace que la mujer  asuma derechos merecidos. Y en este sentido las relaciones humanas, y  consecuentemente las conyugales, si bien más complejas, son hoy más  abiertas, justas y auténticas.&lt;/p&gt; &lt;h3&gt;Navidad en familia&lt;/h3&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Hace un tiempo visitamos con mi esposa la tumba de su abuelo en  Colonia Valdense, Uruguay. Él nació el 9 de marzo de 1881. Nos  sorprendió saber que exactamente un siglo después nació su bisnieta,  nuestra hija Mariela. Cuando vivió ese ser que ahora descansa bajo esa  lápida, no sospechó jamás lo mucho que tendría que ver con mi vida, con  la vida de mis hijas... y lo mucho que aún tendrá que ver con la vida de  nuestros descendientes. Todos tenemos que ver con todos. Nuestros  antepasados aún hablan. Y, gracias a la fecundidad, construimos nuestro  futuro. Todo esto significa la palabra &lt;em&gt;familia&lt;/em&gt;. Y esta esencia  no cambia con los cambios culturales que trae el tiempo. Propongámonos  en esta Navidad luchar por ese espacio sagrado donde yace la memoria de  nuestros antepasados, que conservan nuestras raíces, y desde el cual se  forja nuestra propia identidad como personas.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Comenzamos este número de &lt;em&gt;El Centinela&lt;/em&gt;, revista que hace  casi un siglo ha venido proclamando un mensaje en favor de la familia,  recordando el mensaje de amor que nos trae la Navidad. Así como en este  día recordamos el nacimiento del Hijo de Dios que vino a salvar el  mundo, también recordamos que este no es simplemente un día en el que  encontramos la excusa para cenar juntos. La Navidad tiene un mensaje más  profundo: la familia ha sido creada y redimida por el amor de Dios.  Recordar esto es importante en medio de la crisis que hoy sufre el  núcleo familiar y consecuentemente la familia humana.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Recuperemos en Navidad la esperanza en la familia. Aprendamos a mirar  la realidad más allá de los ojos del desengaño y la decepción; a  descubrir la estrella de Belén, que persiste en darnos en esta noche su  mensaje de amor y belleza.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; Así, podemos parafrasear el texto de San Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios &lt;em&gt;a la familia&lt;/em&gt;, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”&lt;br /&gt;____________________________________________________________________&lt;br /&gt;Fuente: &lt;a href="http://www.elcentinela.com/"&gt;Revista El Centinela&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.elcentinela.com/?p=article&amp;amp;a=44150834641.645"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Diciembre 2011&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-5828779515458394179?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/5828779515458394179/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=5828779515458394179' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/5828779515458394179'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/5828779515458394179'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2011/12/navidad-en-familia.html' title='Navidad en familia'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-PSvydOWdBDo/TvMdJjMlYlI/AAAAAAAAAww/HxH70hYgYU4/s72-c/pesebre%2Bviviente.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-5921738250683763626</id><published>2011-10-25T07:02:00.001-07:00</published><updated>2011-10-25T07:10:47.183-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Humberto M Rasi'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='la voluntad de dios'/><title type='text'>Cómo conocer la voluntad de Dios para mi vida</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-KBJ-gXXcx8o/TqbAx9GZmhI/AAAAAAAAAt8/Zqx_-_BFNUY/s1600/C%25C3%25B3mo%2Bconocer%2Bla%2Bvoluntad%2Bde%2BDios%2Bpara%2Bmi%2Bvida.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 406px; height: 162px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-KBJ-gXXcx8o/TqbAx9GZmhI/AAAAAAAAAt8/Zqx_-_BFNUY/s1600/C%25C3%25B3mo%2Bconocer%2Bla%2Bvoluntad%2Bde%2BDios%2Bpara%2Bmi%2Bvida.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Por: Humberto M. Rasi&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; &lt;span style="font-weight: bold;font-size:180%;" &gt;N&lt;/span&gt;uestra vida consiste en una serie de decisiones.  Aunque algunas son de poca importancia, otras tienen gran significado y  traen consecuencias de largo alcance. En cierto momento, cada uno de  nosotros define su postura con respecto a tres asuntos fundamentales.  Primero, decidimos el papel que Dios y la religión tendrán en nuestra  vida. Segundo, escogemos la carrera o profesión con que nos ganaremos el  sustento diario. Tercero, resolvemos si nos casaremos o no y quién será  la persona con quien formaremos un hogar.&lt;/p&gt;         &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; A medida que avanzamos en la vida, seguimos  haciendo decisiones. ¿Dónde estudiaremos y qué título obtendremos? Al  completar los estudios, ¿buscaremos empleo o trabajaremos de manera  independiente? ¿En qué localidad nos radicaremos? ¿De qué manera  emplearemos nuestras ganancias? Si nos casamos, ¿tendremos hijos o no?  ¿Y cuántos?&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; A través de los siglos, los seres humanos han  utilizado diversos métodos para tomar decisiones. Algunos buscan el  consejo de amigos de experiencia o consejeros de confianza. Otros abren  la Biblia al azar para encontrar un pasaje orientador o consultan a  adivinos.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Como cristianos, queremos hacer la voluntad  de Dios cada vez que nos encontramos frente a decisiones significativas.  Cuando hablamos con el Señor en oración, a menudo repetimos las  palabras del Padrenuestro, que incluye esta petición: “Hágase tu  voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10). ¿Qué  nos enseña la Biblia acerca de la voluntad de Dios?&lt;/p&gt;       &lt;p style="font-weight: bold;" class="articleSection"&gt; El significado de la palabra &lt;em&gt;voluntad&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; La palabra “&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;voluntad&lt;/span&gt;” tiene tres significados básicos, que se aplican tanto a Dios como a los seres humanos.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; &lt;em&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Voluntad&lt;/span&gt;: la capacidad y el poder de elegir.&lt;/em&gt;  Dios posee la capacidad de decidir y la ha ejercido siempre. En cierto  momento decidió crear el universo y poblarlo con seres inteligentes.  También escogió ordenar este planeta y crear a Adán y a Eva para vivir  en él. Más tarde eligió a Abraham y a sus descendientes para que fueran  su pueblo especial. Asimismo decidió venir a este mundo como ser humano  en la persona de Jesucristo para rescatarnos del pecado mediante su  muerte y resurrección.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Dios nos creó con la capacidad de tomar  decisiones, lo que constituye una parte importante de haber sido  formados “a imagen de Dios”. De ahí que podemos elegir obedecerle o  desobedecerle con consecuencias previsibles. (Ver Deuteronomio 30:15,  19, 20; Apocalipsis 3:20.) Dios respeta y protege nuestra libertad  individual de escoger. Él anhela que, al tomar decisiones, elijamos bien  y de esa manera desarrollemos nuestro carácter.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; &lt;em&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Voluntad&lt;/span&gt;: el deseo de realizar algo o de alcanzar un objetivo.&lt;/em&gt;  Dios, cuyo carácter es perfecto amor y perfecta justicia, siempre desea  lo bueno para sus criaturas (Jeremías 29:11) y nunca se siente  inclinado hacia el mal (Santiago 1:13). Él desea, por ejemplo, que todos  los seres humanos alcancemos la vida eterna (1 Timoteo 2:3, 4) y que  crezcamos espiritualmente (Colosenses 1:9, 10). &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Los seres humanos también sentimos el deseo  de realizar algo o de alcanzar un objetivo en la vida. Con frecuencia,  por causa del pecado que nos afecta, elegimos actuar de manera egoísta y  perjudicial. El apóstol Pablo era consciente de su inclinación al mal:  “No hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago” (Romanos 7:15,  20).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; &lt;em&gt;Voluntad: propósito firme, determinación o plan. &lt;/em&gt;Pablo  se refiere al plan de Dios, quien “hace todas las cosas según el  designio de su voluntad” (Efesios1:11). Su plan de salvación, por  ejemplo, fue diseñado antes de la creación del mundo (1 Pedro 1:18-20).  Cristo vino a este planeta en el momento preciso en la historia de la  redención (Gálatas 4:4, 5). Dios conoce el día y la hora en que Cristo  regresará en gloria a este mundo (Mateo 24:26, 27). También ha escogido  el día en que juzgará a los seres humanos de todos los tiempos (Hechos  17:31). En algunos casos, Dios ha revelado aspectos importantes de su  gran plan mediante profecías cuyo cumplimiento es preciso. Y en el  capítulo 2 del libro de Daniel, por ejemplo, encontramos una secuencia  de los poderes que han venido dominando al mundo desde el imperio  babilónico hasta el fin de la historia. Y en el libro de Apocalipsis  capítulos 2 y 3 se bosquejan las principales etapas de la historia del  cristianismo.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Uno de los temas más interesantes para los  cristianos es reflexionar sobre cómo Dios llevará a cabo su plan de  acuerdo con su voluntad soberana, mientras permite que cada ser humano  ejerza su libre albedrío. Esto inspiró al apóstol Pablo a exclamar: “¡Oh  profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!  ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!”  (Romanos 11:33).&lt;/p&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;      &lt;br /&gt;¿Por qué es importante?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Algún lector podrá preguntarse por qué es importante conocer la voluntad de Dios para nuestra vida.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Debemos reconocer que en nuestra condición  natural no nos interesa ni nos importa conocer la voluntad de Dios. Y  aunque supiéramos lo que él anhela para nosotros, tenderíamos a rechazar  o a oponernos a sus mejores deseos. Por naturaleza, estamos en rebelión  contra él. Sin embargo, Dios anhela que cambiemos nuestra actitud.  Quiere ser nuestro Salvador y nuestro Amigo. Desea que le conozcamos,  amemos y obedezcamos, para que nos vaya bien en la vida. Por eso el  Espíritu Santo habla constantemente a nuestra conciencia. Nos invita:  “Dame, hijo mío, tu corazón y miren tus ojos por mis caminos”  (Proverbios 23:26). Quiere guiar nuestras decisiones para nuestro bien  (Salmo 32:8, 9). El apóstol Pablo nos anima a volvernos especialistas en  conocer la voluntad de Dios (Efesios 5:16, 17). Si la obedecemos, nos  asegura que pasaremos la eternidad en su compañía (Mateo 7:21; 1 Juan  2:17).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Por eso Satanás procura que permanezcamos  separados de Dios y en rebelión contra él. Y aunque hayamos decidido  obedecer a Dios, Satanás sigue intentando que le desobedezcamos. Este  proceso de prueba se conoce con el nombre de &lt;em&gt;tentación&lt;/em&gt; y es  permitido por Dios. Cada día de nuestra vida se libra en nuestra  conciencia este drama de consecuencias eternas. Mediante el Espíritu  Santo, Dios nos invita a que alineemos nuestra voluntad con la suya,  mientras Satanás trata de convencernos de que Dios no nos ama y no  quiere que disfrutemos de la vida. Sin embargo, cuanto más tiempo  obedecemos a Dios, tanto más se debilitan las tentaciones, porque Dios  fortalece nuestra capacidad de elegir lo bueno.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Cuando entendemos la guerra mortal en que  estamos involucrados, también llegamos a comprender por qué Dios está  tan interesado en nuestra salud física y mental. El desea que nada  afecte nuestra capacidad de elegir consciente y libremente entre  obedecerle o desobedecerle. Por eso nos aconseja que mantengamos el  cuerpo libre de sustancias que disminuyen nuestra capacidad de razonar y  que conservemos nuestra mente libre de las influencias negativas que  nos llegan a través de lo que leemos, miramos u oímos. Nada debe impedir  que escuchemos con claridad la voz de Dios en nuestra conciencia.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: left; font-weight: bold;" class="articleSection"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; font-weight: bold;" class="articleSection"&gt;¿Cuáles son las condiciones?&lt;/p&gt;       &lt;p class="bodytext"&gt; Dios ha establecido tres condiciones básicas para conocer su voluntad para nuestra vida.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; &lt;em&gt;Confianza&lt;/em&gt; en que Dios existe, que es bueno y justo, y que desea lo mejor para nosotros (Hebreos 11:6).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; &lt;em&gt;Obediencia&lt;/em&gt;: Decidir obedecer a Dios  en todo aquello en que ya haya revelado su voluntad para nosotros. Esto  requiere desterrar de nuestra vida todo pecado conocido. Dice el  salmista: “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor  no me habría escuchado” (Salmo 66:18). Por otra parte, “si pedimos  alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Juan 5:14).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; &lt;em&gt;Sumisión&lt;/em&gt;: Estar dispuestos a  obedecer lo que Dios nos revele de su voluntad. Esto requiere una  actitud especial, porque nuestra tendencia natural es decirle al Señor:  “Muéstrame tu voluntad y después déjame que decida si la voy a obedecer o  no”. Se cuenta que un joven elevó a Dios una oración parecida: “Señor,  quiero servirte como misionero. Estoy listo a ir a cualquier parte que  tú me envíes, con tal que el sueldo sea bueno y el clima agradable”.  Esta actitud tragicómica se basa en dos falacias: Creer que sabemos  mejor que Dios lo que nos conviene y pensar que él no desea nuestra  felicidad ni nuestra salvación eterna.&lt;/p&gt;       &lt;p style="font-weight: bold;" class="articleSection"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-weight: bold;" class="articleSection"&gt;¿Cuáles son los siguientes pasos?&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Existen cinco factores que nos ayudan a conocer la voluntad de Dios y aplicarla a nuestra vida. Vamos a repasarlos.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; &lt;em&gt;1. La Biblia: En este libro inspirado Dios comunica su voluntad para todos los seres humanos de todos los tiempos.&lt;/em&gt;  La Biblia nos provee instrucción específica sobre la voluntad de Dios.  También encontramos en ella ejemplos sobre las bendiciones de la  obediencia y los tristes resultados de la desobediencia. Por eso nos  conviene estudiarla cada día, individualmente y en grupos. Ella contiene  enseñanzas sobre la salvación, la familia, el trabajo, las finanzas,  los hábitos de vida y muchos otros temas importantes. &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Pablo dice que en las Escrituras podemos  hallar todo lo necesario para vivir una vida digna y alcanzar la vida  eterna (2 Timoteo 3:15-17). Los cristianos encontramos en los Diez  Mandamientos (Éxodo 20:3-17) los grandes principios morales que definen  nuestra relación con Dios y con nuestros semejantes (Lucas 10:27).  Cuando aceptamos a Jesucristo como Salvador y Amigo, orientamos nuestra  existencia en base a esos principios como una expresión de nuestro amor  hacia él (Juan 14:15). Jesús no sólo presentó un modelo perfecto de cómo  se viven esos principios, sino que también explicó sus implicaciones  para la vida real (ver Mateo capítulos 5 al 7).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; &lt;em&gt;2. El Espíritu Santo: Dios se comunica con nosotros mediante el Espíritu Santo hablando a nuestra conciencia.&lt;/em&gt;  El Espíritu Santo es Dios mismo apelando a nuestra voluntad (Isaías  30:21). Sin embargo, la conciencia no es siempre ni necesariamente la  voz de Dios, porque puede estar deformada o cauterizada. Aunque el  Espíritu Santo venía actuando en el mundo desde la Creación, cuando  Cristo completó su ministerio en esta Tierra y ascendió al cielo, nos  dejó el Espíritu Santo para cumplir una misión especial (Hechos 1:8).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Hay momentos cuando escuchamos la voz del  Espíritu de Dios con más claridad. Esto sucede cuando oramos y  permanecemos silenciosos aguardando la respuesta de Dios. También ocurre  cuando estudiamos un pasaje de la Biblia, meditamos sobre su  significado y le pedimos al Espíritu Santo que nos enseñe a aplicarlo a  la vida. Además, podemos sentir las impresiones de Dios cuando  participamos con otros cristianos en la adoración, el canto  congregacional, la oración pública y cuando escuchamos la exposición de  la Palabra de Dios con poder. &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Es el Espíritu Santo quien nos hace entender  las verdades espirituales (Juan 16:13) y nos capacita para hacer lo que  Dios desea (Filipenses 2:13; Hebreos 13:20, 21. El Espíritu también  estimula nuestro pensamiento para imaginarnos el gozo que  experimentaremos cuando hagamos la voluntad de Dios (Salmo 37:3-6).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; &lt;em&gt;3. Los eventos de la vida: Dios nos ayuda a discernir su voluntad al interpretar con sabiduría lo que nos acontece.&lt;/em&gt;  Cuando tomamos una decisión que nos parece correcta y avanzamos en  cierta dirección, Dios con frecuencia abre o cierra las puertas de la  oportunidad delante de nosotros. Por ejemplo: Solicitamos admisión en  tres universidades y una de ellas nos acepta y además nos ofrece una  beca. Pedimos trabajo en dos empresas y una de ellas nos invita, con el  sábado libre. Conocemos a alguien, aparentemente por casualidad, y ese  encuentro abre oportunidades inesperadas.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; En la Biblia encontramos varios casos en que  Dios utiliza los eventos para llevar adelante su plan. Cuando los  hermanos de José están a punto de matarlo motivados por la envidia, una  caravana de mercaderes pasa cerca de ellos en el momento oportuno y lo  compran como esclavo (Génesis 37:12-28). Años más tarde, cuando José  había llegado a ser el primer ministro del faraón en Egipto, les dice a  sus hermanos que Dios, en su providencia, lo había enviado a esa tierra  extraña para salvarles la vida a ellos y a toda su familia (Génesis  45:7, 8).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Rebeca llega a buscar agua para su rebaño  justamente cuando Eliezer, siervo de Abraham, se acerca al mismo pozo  después de haber orado a Dios para que le ayudara a encontrar una esposa  para Isaac (Génesis 24:12-46).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Dos eventos en la vida de Pablo muestran la  providencia divina en acción. Durante uno de sus viajes misioneros, el  apóstol decide dirigirse a una región de Asia Menor para predicar el  evangelio, pero el Espíritu Santo le impide hacerlo y en cambio lo guía  hacia Europa con ese fin (Hechos 16:6-10). Algún tiempo después Pablo se  propone viajar a Roma para comunicar el cristianismo en la capital del  vasto imperio (Hechos 19:21). Eventualmente llega a Roma a predicar las  buenas nuevas de salvación, pero como prisionero de las autoridades  romanas (Hecho 23:11; Filipenses 1:12, 13).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; En cada caso, sin embargo, debemos  interpretar los eventos y las circunstancias asegurándonos de que no  contradicen los principios de la Biblia y que coinciden con la  orientación del Espíritu Santo.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; &lt;em&gt;4. Consejeros cristianos: Personas de  experiencia y buen juicio que pueden ayudarnos a aplicar los principios  de la Palabra de Dios a nuestra vida. &lt;/em&gt;Cuando estamos frente a una  decisión importante, nos beneficiaremos mucho al escuchar el consejo de  quienes nos conocen bien, como nuestros profesores y mentores  (Proverbios 11:14). Nuestros padres, si son cristianos, también pueden  orientarnos con sabiduría (Proverbios 23:22). De la misma manera, es  valioso el parecer de pastores, capellanes y líderes de confianza.&lt;span class="superscript"&gt;1&lt;/span&gt;  (El apóstol Pablo prestó atención al consejo de sus amigos durante los  disturbios en Efeso y de esa manera probablemente salvó su vida. Ver  Hechos 19:30, 31.) &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; El diálogo con personas de experiencia ofrece  la ventaja de que pueden evaluar nuestra situación con cierta  objetividad. Además, pueden hacernos preguntas que aclaren nuestro  pensamiento y sugerir opciones que no habíamos considerado. Por  supuesto, si ya hemos formado nuestro hogar, debemos conversar con  nuestro cónyuge e incluso con nuestros hijos, evaluando el pro y el  contra, puesto que ellos también serán afectados por la decisión que  tomemos.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; &lt;em&gt;5. La reflexión personal: Evaluamos con oración los cuatro factores anteriores y tomamos una decisión.&lt;/em&gt;  Ahora que hemos satisfecho las tres condiciones –confianza en Dios,  obediencia a su voluntad y sumisión a lo que él nos indique– integramos  los cuatro factores. Tomamos en cuenta los principios bíblicos, las  impresiones del Espíritu Santo, el sentido de dirección que nos indican  los eventos y el consejo de personas en quienes confiamos. La lista  titulada “Antes de tomar una decisión importante” puede ayudarnos en el  proceso.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Esto es esencial, porque no debemos confiar  demasiado en nuestro juicio, que con frecuencia es parcial y limitado:  “No te apoyes en tu propia prudencia. No seas sabio en tu propia  opinión” (Proverbios 3:5, 7), aconseja Salomón. “Hay camino que parece  derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 16:25).  Sin embargo, la decisión final debe ser nuestra.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; A pesar de haber tomado cuidadosamente estos  cinco pasos, es posible que cometamos errores y hagamos decisiones  incorrectas. Pero Dios es paciente con nosotros (Salmo 103:13, 14).  Debemos pedir perdón, volver atrás y comenzar de nuevo el proceso.&lt;/p&gt;       &lt;p class="articleSection"&gt; &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Conclusión&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Durante su ministerio, Jesús repitió varias  veces un relato con variaciones. Es la parábola del dueño de una  hacienda que, antes de partir hacia una tierra lejana, llama a su  mayordomo y le pide que se haga cargo de toda su propiedad mientras él  se encuentra ausente. Cuando el dueño regresa le pide al mayordomo un  informe sobre cómo ha desempeñado sus responsabilidades. En otra  versión, Jesús cuenta el relato de un hombre rico que confía su fortuna a  varios de sus empleados y después de un tiempo les pide cuentas. &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; La esencia de estos relatos es la misma: Dios  nos ha confiado vida, talentos, oportunidades y opciones para la  acción. Nos provee orientación y se alegra cuando tomamos buenas  decisiones. Su promesa es segura: “Este Dios es Dios nuestro eternamente  y para siempre; él nos guiará aun más allá de la muerte” (Salmo 48:14).  Por eso, cuando hacemos frente a una decisión importante y queremos  conocer la voluntad de Dios, podemos orar como David: “Examíname, oh  Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si  hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno” (Salmo  139:23, 24).      &lt;/p&gt;       &lt;p class="about"&gt;&lt;em&gt;Humberto M. Rasi (Ph.D., Stanford University) es el fundador y redactor en jefe de Diálogo Universitario. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="articleSection"&gt;REFERENCIAS&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt; 1. Los adventistas del séptimo día  creemos que los escritos de Elena White, fundamentados en los principios  bíblicos, proveen orientación inspirada sobre muchos aspectos de la  vida cristiana y los consultamos antes de tomar una decisión importante.&lt;/p&gt;       &lt;p class="articleReference"&gt; 2. Cuestionario adaptado del libro de Dwight L. Carlson, &lt;em&gt;Living God´s Will&lt;/em&gt;, pp. 153-156.&lt;/p&gt;&lt;p class="articleReference"&gt;       &lt;/p&gt;&lt;hr /&gt;          Fuente: &lt;a href="http://dialogue.adventist.org/articles/18_1_rasi_s.htm"&gt;Dialogo Universitario&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://dialogue.adventist.org/index_s.htm"&gt;&lt;img style="width: 67px; height: 55px;" src="http://dialogue.adventist.org/graphics/amicus_logo.jpg" class="graphicRL" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-5921738250683763626?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/5921738250683763626/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=5921738250683763626' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/5921738250683763626'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/5921738250683763626'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2011/10/como-conocer-la-voluntad-de-dios-para.html' title='Cómo conocer la voluntad de Dios para mi vida'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-KBJ-gXXcx8o/TqbAx9GZmhI/AAAAAAAAAt8/Zqx_-_BFNUY/s72-c/C%25C3%25B3mo%2Bconocer%2Bla%2Bvoluntad%2Bde%2BDios%2Bpara%2Bmi%2Bvida.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-4168769966976423481</id><published>2011-08-20T05:42:00.001-07:00</published><updated>2011-08-20T05:58:06.962-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Walter Douglas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='servicio cristiano'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='la actitud de cristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><title type='text'>Tuvo compasión de ellos: La actitud de Cristo hacia los pobres</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-f_yUOglhsX8/Tk-p6If_qmI/AAAAAAAAAtI/YXMEP19XTFQ/s1600/christ_feet.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 299px; height: 339px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-f_yUOglhsX8/Tk-p6If_qmI/AAAAAAAAAtI/YXMEP19XTFQ/s1600/christ_feet.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Por: Walter Douglas&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; La enseñanza más distintiva del cristianismo          es que Dios se despojó de sus atributos divinos y participó          de lleno en la experiencia humana. En este proceso, Jesús mostró          al mundo que los seres humanos pueden ser santos al practicar la compasión          por el pobre, el oprimido, el incapacitado, el paria y el extranjero.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Los evangelios revelan la innegable verdad de que Jesús          se conmovía ante las necesidades humanas y respondía mediante          actos de misericordia. A menudo, llamó la atención a las          necesidades y preocupaciones de los pobres y despreciados; tenía          un interés específico en relacionarse con ellos y darles          las buenas nuevas de salvación. Sin embargo, a menudo, antes de          atender sus necesidades espirituales, también respondía          a sus necesidades físicas. Desafiaba a los pudientes a responder          a las necesidades de los pobres como su deber. De los pobres decía          que ellos nos proveen una oportunidad para hacer el bien y constituyen          un examen de nuestra aptitud para participar del reino celestial (ver          Mateo 25:31-46).&lt;/p&gt;       &lt;p style="font-weight: bold; text-align: center;" class="articleSection"&gt; El interés de Jesús por los pobres&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; La simpatía de Jesús por los pobres se          demuestra vez tras vez en el Nuevo Testamento. Cierta vez, Jesús          contó la historia de un hombre rico que creía estar en crisis          por falta de graneros para sus cosechas. La pregunta que se hacía          dejaba entrever su gran ansiedad: “¿Qué haré,          porque no tengo donde guardar mis frutos?” (Lucas 12:17). Este hombre          próspero, que contemplaba la posibilidad de construir graneros          más grandes para almacenar su abundante cosecha, demostraba al          mismo tiempo su insensibilidad hacia las necesidades de los pobres. Sin          embargo, Jesús señala la verdadera causa de la crisis en          su vida: el egoísmo y la avaricia, pues podría haber solucionado          sus problemas reconociendo su deber hacia los pobres. Debía aprender          la lección que Jesús enseñaba con mucha claridad:          que somos bendecidos para ser una bendición para otros y que es          un privilegio servir a los demás. Jesús llamó a este          hombre un necio y enseñó que la verdadera sabiduría          se halla en ayudar a los necesitados.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Otro ejemplo del profundo interés de Jesús          por los pobres es su diálogo con el joven rico. Este joven era          poderoso no sólo económicamente, sino que gozaba de influencia          religiosa y política. Es evidente que su riqueza e influencia no          satisfacían los deseos más profundos de su corazón;          por eso se acerca a Jesús en una búsqueda sincera de la          vida eterna. Jesús demuestra interés genuino en él          y contesta su pregunta diciéndole: “Anda, vende todo lo que          tienes, y dalo a los pobres... y ven y sígueme”. Sin embargo,          este requisito para el discipulado era demasiado grande. Era pagar un          precio muy alto para seguir a Jesús. Por eso este joven rico “se          fue triste” (Marcos 10:21, 22).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; De las muchas lecciones que pueden desprenderse de          esta historia, una por lo menos es clara, y es que Jesús constantemente          mostraba interés por los pobres, los que parecían estar          siempre en su mente y en su conversación. Al iniciar su ministerio          público, lo hace leyendo lo que el profeta Isaías predijo          del Mesías: “El Espíritu del Señor está          sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los          pobres... pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner          en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor”          (Lucas 4:18, 19). Jesús era consciente que su mesianismo incluía          velar por los pobres y necesitados. Por ejemplo, cuando Juan languidecía          en la prisión y, dudando del mesianismo de Jesús, envió          a algunos de sus discípulos en busca de evidencia y éstos          le preguntaron a Jesús: “¿Eres tú aquel que          había de venir, o esperaremos a otro?”, la respuesta de Cristo          fue simple: “Id, y decidle a Juan las cosas que oís y veis.          Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos          oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio”          (Mateo 11:3-5). Las obras de compasión de Jesús testificaban          de su mesianismo. De la misma manera, los seguidores de Cristo deben mostrar          por sus obras cómo cumplen con su responsabilidad hacia los pobres          y necesitados, no con palabras nobles sobre la pobreza sino por medio          de actos comunes que alivien su sufrimiento y dolor. Dicho de otro modo,          nuestro deber hacia los pobres va más allá de lo que decimos.          Implica lo que hacemos en su favor. De hecho, “la verdadera adoración          consiste en trabajar juntos con Cristo. Las oraciones, exhortaciones y          conversaciones, muchas veces asociadas, son frutos baratos. Sin embargo,          los frutos manifestados en buenas obras al velar por los necesitados,          los huérfanos y las viudas, son frutos genuinos y crecen naturalmente          en un buen árbol”.&lt;span class="superscript"&gt;1&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="font-weight: bold; text-align: center;" class="articleSection"&gt; Amor en acción&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; El apóstol Juan dice: “Pero el que tiene          bienes en este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra          él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios          en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua,          sino de hecho y en verdad” (1 Juan 3:17, 18).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Elena White escribió: “Muchos pueden ser          alcanzados sólo por medio de actos de bondad desinteresados. Sus          necesidades físicas deben ser atendidas primero. A medida que vean          manifestaciones de amor generoso, será más fácil          que crean en el amor de Cristo”.&lt;span class="superscript"&gt;2&lt;/span&gt;          Aunque es verdad que la iglesia o los cristianos separadamente no pueden          eliminar la pobreza o la enfermedad del planeta, debemos cumplir con nuestro          deber cristiano y responsabilidad social hacia los menos afortunados,          siendo sensibles a los efectos de la pobreza, la enfermedad y la injusticia          en la vida de las personas. La Biblia sostiene que el mejorar la situación          de los pobres incluye cambios religiosos, sociales y económicos.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; La autora Viv Grigg dirigía su palabra en un          tono bajo y casi reverente a un grupo de 20 jóvenes visionarios          de edad universitaria, sobre los desafíos provocados por la pobreza.          Les explicaba cómo deberían reaccionar los jóvenes          cristianos ante este desafío y verlo como una oportunidad para          irradiar la compasión, el cuidado y el interés de Jesús.          Según Viv, “la pobreza es el problema de nuestra época.          Y entre los espectros de la pobreza, pocos pueden igualar al ofrecido          por las crecientes mega-ciudades del Tercer Mundo. La migración          urbana es la mayor migración masiva del mundo de hoy. Los habitantes          rurales se están volcando sobre estas mega-ciudades, cuya población          se duplica cada diez años. Para el año 2000, un tercio de          la población mundial vivirá en estas ciudades y el 40 por          ciento se compondrá de habitantes ilegales residentes en barrios          pobres”.&lt;span class="superscript"&gt;3&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Grigg procedió luego a desafiar al grupo de          jóvenes idealistas a asumir sus responsabilidades sociales como          un llamado de Dios. Los animó a evaluar dónde podrían          comenzar y el trayecto que recorrerían, cómo en su propia          experiencia y contexto podrían encontrarse personalmente con la          pobreza o relacionarse con personas pobres. Entonces les dijo que, ya          que no eran víctimas de la pobreza y la injusticia, debían          asumir con seriedad su posición de privilegio y trabajar en beneficio          de los menos afortunados. Habían sido bendecidos para que a su          vez pudiesen bendecir al mundo, sobre todo al mundo sufriente.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Y en un tono de profunda convicción, Grigg concluyó          la reunión con el siguiente desafío: “Dios está          llamando, está buscando a hombres y mujeres que escuchen su voz          y prediquen su mensaje a los habitantes de estas ciudades. Dios quiere          quebrantarnos para que lleguemos a ser granos de trigo que mueran a sí          mismos y que den sus vidas por los pobres”.&lt;span class="superscript"&gt;4&lt;/span&gt;        &lt;/p&gt;       &lt;p style="font-weight: bold; text-align: center;" class="articleSection"&gt; Más allá de las palabras&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; “Tengo compasión de la gente... no tienen          qué comer”, dijo Jesús (Marcos 8:2). El desafío          constante que la pobreza les presenta a los seguidores de Cristo es ir          más allá de la mera proclamación de la verdad acerca          del amor, la compasión y el interés por los otros y en cambio,          vivir la verdad realizando actos de compasión y bondad. Debemos          descubrir maneras concretas de aliviar las cargas del pobre y el necesitado.          Debemos verlos como personas con quienes somos uno en Dios. No podemos          verdaderamente “alabar a Dios de quien provienen todas la bendiciones”          e ignorar la realidad de un mundo de sufrimiento y miseria humanos. Las          bendiciones de Dios deben fluir a través de nosotros de manera          que transforme la vida de quienes están en necesidad. &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; El apóstol Santiago dijo: “Y si un hermano          o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento          de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos          y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo,          ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no          tiene obras, es muerta en sí misma” (Santiago 2:15-17). &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Esto es un llamado a la acción. Elena White          nos recuerda apropiadamente: “Muchos de los que profesan su nombre          han perdido de vista el hecho de que los cristianos deben representar          a Cristo. A menos que practiquemos el sacrificio personal para bien de          otros, en el círculo familiar, en el vecindario, en la iglesia,          y en dondequiera que podamos, cualquiera sea nuestra profesión,          no somos cristianos... Cuando veamos un ser humano en angustia, sea por          la aflicción o por el pecado, nunca diremos: Eso no me incumbe”.&lt;span class="superscript"&gt;5&lt;/span&gt;        &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; El rostro que Dios nos muestra de modo más público,          el cuadro de Dios que se nos presenta en todo lugar en la Escritura, es          el de un Dios lleno de compasión que vela por nosotros y practica          acciones con preferencia hacia los pobres, los descartados y marginalizados.          Las Escrituras y los escritos de Elena White nos aseguran que nuestra          bondad, compasión y preocupación por las necesidades de          los que están sin hogar, hambrientos y desnudos, persuadirán          a más personas a seguir a Cristo que nuestras elaboradas ideas          acerca de doctrinas rectas que no afectan la vida práctica. (Ver          Isaías 58; Mateo 25:31-46; Santiago 2.)&lt;/p&gt;       &lt;p style="font-weight: bold; text-align: center;" class="articleSection"&gt; El evangelio y nuestra responsabilidad social&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; El vínculo entre el evangelio y nuestra responsabilidad          social se manifiesta claramente en el ministerio de Cristo y en el Antiguo          y Nuevo Testamento. La Palabra de Dios insiste que, cuando predominan          la pobreza, la injusticia y la opresión, la fe que habla sólo          a las necesidades espirituales de la gente, pero que falla en demostrar          compasión por medio de ayuda práctica, se considera como          una adoración falsa (ver Isaías 58). Como lo expresó          Gandhi en una oportunidad, “debemos vivir en nosotros mismos los          cambios que queremos ver en el mundo”.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Un seguidor y verdadero creyente de Cristo no puede          tratar con indiferencia las desigualdades materiales y la manifestación          de poder y privilegio que hiere a tantos y conduce al empobrecimiento          espiritual de otros. El evangelio invita a los seguidores de Cristo y          a la iglesia a solidarizar con todos los que sufren, para que juntos podamos          recibir, incorporar y compartir las buenas nuevas de Jesús y mejorar          la vida de todos. Como dice Cheryl Sanders: “En el reino preparado          desde la fundación del mundo todos están satisfechos y libres.          Una persona califica para entrar en ese reino al ejercer una buena mayordomía          de su vida y al administrar los abundantes bienes que recibió como          un divino legado de Dios. Y el evangelio declara que la vida eterna es          la recompensa dada a los que valoraron la vida; a los que alimentaron          al hambriento, dieron a beber al sediento, hospedaron al extraño,          cubrieron al desnudo y visitaron al enfermo y al encarcelado; a los que          llegaron a identificarse con el reino de Dios y obran unidos con él          en los asuntos humanos. El desobedecer este mandato bíblico constituye          una negación de la fidelidad al reino y a su Rey”.&lt;span class="superscript"&gt;6&lt;/span&gt;        &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Ante las terribles historias de niños hambrientos          alrededor del mundo, el cristiano no puede decir: “Esto no nos concierne”.          No podemos tornarnos defensivos cuando tratamos con el desafío          persistente de la pobreza. No se trata de un programa o de un problema          del gobierno. Hace una generación, el gobierno federal y estatal          de los Estados Unidos asumió la responsabilidad de la mayoría          de los programas de beneficencia social, y los idealistas del país          creyeron que la guerra a la pobreza podría ser ganada por medio          de los impuestos de los ciudadanos. Pero se olvidaron de un detalle, de          algo que es esencial para obtener el éxito, algo que los empleados          del gobierno o los programas nunca podrían proveer —la fe.          Se ha demostrado que en los programas que pudieron sacar a la gente de          las drogas, del alcohol y de una vida de pobreza la fe en Dios es un elemento          esencial.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Nuestra sociedad ha tratado de despersonalizar la pobreza          hablando en términos de programas, organizaciones y estructuras.          La pobreza es personal. Los pobres son personas. Esta es la gente de la          cual habló Jesús vez tras vez en su enseñanza y en          su predicación. Tuvo compasión de ellos y nos desafió          a asumir nuestro deber de constituirnos en una bendición para ellos.          Como tal, el seguidor de Cristo no puede excluirse de involucrarse en          esta situación humana. No podemos argumentar que no es nuestra          culpa que estas personas sean pobres. Podríamos inclusive descubrir          que viven en la pobreza debido a que algunos de nosotros vivimos con toda          comodidad. La pobreza es una crisis humana. Y para quienes son bendecidos          y privilegiados, ignorar a los pobres constituye una contradicción          entre la confesión de fe y la conducta.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; La iglesia y los seguidores de Cristo deben responder          a la pregunta: “¿Soy yo guarda de mi hermano o hermana?”          El sufrimiento de nuestros prójimos nos causa dolor. Podemos tratar          de ocultarlo, negarlo, cubrirlo o eliminarlo por razonamiento, pero aún          así el sufrimiento y el dolor de los demás no podrá          dejarnos insensibles. Nuestra fe cristiana lo refuerza. ¿Cómo          puedo llamarme seguidor de Cristo cuando no cuido de mi prójimo?          ¿Cómo puedo representar el reino de Dios y no ocuparme de          manera seria y práctica de las personas que están incluidas          en su reino? &lt;/p&gt;       &lt;p class="bodytext"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; En la Palabra de Dios, la responsabilidad social de          los seguidores de Cristo hacia el pobre y necesitado no es de menor importancia          que la predicación del evangelio, ni es opcional. Es una parte          integrante del todo de la historia del evangelio. Porque verdaderamente          vemos en el rostro del pobre el rostro de Cristo: “En cuanto lo hicisteis          a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo          hicisteis” (Mateo 25:40).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="bodytext"&gt;           &lt;/p&gt;       &lt;table width="100%" border="0" cellpadding="0" cellspacing="0"&gt;         &lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;            &lt;td bgcolor="eeeeee"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p class="bodytext"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“No necesitamos ir a                Nazaret, a Capernaum, y Betania para andar en las pisadas de Jesús.                Hallaremos sus huellas al lado del lecho del enfermo, en los tugurios                de la pobreza, en las atestadas calles de la gran ciudad, y en todo                lugar donde haya corazones humanos que necesiten consuelo. Al hacer                como Jesús hizo cuando estaba en la tierra, andaremos en                sus pisadas”.&lt;span class="superscript"&gt;8&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="bodytext"&gt;                 &lt;/p&gt;&lt;/td&gt;         &lt;/tr&gt;       &lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="about"&gt;&lt;em&gt;Walter Douglas (Ph.D., McMaster University) es director          del Departamento de Historia de la Iglesia en el Seminario Teológico          Adventista, y dirige el Instituto de Diversidad y Multiculturalismo en          la Universidad Andrews. Su dirección: Berrien Springs, Michigan          49104; Estados Unidos.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="about"&gt;&lt;em&gt;____________________________________________________________________&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="font-weight: bold;" class="articleSection"&gt; Notas y referencias&lt;/p&gt;       &lt;p class="articleReference"&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;1.   Elena G. White: &lt;em&gt;The Signs          of the Times&lt;/em&gt; (17 de febrero de 1887).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       &lt;/span&gt;&lt;p class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; 2.   ________: &lt;em&gt;Testimonies for          the Church&lt;/em&gt; (Mountain View, Calif.: Pacific Press Publ. Assn., 1948),          vol. 6, p. 27.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       &lt;/span&gt;&lt;p class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; 3.   Jenni M. Graig, &lt;em&gt;Servants          Among the Poor&lt;/em&gt; (Manila, Filipinas: OMF Literature, 1998), p. 27.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       &lt;/span&gt;&lt;p class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; 4.   &lt;em&gt;Ibíd&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       &lt;/span&gt;&lt;p class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; 5.   Elena G. White, &lt;em&gt;El Deseado          de todas las gentes&lt;/em&gt; (Mountain View, Calif.: Pacific Press Publ. Assn.,          1940), pp. 504, 505.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       &lt;/span&gt;&lt;p class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; 6.   Cheryl Sanders, &lt;em&gt;Ministry          at the Margins&lt;/em&gt;, p. 28.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       &lt;/span&gt;&lt;p class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; 7.   Elena G. White, &lt;em&gt;Advent Review          and Sabbath Herald&lt;/em&gt; (20 de enero de 1903).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       &lt;/span&gt;&lt;p class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; 8   ________: &lt;em&gt;El Deseado de todas          las gentes&lt;/em&gt;, p. 595.      &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;hr /&gt;          Fuente: &lt;a href="http://dialogue.adventist.org/articles/13_2_douglas_s.htm"&gt;Dialogo Adventista. (2001) 13(2), 15-17.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://dialogue.adventist.org/index_s.htm"&gt;&lt;img style="width: 44px; height: 37px;" src="http://dialogue.adventist.org/graphics/amicus_logo.jpg" class="graphicRL" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-4168769966976423481?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/4168769966976423481/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=4168769966976423481' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/4168769966976423481'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/4168769966976423481'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2011/08/tuvo-compasion-de-ellos-la-actitud-de.html' title='Tuvo compasión de ellos: La actitud de Cristo hacia los pobres'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-f_yUOglhsX8/Tk-p6If_qmI/AAAAAAAAAtI/YXMEP19XTFQ/s72-c/christ_feet.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-2236282383088676007</id><published>2011-06-03T16:02:00.000-07:00</published><updated>2011-06-03T16:12:39.788-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Qué tamaño tiene tu Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='revista diologo adventista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='E Theodore Agard'/><title type='text'>¿Qué tamaño tiene tu Dios?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-7lKvchHqNF8/Telj1DwK3VI/AAAAAAAAAr4/HC1WCr-zKg0/s1600/jesucristo_y_la_mujer_samaritana-80467.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-7lKvchHqNF8/Telj1DwK3VI/AAAAAAAAAr4/HC1WCr-zKg0/s1600/jesucristo_y_la_mujer_samaritana-80467.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Por: E. Theodore Agard&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; &lt;span style="font-size:180%;"&gt;E&lt;/span&gt;l tamaño de algo se determina por unidades          de medida, las que varían dependiendo del objeto que medimos. El          oro se mide en onzas o gramos; el carbón, en toneladas. El petróleo          crudo se despacha en barriles, la gasolina refinada se vende por litros          o por galones. El tamaño de una caja se define por su longitud,          anchura y altura, en centímetros o en pulgadas, y para alfombrar          una habitación se habla de metros cuadrados o yardas cuadradas.          Como los metros o las yardas son inadecuados para indicar la distancia          entre Nueva York y Nairobi, usamos kilómetros o millas. Pero las          distancias interplanetarias demandan años luz, y un año          luz es igual a la distancia que la luz viaja en un año a la velocidad          de 300.000 km (186.000 millas) por segundo. ¡Algo casi impensable!&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Pero, ¿qué tamaño tiene tu Dios?          ¿Está él tan distante y es tan infinito que el espacio          y el tiempo no significan nada para él? ¿Es él tan          trascendente que podemos reconocerlo como la base moral o la causa primera          del universo, y luego dejarlo solo con su grandeza, y seguir nuestras          vidas sin referencia a su existencia o a sus demandas? ¿O se halla          tan cercano, tan inmanente, tan involucrado en la vida y sus miríadas          de movimientos que vive en ese árbol o se lo encuentra en esta          piedra o es una parte de todo lo que existe, una especie de ser panteísta,          y lo hacemos como uno de nosotros? Y todo esto, ¿tiene realmente          sentido, después de todo?&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Para el salmista, el asunto del tamaño de Dios          era de importancia. “¿A dónde me iré de tu espíritu?          ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiera a los          cielos, allí estás tú; y si en el seol hiciera mi          estrado, allí tú estás. Si tomara las alas del alba          y habitara en el extremo del mar, aun allí me guiará tu          mano y me asirá tu diestra” (Sal. 139:7-10). Reflexiona sobre          esto, y tendrás una idea del infinito: no del tipo matemático,          donde el infinito está más allá de lo alcanzable,          sino de la dinámica espiritual, en la cual Dios puede ser a la          vez trascendente e inmanente; infinito, pero puede amar lo suficiente          como para identificarse con las necesidades y preocupaciones humanas.          Por ello David se asombra y siente contentamiento: Dios está en          el cielo omnipresente, omnisciente, omnipotente y sin embargo lo suficiente          interesado como para que podamos decir: “Me asirá tu mano”.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; En este mismo asombro y contentamiento reside uno de          los desafíos más grandes que confrontamos como cristianos          con respecto a Dios: la tentación de considerar a Dios desde el          punto de vista de nuestras limitaciones y cuestionar su poder y fortaleza.        &lt;/p&gt;       &lt;p style="font-weight: bold; font-style: italic;" class="articleSection"&gt; Resistamos la tentación &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Pero los cristianos que aceptan la Biblia como revelación          de Dios para la humanidad no están sin ayuda para resistir tal          tentación. La Biblia habla de la revelación última          que Dios realiza en la persona de Jesús, en quien lo finito y lo          infinito se fusionan. En él lo divino y lo humano, el totalmente          Otro y Aquel que se identificó con nuestras debilidades y fragilidad,          se unieron para mostrar que la vida puede vivirse en estrecha relación          con Dios, sin diluir su infinitud magnífica.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Jesús demostró el poder de Dios en su          vida, muerte y resurrección, poder que tocó y transformó          la vida de sus discípulos. El tímido y atropellado Pedro          llegó a ser el predicador intrépido del día de Pentecostés.          El Tomás que dudaba buscando una evidencia científica y          una prueba sensorial, cuando el Jesús resucitado lo confrontó,          cayó a sus pies en humildad, exclamando: “¡Señor          mío y Dios mío!” (Juan 20:28).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Pero la timidez de Pedro y la duda de Tomás          no eran exclusivas de ellos. Pareciera que los cristianos de todas las          épocas han tenido y tienen dificultades para creer en todos los          aspectos de la revelación de Dios, si carecen de un apoyo aceptable.          Por ejemplo, considera las palabras proféticas de Apocalipsis 1:7:          “He aquí que viene con las nubes: todo ojo lo verá”.          Algunos preguntan: ¿Cómo pueden todos los habitantes de          la tierra ver la venida de Jesús al mismo tiempo, dado el hecho          de que la tierra es redonda? Una pregunta científica, es cierto,          pero que ignora el hecho de que en este caso nos confrontamos con un evento          divino, y no debemos entender a Dios en términos de las limitaciones          humanas. Considera que aun nosotros, los humanos, hemos desarrollado en          nuestros días la capacidad tecnológica de lograr que un          acontecimiento determinado sea visto alrededor de la tierra al mismo tiempo.          No estoy sugiriendo que Cristo usará satélites y la televisión          para difundir su segunda venida. Pero me refiero a que si los seres finitos          han logrado diseñar un sistema mediante el cual un incidente sobre          esta tierra puede verse simultáneamente por todos sus habitantes,          ¿por qué limitaremos a un Dios infinito al decir que él          no puede lograrlo de la manera que él mismo escoja? ¿Qué          tamaño tiene tu Dios? &lt;/p&gt;       &lt;p style="font-weight: bold; font-style: italic;" class="articleSection"&gt; El poder de Dios y la creación &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Una área en la que se observa en forma especial          este problema de limitar el poder de Dios es el origen de la tierra y          de la vida sobre ella. Los científicos afirman que esta tierra,          junto con muchas galaxias y planetas, fue el resultado de la explosión          de alguna masa de origen desconocido, y que la vida se desarrolló          eventualmente cuando se produjeron las condiciones adecuadas. Pero la          teoría de la evolución no es tan científicamente          sólida como se hace creer a mucha gente y varios trabajos eruditos          han señalado los problemas de la teoría de la evolución          (ver recuadro).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Existe una diferencia filosófica básica          entre un científico que apoya el evolucionismo y uno que cree en          la creación. La ciencia trata acerca de los fenómenos naturales.          La teoría de la evolución explica el origen del planeta          Tierra y la vida sobre él, usando las leyes naturales cuyos efectos          se observan en el mundo. El problema es que hay brechas significativas          que no pueden salvarse con ninguna ley conocida o fenómeno observado.          Por ejemplo, la antiquísima pregunta. “¿Qué          fue primero: el huevo o la gallina?”. Todo pollo sale de un huevo          que se empolla, y cada huevo es puesto por una gallina. La aparición          del primer huevo o la primera gallina, de cualquier otro modo, no es natural,          ¡para decir lo mínimo! Los científicos creacionistas          señalan esto y dicen que la ciencia sólo puede considerar          las leyes naturales que fueron establecidas como parte de una creación          sobrenatural. Esto se entiende mejor si comparamos la fabricación          y el mantenimiento de un automóvil. Así como las herramientas          que son totalmente satisfactorias para arreglar un vehículo son          inadecuadas para su fabricación, las leyes científicas que          sirven apropiadamente para comprender el funcionamiento y el mantenimiento          de este mundo son inadecuadas para dar cuenta de su origen.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; La primera ley de la termodinámica, que trata          de la conservación de la energía, afirma que los procesos          naturales no pueden crear ni destruir la energía, sino que sólo          pueden convertir la energía de una forma en otra. Esto fija una          limitación importante a la naturaleza. Como la materia es una forma          de energía, la naturaleza no puede dar razón de la energía          total del universo, incluyendo la materia; de allí la necesidad          de lo sobrenatural. ¿Podría esto sobrenatural ser el Dios          Creador, revelado más específicamente en Jesucristo?&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Los que creen que la Biblia es la revelación          de Dios no deberían sorprenderse si cualquier determinación          científica de la edad de la tierra no guarda consistencia con la          historia de la creación. El acto de la creación implica          un acontecimiento sobrenatural que dio como resultado una tierra madura,          completamente desarrollada, con sus habitantes al final de la semana de          la creación. Cualquier método para datar la tierra científicamente          involucra suposiciones de condiciones y procesos naturales, y no dará          resultados que apoyen una base de creación sobrenatural.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Como Dios creó este mundo en forma sobrenatural,          ningún método de datación científica de la          tierra, aun en los días de Adán, podría dar resultados          que estuvieran en armonía con la creación. La entrada del          pecado cambió la perspectiva de la humanidad y ha puesto límites          a la comprensión humana. Aquí es donde entra la fe. “Por          la fe comprendemos que el universo fue hecho por la palabra de Dios, de          modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía... Pero sin          fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca          a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan”          (Heb. 11:3, 6). &lt;/p&gt;       &lt;p style="font-weight: bold; font-style: italic;" class="articleSection"&gt; Se necesita precaución &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Lo que hemos considerado hasta ahora nos advierte que          debemos ser cuidadosos al buscar, desde nuestra perspectiva humana, poner          un límite a la persona y el poder de Dios. No podemos medir ni          comprender a Dios desde el punto de vista de nuestra inadecuación.          Tampoco podemos apreciar completamente el papel de Dios en esta tierra          y su historia, desde la perspectiva limitada de nuestra inteligencia.          Podemos pensar, sondear, inquirir, analizar —en realidad Dios nos          anima a hacerlo–, pero llega un punto en el que nos confronta el          vasto abismo entre lo finito y lo infinito. Lo finito no puede abarcar          o comprender plenamente lo infinito; lo finito sólo puede creer.          Allí es donde la fe viene a nuestro rescate. Y mientras estudiamos          y teorizamos, los que afirman su fe en Dios confesarán humildemente          que no todas las cosas son claras todavía. “Ahora vemos por          espejo, oscuramente; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco          en parte, pero entonces conoceré como fui conocido” (1 Corintios          13:12).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; ¿Qué tamaño tiene tu Dios? ¿Es          suficientemente grande para darle sentido a la vida, aunque no podamos          comprender todos los misterios involucrados en ella? ¿O es tan          pequeño que la vida llega a ser un viaje tortuoso, vapuleada de          aquí para allá, de la vacilación a la duda y de la          duda a la desesperación? La elección es tuya.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;-------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="about"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt; E. Theodore Agard (Ph. D., University of Toronto)          sirvió por muchos años como físico de radiaciones          y oficial de seguridad de radiaciones en el Kettering Medical Center,          Dayton, Ohio. Continúa investigando, escribiendo y dando conferencias.          Su dirección: P.O. Box 678425; Orlando, Florida, 32867-8425; E.U.A.          E-mail: etagard@mciworld.com&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://dialogue.adventist.org/index_s.htm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="width: 84px; height: 71px;" src="http://dialogue.adventist.org/graphics/amicus_logo.jpg" class="graphicRL" /&gt;&lt;/a&gt;Fuente: &lt;a href="http://dialogue.adventist.org/index_s.htm"&gt;Dialogo Adventista&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://dialogue.adventist.org/articles/12_2_agard_s.htm"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Vol. 12, Numero 2, 2000&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-2236282383088676007?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/2236282383088676007/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=2236282383088676007' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/2236282383088676007'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/2236282383088676007'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2011/06/que-tamano-tiene-tu-dios.html' title='¿Qué tamaño tiene tu Dios?'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-7lKvchHqNF8/Telj1DwK3VI/AAAAAAAAAr4/HC1WCr-zKg0/s72-c/jesucristo_y_la_mujer_samaritana-80467.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-7098812278057140840</id><published>2011-05-28T07:53:00.001-07:00</published><updated>2011-05-28T08:29:27.907-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Oh cuanto amo su Ley'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='A Rahel Schafer'/><title type='text'>Oh, cuanto amo su Ley!</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-tPccwbEQOgY/TeEMkAQR2PI/AAAAAAAAArk/fbqJuURvZBs/s1600/10%2Bmandamientos.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 237px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-tPccwbEQOgY/TeEMkAQR2PI/AAAAAAAAArk/fbqJuURvZBs/s320/10%2Bmandamientos.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5611780423363451122" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;font-size:180%;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Por: A. Rahel Schafer&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;M&lt;/span&gt;uchos cristianos actuales piensan en la ley solo en términos de juicio y el castigo que resulta de la desobediencia. Desafortunadamente, nos hemos olvidado de amar la ley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Salmo 119, el más extenso de la Biblia, no trata del amor de Dios o de su santidad, sino que se deleita en la ley de Dios. Este júbilo refleja el resultado de meditar en la introducción a los Diez Mandamientos: «Yo soy Jehová, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre» (Éxo. 20:2).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque suele ser pasado por alto, este versículo introductorio establece el tono del conjunto más conocido de leyes divinas. La ley no busca que obedezcamos a un estricto tirano o calmemos a una deidad caprichosa. Por el contrario, Dios mismo nos da la razón principal para guardar su ley: la gratitud personal por la redención. El libro de Deuteronomio expande y expone los Diez Mandamientos en forma de sermón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La palabra «deuteronomio» significa «segunda ley», pero en hebreo, se lo llama «instrucción » (o Torá). Cada siete años, los hijos de Israel leían todo el libro juntos (Deut. 31:10-13). Lo que es más importante, Deuteronomio 17:14-20 manda que cada rey, como representante y ejemplo del pueblo, escribiera para sí una copia entera de la ley al comienzo de su reinado. Este pasaje muestra que la ley de Dios es importante por cuatro grandes razones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;1&lt;/span&gt;. La obediencia es una respuesta de gratitud por la liberación: «Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová, tu Dios, te da […], ciertamente pondrás como rey sobre ti al que Jehová, tu Dios, escoja […]. Cuando [el rey] se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta Ley» (Deut. 17:14-18).La provisión divina es el fundamento de la obediencia; la tierra y el mismo reino solo son producto de la obra de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ley representa un pacto entre Dios y su pueblo. En efecto, todo el libro de Deuteronomio posee la estructura de muchos tratados políticos de la época: comienza recordando todos los favores que el Suzerano (Dios) ha otorgado a los vasallos (Israel) al librarlos (de Egipto), y entonces especifica las estipulaciones del pacto como una respuesta de gratitud. También en el Nuevo Testamento, Jesús recuerda a sus discípulos que la obediencia a la ley de Dios está vinculada estrechamente con el amor a él. Por eso nos dice: «Si me amáis, guardad mis mandamientos» (Juan 14:15).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;2&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. Al meditar en su Palabra, Dios nos capacita para obedecer: «Lo tendrá consigo [el libro de la ley que escribió], y lo leerá todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová, su Dios, guardando todas las palabras de esta Ley» (Deut. 17:19). La meditación en las instrucciones de Dios precede a la obediencia. Mediante el tiempo que el rey pasa con su Palabra, Dios lo capacita para que guarde la ley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el comienzo, el pueblo de Dios ha estado formado por los que guardan sus mandamientos mientras cultivan una relación con él. Dios mismo promete circuncidar sus corazones, para que sean capaces de seguir sus estatutos (Deut. 30:6). Por ello, los Diez Mandamientos pueden ser leídos como diez promesas (por ejemplo: «[Prometo que] no tendrás dioses ajenos delante de mí»). Jesús reitera este principio en el Nuevo Testamento al decir que él es la vid y sus seguidores los pámpanos, que llevan fruto solo si habitan en él, y que él moldea a su imagen (Juan 15:1-8).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:180%;" &gt;3&lt;/span&gt;. La ley brinda protección: «Así no se elevará su corazón sobre sus hermanos, ni se apartará de estos mandamientos a la derecha ni a la izquierda» (Deut. 17:20). La ley también revela cuán pecaminoso es el pecado. Sin la ley, no podríamos saber si nos hemos desviado del camino recto y estrecho que está en conformidad con la imagen de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo, a diferencia de las exigencias de otras deidades, la ley de Dios no es confusa o arbitraria (Deut. 30:11-16), sino que ha sido escrita para beneficiar a otros, por lo que protege la vida y la dignidad, las relaciones y la propiedad. Por ello, la ley no es tanto una barrera que nos impide disfrutar del mundo y sus placeres, sino una valla que nos protege del mundo y sus peligros. En efecto, la ley de Dios es eterna e inmutable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Diez Mandamientos eran conocidos antes del Sinaí (por ej., en Gén. 2:2, 3; 4:8-12; 26:7; 39:7-9). Aunque Pablo se regocija de estar libre en Cristo de la esclavitud de la ley, equipara su libertad en Cristo con la servidumbre a Dios (Rom. 6:15-22). La esclavitud de la que habla Pablo es la esclavitud del pecado, que nos impide guardar la ley, pero que es quebrantada al aceptar la obediencia perfecta de Cristo en nuestro favor (Rom. 8:3, 4). En el Apocalipsis, Juan reitera que los que siguen a Dios al fin del tiempo guardan sus mandamientos (Apoc. 14:12).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:180%;" &gt;4&lt;/span&gt;. La reputación de Dios está en juego: «A fin de que él y sus hijos prolonguen los días de su reino en medio de Israel» (Deut. 17:20). En último término, guardar la ley implica exonerar el nombre y el carácter de Dios que han sido arrastrados por el fango de los pecados de su pueblo. Las naciones circundantes valoraban sus deidades según percibieran que esos dioses eran capaces de proteger y bendecirlos a ellos y a sus tierras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello Dios –por causa de su nombre que los hijos de Israel habían profanado ante el mundo– les promete dar un nuevo corazón y hacer que anden en sus caminos (Eze. 36:22). De la misma manera, nuestra visión de la ley de Dios debería abarcar la significación cósmica de nuestra obediencia. Cuando obedecemos la ley de Dios, que es un reflejo de su carácter, somos testigos ante el universo de que nuestro Dios es fiel, justo y verdadero (Mat. 5:16; Rom. 7:12; Heb. 8:8-10; 1 Juan 5:2, 3).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cristianos no deberían enfocarse en las dificultades de obedecer la ley de Dios, sino buscar con ansias toda manera posible de mostrar nuestra gratitud al Salvador. No tenemos esperanza de guardar la ley por nosotros mismos,  pero hemos sido redimidos por la sangre del Cordero, y estamos siendo transformados a imagen de Dios por el Espíritu Santo. La ley nos protege de la esclavitud del pecado, y nos da incluso muchas oportunidades de testificar y dar honor al nombre de Dios. En lugar de ver la ley como una exigencia agobiante para la salvación, podemos compartir con gozo cómo Dios nos libró del pecado, y el privilegio que tenemos de servirlo. «¡Cuánto amo yo tu ley! ¡Todo el día es ella mi meditación!» (Sal. 119:97).&lt;br /&gt;____________________________________________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;A. Rahel Schafer&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;cursa estudios bíblicos y teológicos a nivel doctoral en el Colegio Superior Wheaton, Illinois, Estados Unidos. Con su esposo disfrutan de caminar y escalar montañas, y son líderes de jóvenes en la iglesia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-7098812278057140840?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/7098812278057140840/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=7098812278057140840' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/7098812278057140840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/7098812278057140840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2011/05/oh-cuanto-amo-su-ley.html' title='Oh, cuanto amo su Ley!'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-tPccwbEQOgY/TeEMkAQR2PI/AAAAAAAAArk/fbqJuURvZBs/s72-c/10%2Bmandamientos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-2284213530462658851</id><published>2011-04-01T17:41:00.001-07:00</published><updated>2011-04-01T17:47:37.489-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='no mas asientos vacios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Revista El Centinela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='robert acosta'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='programa esta escrito'/><title type='text'>No más asientos vacíos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-qRqi8QPE6Vc/TZZv6PIC5JI/AAAAAAAAApk/9aVW2RYFqls/s1600/robert_costa2.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 200px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-qRqi8QPE6Vc/TZZv6PIC5JI/AAAAAAAAApk/9aVW2RYFqls/s1600/robert_costa2.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;Por: Robert Costa&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;Aunque no todos lo reconocen, la resurrección de Jesús cambió nuestro destino.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;¿Ha  entrado la muerte como intrusa en tu hogar, ignorando las  cerraduras  de tus puertas y ventanas, arrebatando a un ser querido y  dejando un  asiento vacío? Déjame hablarte acerca del día cuando nunca  más habrá un  asiento vacío. Toma tu Biblia y mantente en sintonía.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  Todo el cielo estaba mirando. Los habitantes de otros mundos estaban   observando. No se necesitaban telescopios. Con una visión perfecta   miraban a través de la inmensidad del espacio, a través de los pasillos   saturados de estrellas, más allá de las innumerables galaxias. Fijaban   sus ojos en un pequeño y aparentemente insignificante planeta.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El  foco  de su atención era una tumba en un jardín. En esa tumba, labrada  en la  roca, que atraía sus corazones, yacía el Hijo de Dios. Aquel en  quien  estaba la vida original, no derivada, descansaba en la tumba. No  sin  causa había un extraño e indescriptible vacío en el universo de  Dios.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Ya había pasado una noche solitaria, como suelen ser las noches, y  los primeros rayos del sol comenzaban a brillar sobre uno de los más  extraños días en toda la historia, porque Jerusalén era el epicentro de  la acción ese fin de semana.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Parecía que en cada mente y en cada labio estaban los extraños  acontecimientos del día anterior. Pequeños grupos de personas los  repetían unos a otros, vez tras vez, preguntándose qué significaba. Los  enemigos de Jesús de Nazaret finalmente habían logrado crucificarlo.  Pero no había sido una ejecución común. Toda la naturaleza había  protestado su muerte. El sol se había negado a brillar, dejando al  Gólgota en una terrible oscuridad que golpeó el corazón de cada  participante que observaba la cruz. Las burlas y las maldiciones habían  sido silenciadas por un terror indecible.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Pero la penumbra se había levantado de allí y había descendido sobre  la ciudad. Una luz había circundado la cruz. Y mientras Jesús hablaba  sus últimas palabras, su rostro brilló con una gloria como la del sol.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Entonces volvió la oscuridad. Y el terremoto en el momento de su  muerte fue lo peor de todo. Hubo un retumbar violento. La gente fue  sacudida como manojos. Reinaba una gran confusión. Las rocas de las  montañas vecinas se partieron, rodando hacia las planicies. La creación  parecía sacudirse hasta sus átomos. Pero eso no fue todo. Algunas tumbas  fueron abiertas por el terremoto, arrojando fuera los cuerpos. Y allí  yacían sin ser sepultados porque nadie los sepultaría en sábado.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;¿Y qué decir de lo que había sucedido en el templo en el mismo  momento cuando Jesús murió? Eso fue lo más espeluznante de todo. El gran  velo, los gigantescos cortinajes que ocultaban el Lugar Santísimo de la  vista del pueblo, había sido rasgado de arriba a abajo por una mano  invisible. Y ahora estaba vacío. Nada allí excepto el cofre dorado con  los querubines labrados en su cubierta. La presencia de Dios había  desaparecido. No había ya una nube de gloria. Pero ¿acaso no había dicho  Jesús, “vuestra casa os es dejada desierta”? (S. Mateo 23:29).&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Había sido un día terrible; un día sin igual en la historia. En toda  Jerusalén difícilmente había un corazón que no hubiese sido golpeado por  la culpa. Muchos, mientras la tierra temblaba y la rocas caían, huyeron  del Gólgota, golpeando sus pechos, tambaleando y cayendose. Los que se  habían burlado de Jesús mientras moría, ahora estaban invadidos de un  espantoso terror de que la misma tierra se abriese para tragarlos.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;En la multitud había muchos que se habían unido al alocado clamor de  “¡crucifícale!” (ver S. Lucas 23:21). Y ahora se preguntaban por qué.  Jesús no había hecho nada malo. ¿Qué mal podría haber en un toque  sanador o en una palabra de perdón? Imagínalo si puedes, regresar del  lugar de la crucifixión y encontrar a un ser querido enfermo quien está  llamando a Jesús por sanidad. Piensa en la agonía de tener que decirle:  “¡Lo crucificamos hoy, hijo, hoy lo hicimos!”&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Caifás había pasado una noche agitada. La dulce satisfacción de la  venganza que él esperaba con la ejecución de Jesús no se había  materializado. Los enemigos de Jesús lo odiaban igual que antes, pero no  sintieron satisfacción en su muerte. Temían al Cristo muerto más que al  Cristo vivo. No se sentían conformes con los resultados de su labor.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Otros, con sus mentes abiertas por lo que habían visto, no habían  podido dormir. Habían pasado la noche con sus lámparas y sus rollos  estudiando las profecías, decididos a no descansar hasta haber  descubierto si Jesús podría ser después de todo el verdadero Mesías. Y  ahora ellos demandaban respuestas de los líderes religiosos. Y esos  líderes, tratando de inventar respuestas mentirosas, se parecían a  hombres dementes.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Finalmente la hora más oscura de la noche había llegado. Pronto los  primeros rayos del sol naciente desplazarían la oscuridad. Todo el cielo  esperaba con aliento suspendido. Repentinamente el momento llegó. El  Padre habló y el ángel más poderoso del cielo se apresuró hacia la  tierra. Con su rostro iluminado y sus vestimentas blancas como la nieve,  partió las tinieblas en su trayectoria. Tan pronto como sus pies  tocaron el suelo, este tembló bajo sus pies.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Ya no importaba lo que Satanás había ordenado. La hueste maligna  retrocedió, y Satanás con ellos. Huyeron ante la aproximación de un solo  ángel, el ángel que había ocupado el lugar del caído Lucifer.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;El poderoso ángel Gabriel se aproximó a la tumba, rodó la gran piedra  como si fuese un guijarro, y se sentó sobre ella. Todo el cielo se  iluminó con la gloria de los ángeles. Los guardias romanos cayeron al  suelo indefenso. ¿Dónde estaba ahora el poder de Roma?&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Aquellos endurecidos soldados, temblando de temor, vieron el rostro  del poderoso ángel, y lo oyeron clamar, “¡Hijo de Dios, levántate! ¡Tu  Padre te llama!” Y entonces vieron al Hijo de Dios salir de la tumba y  lo oyeron proclamar sobre ella: “¡Yo soy la resurrección y la vida!”&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Todo el universo irrumpió de gozo. Jesús estaba vivo. Débiles  mortales habían tomado consejo, conspirado y planificado. Ellos tuvieron  su día. Pero montañas sobre montañas nunca podrían haber retenido a  aquel prisionero en su tumba.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;¿Notas, amigo y amiga,  cómo el ángel se dirigió a Jesús? “Hijo de  Dios, sal fuera. Tu Padre te llama”. Jesús era totalmente divino y  totalmente humano. El era el Hijo de Dios y el Hijo del Hombre. El Jesús  humano murió. Pero la divinidad no murió. El ángel llamó a la divinidad  de Jesús, y el Jesús divino resucitó al Jesús humano. Jesús salió de la  tumba por la vida que estaba en él.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt; ¿Suena esto extraño? Piensa otra vez en alguna de las cosas que Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida” (S. Juan 11:25).&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Y recuerda lo que dijo de su vida en San Juan 10:18: “Nadie me la  quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y  tengo poder para volverla a tomar”. Este Jesús tenía poder para deponer  su vida por su propia voluntad. Eso lo podemos entender. Pero también  tenía el poder para volverla a tomar. Eso es lo que él dice. Solamente  la divinidad puede proclamar sobre una tumba vacía: “Yo soy la  resurrección y la vida”.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Solamente la divinidad puede decir lo que se registra en San Juan  6:54: “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le  resucitaré en el día postrero”.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Y solamente la divinidad puede decir lo que dice San Juan 14:19:  “Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis;  porque yo vivo, vosotros también viviréis”.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Jesús en su divinidad tenía poder para romper las cadenas de la  muerte; y su resurrección no solamente era la prueba de su divinidad,  sino que también era una demostración de su promesa de resucitar a  nuestros seres amados.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;¿Recuerdas aquellos cuerpos que fueron arrojados de sus tumbas en el  momento que Jesús murió? No fueron arrojados sin propósito. En el  momento de su resurrección, Jesús los llamó a la vida.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Mientras los discípulos lamentaban su desilusión en el aposento, ¿qué  acerca de los enemigos de Jesús? Cuando los sacerdotes oyeron el  informe de los soldados romanos, temblaron de temor. Sus rostros  desfallecieron. A Caifás le fue imposible hablar. Pilato tembló cuando  oyó las nuevas, y en terror se encerró por algún tiempo. La paz lo dejó  para siempre y vivió como un miserable hasta el día de su muerte.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Los sacerdotes y dirigentes estaban con temor continuo. Temían que al  caminar por las calles, o aún en sus mismas casas, pudieran encontrarse  cara a cara con el Jesús resucitado. Y barras y cerraduras no ofrecían  protección contra el Hijo de Dios.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Pero en el cielo las alabanzas de gozo rebosaban en un gran clímax que hacía eco de mundo en mundo: ¡Jesús estaba vivo!&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;¿Y qué de Jesús? Había dos personas que lo necesitaban  específicamente. Una era María, la que había sido perdonada tantas  veces. María, la que había sido levantada a una nueva vida. María, la  que con gran sacrificio personal había comprado un costoso perfume de  alabastro y había volcado todo su contenido sobre la cabeza y los pies  de Aquel a quien ella debía tanto. María, la que aún ahora estaba  rondando la tumba, llorando desconsoladamente. Él debía primero sanar  las heridas de María.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Y Pedro también necesitaba a Jesús, casi tanto como María. Pedro  quien lo había negado, Pedro quien necesitaba saber que él era todavía  parte del círculo íntimo, que aún era amado, y que aún se podría confiar  en él. Jesús se encargó de esto.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;¡Qué Salvador! ¡Y qué día! Antes que el día terminara, Jesús se tomó  tiempo para caminar con dos de sus seguidores en camino a Emaús para  darles un estudio bíblico personal. Y finalmente para completar el día,  Jesús mismo fue al aposento alto donde sus más allegados estaban  escondidos y les trajo nuevamente la paz, una nueva esperanza, nueva  vida a corazones destrozados con la duda y la desilusión.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Nunca había habido un día tal. Y nunca lo habrá otra vez hasta que  Jesús irrumpa por el cielo iluminado con una gloria que este pequeño  planeta nunca ha imaginado. ¿Recuerdas cómo la tierra tembló ante la  aproximación de solo un poderoso ángel que vino para llamar al Hijo de  Dios a la vida? Entonces piensa, si puedes, cómo este planeta rebelde  temblará ante la llegada de cada ángel del cielo, decenas de miles y  millones de millones.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Las palabras nunca podrán describir la gloria del gran día de la  resurrección cuando Jesús llame a la vida no a unos pocos, sino a cada  uno de sus hijos que ahora duermen en el polvo. Las palabras nunca  podrán describir la emoción de esa gran reunión. Y entonces, si estamos  listos, nuestro Señor nos tomará en esa nube de ángeles con los  resucitados, con Juan, María, Pedro, Pablo, y nos llevará al hogar. Y  entonces, sí, finalmente habremos llegado al hogar.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;____________________________________________________________________&lt;/p&gt; &lt;p class="bio"&gt;El autor es director del mundialmente conocido programa de radio y televisión &lt;em&gt;Está escrito&lt;/em&gt;.&lt;/p&gt;Fuente: &lt;a href="http://www.elcentinela.com/"&gt;Revista El Centinela&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.elcentinela.com/?p=article&amp;amp;a=40056419881.739"&gt;Abril 2011&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-2284213530462658851?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/2284213530462658851/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=2284213530462658851' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/2284213530462658851'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/2284213530462658851'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2011/04/no-mas-asientos-vacios.html' title='No más asientos vacíos'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-qRqi8QPE6Vc/TZZv6PIC5JI/AAAAAAAAApk/9aVW2RYFqls/s72-c/robert_costa2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-2440860950191340006</id><published>2011-03-25T17:32:00.000-07:00</published><updated>2011-03-25T17:37:12.313-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Espíritu Santo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Espíritu Santo un poder o una persona'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mark Finley'/><title type='text'>¿Es el Espíritu Santo un poder o una persona?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-ITR9ZVrEJ30/TY0sIY49i5I/AAAAAAAAApE/W0gnSL3OfnE/s320/Mark%2BF.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 142px; height: 178px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-ITR9ZVrEJ30/TY0sIY49i5I/AAAAAAAAApE/W0gnSL3OfnE/s320/Mark%2BF.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Por: Mark Finley&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;h2 style="text-align: center;"&gt;¿Es el Espíritu Santo un poder o una persona? &lt;/h2&gt;&lt;em&gt;La respuesta a esta pregunta está muy relacionada con el proceso de la salvación.&lt;/em&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Apenas  había terminado de presentar un seminario sobre el  reavivamiento en  una iglesia local, cuando un anciano se me acercó.  Evidentemente había  sido cristiano durante muchos años. Amablemente,  este caballero de  avanzada edad pidió permiso para hacerme una pregunta.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Cuando  accedí, en seguida comenzó a citar varios versículos de la  Biblia. Era  obvio que conocía bastante bien la Biblia. Al principio no  entendí a  dónde se dirigía con sus comentarios, pero entonces llegó al  meollo de  su pregunta: ¿Es el Espíritu Santo una divina influencia, una  fuerza  que emana de Dios o es la tercera persona de la Deidad? Muchos   cristianos están confundidos con este tema.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;¿Es  el Espíritu Santo un poder que fluye de Dios como algún tipo de   influencia impersonal, o es el Espíritu Santo una persona divina? Le   expliqué a mi nuevo amigo que esta pregunta es de enorme importancia.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Si el Espíritu Santo es la tercera persona de la Deidad, igual que el  Padre y el Hijo, pero lo consideramos una influencia impersonal, le  estamos robando a una persona divina el honor, el respeto y amor que  solo le pertenecen a él. Si el Espíritu Santo es una mera influencia o  poder, intentaremos apoderarnos de tal poder y utilizarlo. Pero si  reconocemos que el Espíritu Santo es una persona, nos rendiremos a su  influencia y conducción, abriremos nuestro corazón a sus instrucciones y  le cederemos nuestra voluntad. Nuestro único deseo será permitirle que  nos use.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Es absolutamente vital entender quién es el Espíritu Santo y cómo  obra.  El concepto falso del Espíritu Santo como un poder o una fuerza  puede llevarnos a la exaltación propia: “Miren cuánto poder tengo”. Por  contraste, el concepto correcto del Espíritu Santo como la tercera  persona de la Deidad nos lleva a rendirnos a su voluntad.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Desafortunadamente, muchos cristianos en iglesias de todo el mundo no  tienen una comprensión clara de quién es el Espíritu Santo o cuál es su  obra en sus vidas. El Dr. Bill Bright, el fundador y ex presidente de &lt;em&gt;Campus Crusade for Christ &lt;/em&gt;(Cruzada  universitaria por Cristo), señala que su organización ha encuestado a  “miles de cristianos en iglesias alrededor del mundo”, y tristemente,  “cerca de un 95 por ciento de los encuestados indica que tiene poco  conocimiento acerca de quién es el Espíritu Santo o por qué existe”.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;¡Qué tragedia! Entender la enseñanza de la Biblia acerca del Espíritu  Santo es absolutamente vital para el desarrollo de la vida cristiana.&lt;/p&gt; &lt;h3&gt;¿Quién es el Espíritu Santo?&lt;/h3&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Es bastante fácil para nosotros percibir al Padre y a Jesús como  personas. Nuestra mente se forma imágenes mentales de ambos. Pero al  considerar que el Espíritu Santo es alguien misterioso, invisible y un  tanto secreto, y que su presencia es universal, a veces tenemos dudas  acerca de su identidad.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;He aquí el error que cometemos. A menudo igualamos la personalidad  divina con su visibilidad. Si el Espíritu Santo es omnipresente,  concluimos que debe ser la fuerza o presencia de Dios, pero no un ser  divino. Es verdad que nunca entenderemos la complejidad de los caminos  de Dios. Según dijera un teólogo destacado: “Intentar entender la  Trinidad equivale a perder la mente. Negar la Trinidad equivale a perder  el alma”. Pero la buena noticia es que no tenemos que entender todo  respecto de algo para apreciar algo que quizá conocemos solo  parcialmente. Yo no entiendo todo lo referido a la electricidad, pero no  voy a permanecer en la oscuridad hasta que la entienda.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Igualmente, aunque no comprendamos completamente todo sobre la  naturaleza del Espíritu Santo, podemos recibir la enseñanza bíblica  sobre el Espíritu por la fe e invitar al divino Inquilino a que se  hospede en nuestro corazón.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Hay otro problema serio con la idea de que el Espíritu Santo es  meramente una fuerza o la influencia poderosa de Dios y no la tercera  persona de la Deidad: La idea es contraria a las Santas Escrituras. La  Biblia contiene tres textos sencillos del Nuevo Testamento que describen  el trío divino que compone la Deidad. Ninguno de estos pasajes sugiere  que un miembro de la Deidad sea inferior o de menor valor que el otro.  El último mandato de nuestro Señor a sus discípulos fue: “Por tanto, id,  y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del  Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (S. Mateo 28:19). Cuando los  creyentes del Nuevo Testamento se hicieron cristianos, entraron en una  comunión divina, una integración celestial con el Padre, el Hijo y el  Espíritu Santo.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;En Efesios 2:18, el apóstol Pablo describe la unidad de propósito de  la Deidad con estas palabras: “Por medio de él los unos y los otros  tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre”; y el apóstol describe  la unidad de la Deidad en Hebreos 10:9-15 en términos de tres acciones:  El Padre decide, el Hijo obra y el Espíritu Santo testifica.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;A lo largo de las Escrituras, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo  colaboran para cumplir el propósito del Cielo en el plan de la  redención. Están presentes en la creación, en el bautismo de Jesús, a lo  largo de su vida, en la cruz, la resurrección y durante su ministerio  en el Santuario celestial.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;El apóstol Pablo concluye su segunda carta a los corintios con estas  palabras reveladoras: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y  la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén” (2  Corintios 13:14). Este texto habla de tres cosas: El amor de Dios, la  gracia de Cristo y la comunión del Espíritu Santo.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;En el Antiguo Testamento, Dios reveló su amor por medio de las  advertencias e instrucciones de los profetas. En el Nuevo Testamento,  Dios reveló su amor por medio de la vida y la muerte de Jesús. A este  amor lo llamamos gracia. Desde la resurrección de Jesús y la  inauguración de su ministerio en el Santuario celestial, Dios revela su  amor por medio de la presencia personal o comunión del Espíritu Santo en  nuestra vida.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Por medio del Espíritu Santo somos llevados al compañerismo con el  Padre y el Hijo. Por medio del Espíritu Santo entramos en comunión  íntima con Dios. Antes que Cristo viniera en la carne, el Padre era la  persona más conspicua de la Deidad, la que colmaba el horizonte. Cuando  Jesús vino, él colmó el horizonte. El mundo del Nuevo Testamento vio el  amor de Dios por medio de Jesús. Por esto es que Jesús dijo: “El que me  ha visto a mí, ha visto al Padre” (S. Juan 14:9).&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Una vez que Jesús ascendió al cielo, entramos en una nueva  dispensación: La dispensación del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es  tan real, tan divina persona, tan miembro de la Deidad como el Padre y  el Hijo. El Espíritu Santo no es una influencia nebulosa que emana del  Padre. No es una fuerza impersonal, algo que apenas puede reconocerse,  ni tampoco un principio invisible de vida.&lt;/p&gt; &lt;h3&gt;El Espíritu Santo es divino&lt;/h3&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;LeRoy E. Froom en su libro &lt;em&gt;La venida del Consolador&lt;/em&gt; lo  expresa de esta manera: “Jesús fue la persona más notable e influyente  que jamás existiera en este viejo mundo; y el Espíritu Santo vino a  llenar su lugar vacante. Nadie sino una persona divina podía tomar el  lugar de su persona maravillosa. Jamás una mera influencia hubiera sido  suficiente” (pp. 37, 38).&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Como un trío que canta una música celestial en tres partes, el Padre,  el Hijo y el Espíritu Santo unen armoniosamente sus voces en un canto  de salvación para redimirnos. El Espíritu Santo vino con la plenitud del  poder divino a los primeros discípulos en Pentecostés. El plan del  Cielo es que el Espíritu Santo venga con la plenitud del poder divino  sobre todo creyente.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;En los capítulos 14 al 16 del Evangelio de Juan, Jesús describe el  ministerio del Espíritu Santo en detalle. Estas son probablemente  algunas de sus palabras más importantes. Sus enseñanzas sobre el  Espíritu Santo pueden transformar la vida.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;He aquí las palabras del propio Jesús: “Y yo rogaré al Padre, y os  dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el  Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve,  ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y  estará en vosotros” (S. Juan 14:16, 17). En San Juan 16:7, el Maestro  añade: “Si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me  fuere, os lo enviaré”.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Según la Palabra de Dios, el Espíritu Santo cumple varias funciones:  (1) El Espíritu Santo es nuestro Ayudador (S. Juan 14:16). (2) El  Espíritu Santo es nuestro Maestro personal (S. Juan 16:13). (3) El  Espíritu Santo es nuestro Guía personal en las decisiones que tomamos en  la vida (S. Juan 16:8, 13). El Salmo 32:8 añade: “Te haré entender, y  te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos”.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Sea cual fuere la manera en que Dios nos guía, lo hace a través de su  Espíritu Santo. ¿Abrirás hoy su corazón a su influencia transformadora?&lt;/p&gt; &lt;hr /&gt; &lt;p style="text-align: justify;" class="bio"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El autor es un evangelista internacional cuya predicación  ha alcanzado a millones de personas en cruzadas evangelizadoras y a  través de la televisión. Escribe desde Silver Spring, Maryland.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-2440860950191340006?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/2440860950191340006/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=2440860950191340006' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/2440860950191340006'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/2440860950191340006'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2011/03/es-el-espiritu-santo-un-poder-o-una.html' title='¿Es el Espíritu Santo un poder o una persona?'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-ITR9ZVrEJ30/TY0sIY49i5I/AAAAAAAAApE/W0gnSL3OfnE/s72-c/Mark%2BF.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-6400255819960992373</id><published>2011-03-06T06:25:00.001-08:00</published><updated>2011-03-06T06:28:08.769-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Revista Adventista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='el verdadero reavivamiento'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adventist World'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><title type='text'>El Verdadero Reavivamiento.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-Y9InZtfwut4/TXOVzdqDHXI/AAAAAAAAAo0/Vnyhh6fyYBE/s1600/reavivamiento.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 400px; height: 171px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-Y9InZtfwut4/TXOVzdqDHXI/AAAAAAAAAo0/Vnyhh6fyYBE/s1600/reavivamiento.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Por: Elena White&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;D&lt;/span&gt;ondequiera  que la Palabra de Dios se predicó con fidelidad, los resultados  atestiguaron su divino origen. El Espíritu de Dios acompañó el mensaje  de sus siervos, y su Palabra tuvo poder. Los pecadores sintieron que  despertaban sus conciencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz «que alumbra a todo hombre   que viene a este mundo», iluminó los lugares más recónditos de sus  almas, y las ocultas obras de las tinieblas fueron puestas de  manifiesto. Una profunda convicción se apoderó de sus espíritus y  corazones. Fueron redargüidos de pecado, de justicia y del juicio por  venir. Tuvieron conciencia de la justicia de Dios, y temieron tener que  comparecer con sus culpas e impurezas ante aquel que escudriña los  corazones. En su angustia clamaron: «¿Quién me libertará de este cuerpo  de muerte?» Al serles revelada la cruz del Calvario, indicio del  sacrificio infinito exigido por los pecados de los hombres, vieron que  solo los méritos de Cristo bastaban para expiar sus  transgresiones;  eran lo único que podía reconciliar al hombre con Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con fe y  humildad aceptaron al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.  Por la sangre de Jesús alcanzaron «la remisión de los pecados cometidos  anteriormente […]». Los reavivamientos produjeron en muchos creyentes  profundo recogimiento y humildad. Estuvieron caracterizados por  llamamientos solemnes y fervientes hechos a los pecadores, por una  ferviente compasión hacia aquellos a quienes Jesús compró por su sangre.  Hombres y mujeres oraron y lucharon con Dios para conseguir la  salvación de las almas. Los frutos de semejantes reavivamientos se  echaron de ver en las almas que no vacilaron ante el desprendimiento y  los sacrificios, sino que se regocijaron de ser tenidas por dignas de  sufrir oprobios y pruebas por causa de Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se notó una  transformación en la vida de los que habían hecho profesión de seguir a  Jesús; y la influencia de ellos benefició a la sociedad. Recogieron con  Cristo y sembraron para el Espíritu, a fin de cosechar la vida eterna  […]. Tal es el resultado de la acción del Espíritu de Dios. Una reforma  en la vida es la única prueba segura de un verdadero arrepentimiento. Si  restituye la prenda, si devuelve lo que robó, si confiesa sus pecados y  ama a Dios y a sus semejantes, el pecador puede estar seguro de haber  encontrado la paz con Dios. Tales fueron los resultados que en otros  tiempos  acompañaron a los reavivamientos religiosos. Cuando se los  juzgaba por sus frutos, se veía que eran bendecidos por Dios para la  salvación de los hombres y el mejoramiento de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin  embargo, muchos de los reavivamientos de los tiempos modernos han  presentado un notable contraste con aquellas manifestaciones de la  gracia divina, que en épocas anteriores acompañaban los trabajos de los  siervos de Dios. Es verdad que despiertan gran interés, que muchos se  dan por convertidos y aumenta en gran manera el número de los miembros  de las iglesias; no obstante los resultados no son tales que nos  autoricen para creer que haya habido un aumento correspondiente de  verdadera vida espiritual. La llama que alumbra un momento se apaga  pronto y deja la obscuridad más densa que antes. Los avivamientos  populares son provocados demasiado a menudo por llamamientos a la  imaginación, que excitan las emociones y satisfacen la inclinación por  lo nuevo y extraordinario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center; font-style: italic;"&gt;Dondequiera que los hombres descuiden&lt;br /&gt;el testimonio de la Biblia y se alejen delas&lt;br /&gt;verdades claras que sirven para probar el&lt;br /&gt;alma y que requieren abnegación y&lt;br /&gt;desprendimiento del mundo, podemos estar&lt;br /&gt;seguros de que Dios no dispensa&lt;br /&gt;allí sus bendiciones&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Los  conversos ganados de este modo manifiestan poco deseo de escuchar la  verdad bíblica, y poco interés en el testimonio de los profetas y  apóstoles. El servicio religioso que no revista un carácter un tanto  sensacional no tiene atractivo para ellos. Un mensaje que apela a la  fría razón no despierta eco alguno en ellos. No tienen en cuenta las  claras amonestaciones de la Palabra de Dios que se refieren directamente  a sus intereses eternos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para toda alma verdaderamente  convertida la relación con Dios y con las cosas eternas será el gran  tema de la vida. ¿Pero dónde se nota, en las iglesias populares de  nuestros días, el espíritu de consagración a Dios? Los conversos no  renuncian a su orgullo ni al amor del mundo. No están más dispuestos a  negarse a sí mismos, a llevar la cruz y a seguir al manso y humilde  Jesús, que antes de su conversión. La religión se ha vuelto objeto de  burla de los infieles y escépticos, debido a que tantos de los que la  profesan ignoran sus principios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poder de la piedad ha  desaparecido casi por completo de muchas iglesias. Se han realizado  comidas campestres, representaciones teatrales y ferias en las iglesias,  y hay casas lujosas y muestras de ostentación personal que han alejado  de Dios los  pensamientos de la gente. Tierras, bienes y ocupaciones  mundanas llenan el espíritu, mientras que las cosas de interés eterno se  consideran apenas dignas de atención […].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En muchos de los  despertamientos religiosos que se han producido durante el último medio  siglo, se han dejado sentir, en mayor o menor grado, las mismas  influencias que se ejercerán en los movimientos venideros más extensos.  Hay una agitación emotiva, mezcla de lo verdadero con lo falso, muy  apropiada para extraviarnos. No obstante, nadie necesita ser seducido. A  la luz de la Palabra de Dios no es difícil determinar la naturaleza de  estos movimientos. Dondequiera que los hombres descuiden el testimonio  de la Biblia y se alejen de las verdades claras que sirven para probar  el alma y que requieren abnegación y desprendimiento del mundo, podemos  estar seguros de que Dios no dispensa allí sus bendiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y al  aplicar la regla que Cristo mismo dio: «Por sus frutos los conoceréis»  (Mateo 7:16), resulta evidente que estos movimientos no son obra del  Espíritu de Dios. En las verdades de su Palabra, Dios ha dado a los  hombres una revelación de sí mismo, y a todos los que las aceptan les  sirven de escudo contra los engaños de Satanás. El descuido en que se  tuvieron estas verdades fue lo que abrió la puerta a los males que se  están propagando en el mundo religioso. Se ha perdido de vista en sumo  grado la naturaleza e importancia de la ley de Dios. Un concepto falso  del carácter perpetuo y obligatorio de la ley divina ha hecho incurrir  en errores respecto a la conversión y santificación, y como resultado se  ha rebajado el nivel de la piedad en la iglesia. En esto reside el  secreto de la ausencia del Espíritu y poder de Dios en los  despertamientos religiosos de nuestros tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Este artículo es  un fragmento adaptado del capítulo 28 («La verdadera conversión es  esencial») del libro El conflicto de los siglos. Los adventistas creemos  que Elena White (1827-1915) ejerció el don bíblico de profecía durante  más de setenta años de ministerio público.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-6400255819960992373?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/6400255819960992373/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=6400255819960992373' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/6400255819960992373'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/6400255819960992373'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2011/03/el-verdadero-reavivamiento.html' title='El Verdadero Reavivamiento.'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-Y9InZtfwut4/TXOVzdqDHXI/AAAAAAAAAo0/Vnyhh6fyYBE/s72-c/reavivamiento.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-3865067084732122715</id><published>2011-03-06T05:53:00.000-08:00</published><updated>2011-03-06T06:04:03.840-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Revista Adventista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adventist World'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La salud espiritual'/><title type='text'>La Salud Espiritual</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-UBjXdVWYhoQ/TXOQFMNUf5I/AAAAAAAAAos/GtirgTOM0iQ/s1600/643-04-28-08-leyendo.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 400px; height: 267px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-UBjXdVWYhoQ/TXOQFMNUf5I/AAAAAAAAAos/GtirgTOM0iQ/s1600/643-04-28-08-leyendo.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Por: Allan R. Handysides y Peter N. Landless&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;Estoy preocupado por  mi salud espiritual. Nuestro pastor está realizando reuniones de  reavivamiento, pero me molesta que otros confiesen sus pecados y den testimonios en público. Al mismo tiempo, me siento culpable por sentir  me así. ¿Qué me pasa? ¿Puede dar me una receta espiritual? Deseo ser un  buen cristiano.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;De su pregunta se desprende que&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;usted se siente culpable porque &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;no experimenta grandes emociones &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;por este proceso de reavivamiento. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Acaso usted ya ha visto experiencias &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;similares, y es posible que tenga dudas &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;sobre la sinceridad del proceso o que&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;teng a una personalidad diferente de los&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;demás; es necesario que tengamos en &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;cuenta esas diferencias.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos de nosotros no entendemos&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;bien que el Espíritu Santo no es un &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;«poder líquido» o «vapor mágico»&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;que nos envuelve, sino una Persona: el&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;«Consolador», la «tercera Persona de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;la Trinidad». La espir itualidad es una&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;relación con el Espíritu Santo, con Jesús&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;y con el Padre. El crecimiento espiritual &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;significa enamorarse de Jesús y disfrutar&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;de una relac ión rica, madura y continua. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos necesitamos el reavivamiento,&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;la renovación, la curación y una relación&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;gratificante pero, según sea nuestra &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;personalidad, existen diferentes maneras&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;de alimentar esa relación. No todos nos&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;adaptamos al mismo molde.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios nos hizo únicos. Algunos somos&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;formales y serios; otros son extrovertidos&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;y exuberantes. Algunos pastores se &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;«especializan» en reavivamientos. Puede&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;ser que hayan desarrollado un estilo ya &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;«armado» de la espiritualidad, por lo que&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;piensan que si hacemos esto o aquello,&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;experimentaremos el reavivamiento. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Para muchos, este proceso estructurado&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;da resultados, aunque no para todos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Pensemos en las maneras de enamorarse. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Cuando nos sentimos atraídos&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;hacia otra persona, ya no sabemos qué&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;hacer para complacerla. Pensamos en &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;ella todo el tiempo y decimos frases&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;melosas. Algunos compran regalos.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;Disfrutamos caminar juntos en la playa,&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;de la mano y a la luz de la luna. Cada&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;persona se enamora a su manera, según &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;su personalidad.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios entiende a todos, y comprende&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;lo que usted siente. A él no le preocupa&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;el proceso que usted sigue para llegar a &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;ser su amigo: lo importante es que, en&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;efecto, lleguen a ser amigos. El Espíritu &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;busca atraernos. A menudo confundimos&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;el proceso con el objetivo final.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es importante orar y estudiar la Biblia, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;pero puede ser que leamos la Biblia&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;de manera diferente. Uno de nosotros&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;suele leer una historia e imaginar que es &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;parte de la acción. Otro acostumbra leer&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;durante diez minutos, y entonces pensar&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;en el relato durante las siguientes diez&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;horas. De esta forma, se siente tan&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;parte del relato que, por ejemplo, le&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;parece que se le ponen los pelos de punta&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;cuando Lázaro sale del sepulcro. Esto no&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;significa menospreciar al que se dedica &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;a leer durante una hora o dos; tenemos&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;que entender que somos diferentes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Por cierto necesitamos una relación &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;constante con Dios. Es esencial leer la&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;Palabra, meditar y orar. La meditación&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;y la oración deberían ser actividades &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;para cualquier momento y para todo&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;momento, en especial cuando sentimos&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;su presencia.  &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de décadas juntos, muchos&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;cónyuges entienden tan bien a su pareja&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;que pueden terminar las frases que ellos &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;empiezan. En los buenos matrimonios,&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;el amor y el respeto son cada vez mayores. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Esa es la relación que Dios quiere tener&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;con nosotros: una relación natural,&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;verdadera, honesta y sincera. Enfocarnos &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;nuevamente en Dios nos ayuda a revitalizar&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;esta relación, pero tiene que hacerse&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;en forma natural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;No se preocupe por las metodologías&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;de los demás; conténtese con buscar a Dios&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;de la manera en que se sienta más a gusto. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El reavivamiento de la verdadera piedad&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;se expresa en amabilidad, humildad,&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;compasión y generosidad; en la disposición&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;a sufrir antes que herir a otro. Estos son los&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;frutos de la santificación, que no es otra &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;cosa que una vida de reavivamiento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;Allan R. Handysides&lt;/span&gt; es director de Ministerios de Salud de la Asociación General.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Peter N. Landless&lt;/span&gt; es director ejecutivo del ICPA y director asociado de Ministerios de Salud de la Asociación General&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-3865067084732122715?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/3865067084732122715/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=3865067084732122715' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/3865067084732122715'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/3865067084732122715'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2011/03/la-salud-espiritual.html' title='La Salud Espiritual'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-UBjXdVWYhoQ/TXOQFMNUf5I/AAAAAAAAAos/GtirgTOM0iQ/s72-c/643-04-28-08-leyendo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-7179964697725562125</id><published>2010-11-13T13:04:00.000-08:00</published><updated>2010-11-13T13:15:17.372-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='la salud mental'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Elena G. White'/><title type='text'>Elena White y la salud mental</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TN78YYoFSOI/AAAAAAAAAnc/jO1Ut7hMB-I/s1600/salud-mental.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 310px; height: 265px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TN78YYoFSOI/AAAAAAAAAnc/jO1Ut7hMB-I/s1600/salud-mental.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Por: Merlin D. Burt&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;Elena White desempeñó un papel de liderazgo además  de ser una de las fundadoras de la Iglesia Adventista del Séptimo Día:  poseía el don de profecía. En su ministerio público de más de setenta  años, recibió cientos de visiones y sueños con mensajes que variaban  desde consejos personales a temas relacionados con la iglesia emergente  en áreas tales como fe y doctrina, organización y misión, salud y  educación.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;A pesar de que fue una escritora prolífica y de autoridad,  nunca infirió que sus escritos debían suplementar a las Escrituras. A lo  largo de su ministerio señaló que la Biblia es la regla de fe y  práctica del cristiano y uno de sus protagonismos principales fue ayudar  a los individuos y a la iglesia naciente a entender y seguir la  voluntad de Dios. A pesar de que no poseía una preparación formal en  salud mental, a menudo fue consejera espiritual frente a variadas  necesidades emocionales y psicológicas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;Pudo influenciar a miles de  personas y les brindó nuevas esperanzas con un enfoque de salud  espiritual, mental y emocional. Sus extensos escritos muestran interés  en temas de salud mental y entre otros materiales en su libro &lt;em&gt;El Ministerio de curación&lt;/em&gt;  escribió un capítulo importante titulado “La cura mental”. En 1977, el  Centro de Investigación White publicó una compilación de dos tomos  titulada: &lt;em&gt;Mente, carácter y personalidad: Consejos para la salud mental y espiritual&lt;/em&gt;.&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;       Este artículo presenta brevemente lo que Elena White comprendía  acerca de la salud mental, sus vivencias personales y familiares, y su   papel como consejera en estos asuntos.&lt;/p&gt;     &lt;p style="font-weight: bold; font-style: italic;" class="articleSection"&gt;       Cómo entendía Elena White la salud mental&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;       Cuando ella usaba el término “salud mental”, lo asociaba con  “claridad mental, calma de los nervios, un espíritu tranquilo y pacífico  como el de Jesús”.&lt;span class="superscript"&gt;1&lt;/span&gt; Para poder  entender sus comentarios acerca de temas de salud mental, es necesario  entender también el lenguaje del siglo XIX. Por ejemplo usó las palabras  “imaginación enfermiza” para referirse a pensamiento engañoso o  desequilibrio emocional y “desaliento que se incrementa hasta la  desesperación” al hablar de la depresión.&lt;span class="superscript"&gt;2&lt;/span&gt; Utilizó también “la cura mental” para describir temas de salud mental.&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;       La comprensión de Elena White de la naturaleza humana estaba  basada en la percepción bíblica de que es inherentemente pecaminosa y  que necesita la ayuda externa de Dios. Para ella, Jesús era el gran  sanador de la mente humana dañada por el pecado. Dicho por su pluma: “Es  imposible que escapemos por nosotros mismos del hoyo de pecado en el  que estamos sumidos. Nuestro corazón es malo, y no lo podemos cambiar”. A  continuación citó Job 14:4 y Romanos 8:7 para fundamentar esta postura.  Continuó diciendo: “La educación, la cultura, el ejercicio de la  voluntad, el esfuerzo humano, todos tienen su propia esfera, pero no  tienen poder para salvarnos. Pueden producir una corrección externa de  la conducta, pero no pueden cambiar el corazón; no pueden purificar las  fuentes de la vida. Debe haber un poder que obre desde el interior, una  vida nueva de lo alto, antes que el hombre (y la mujer) pueda  convertirse del pecado a la santidad”.&lt;span class="superscript"&gt;3&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   Para Elena White había una convergencia entre la psicología y la  teología. Las dos deben interactuar y cuando son integradas  correctamente, proveen la mayor ayuda para la mente y las emociones  humanas. Según ella la fuente verdadera de salud mental y emocional es  Dios el “Padre amante”, Jesús el “Gran Médico” y el Espíritu Santo, “el  Consolador”.&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   Abogaba fuertemente por una correcta conexión entre lo físico, mental y  espiritual en la experiencia humana. “La vida espiritual se construye  con el alimento que se le da a la mente; y si nos alimentamos de la  comida que proviene de la Palabra de Dios, la salud mental y espiritual  serán el resultado”.&lt;span class="superscript"&gt;4&lt;/span&gt; La verdadera  salud mental depende del establecimiento de un balance adecuado entre  mente y cuerpo. “No podemos permitirnos el empequeñecer o dañar una sola  función de la mente o del cuerpo por excesivo trabajo o por el abuso de  cualquier parte de la maquinaria viviente”.&lt;span class="superscript"&gt;5&lt;/span&gt;  Ella utilizó la frase “salud física y mental” para mostrar el vínculo  entre ambas y sostuvo que las dimensiones física y mental están  estrechamente conectadas y requieren un adecuado equilibrio y cuidado.  Asimismo afirmaba que el medio ambiente propicio, las acciones correctas  y una dieta adecuada, favorecían la salud mental; era una convencida de  los beneficios curativos tanto de la naturaleza, como de una actitud  positiva y de acciones en servicio a otros.&lt;span class="superscript"&gt;6&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="font-weight: bold; font-style: italic;" class="articleSection"&gt; Experiencia personal&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   La filosofía de Elena White acerca de la salud mental, si bien estaba  formada por su estudio de la Biblia y sus visiones, tenía conexión con  su experiencia personal. A lo largo de la vida no fue ajena al dolor  emocional y a los desafíos psicológicos. De niña era introvertida,  tímida y emocionalmente sensible. A esto se le sumaba la complicación de  su discapacidad física. Durante sus años juveniles experimentó temor y  falta de esperanza, que le acarrearon prolongados períodos de depresión y  además de sus luchas personales, su familia cercana fue golpeada con  problemas de discapacidad mental.&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   La piedra fundamental de Elena White para la salud mental y emocional  fue la comprensión del carácter amante de Dios. De niña imaginaba a Dios  como un “severo tirano que fuerza a los hombres a obedecerlo  ciegamente”.&lt;span class="superscript"&gt;7&lt;/span&gt; Cuando los predicadores  describían los fuegos de un eterno infierno ardiente, ella personalizaba  el horror de esta experiencia y lo describió así: “Mientras escuchaba  estas terribles descripciones, mi imaginación era tan activa que  comenzaba a transpirar, y me resultaba difícil contener un clamor de  angustia, pues me parecía ya sentir los dolores de la perdición”.&lt;span class="superscript"&gt;8&lt;/span&gt;  Esto la llevó a dudar de ser aceptada por Dios, lo que le provocó  períodos de depresión. “El desaliento se apoderó de mi y… ni un rayo de  luz vino a herir la melancólica lobreguez que me rodeaba”.&lt;span class="superscript"&gt;9&lt;/span&gt;  Sus “sentimientos eran muy sensibles” y en una ocasión temió haber  “perdido la razón”. Recordaba que algunas veces “durante toda la noche”  no se atrevía a cerrar sus ojos sino que “me arrodillaba en el suelo  para orar silenciosamente con una angustia muda e indescriptible”.&lt;span class="superscript"&gt;10&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   Sus años de pre adolescencia y adolescencia fueron recargados por la  discapacidad física. A los nueve años fue severamente lastimada en un  accidente. La nariz quebrada junto con otras complicaciones, le  ocasionaron problemas de equilibrio físico y le impidieron continuar su  educación. Desarrolló un desorden crónico pulmonar que en esa época fue  diagnosticado como “hidropesía” o en términos modernos, “tuberculosis  con enfermedad cardíaca congestiva”. Sus temores se exacerbaron por el  pensamiento de que se podría desangrar en cualquier momento por una  ruptura  arterial pulmonar.&lt;span class="superscript"&gt;11&lt;/span&gt; Su trauma físico y emocional, en combinación con su personalidad introvertida, impidieron que buscara ayuda.&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   Recién aproximadamente a los quince años conversó con alguien que la  ayudó a comprender mejor el carácter amante de Dios. Haciendo referencia  a su entrevista con el pastor millerita metodista, Levi Stockman,  recordó que le brindó mucha ayuda. Stockman empatizó con el dolor  emocional de Elena y hasta compartió sus lágrimas. Ella escribió que  “obtuvo más conocimiento del amor y la compasiva ternura de Dios que en  todos los sermones y exhortaciones que había oído antes”.&lt;span class="superscript"&gt;12&lt;/span&gt;  Pudo identificar lo que la había ayudado específicamente: “Cambié la  opinión que tenía del Padre. Empecé a considerarlo como un Padre  bondadoso y tierno… Mi corazón sentía un profundo y ferviente amor hacia  él”.&lt;span class="superscript"&gt;13&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   El amor de Dios llegó a ser el tema preferido de Elena a lo largo de  toda su vida y también creía que “el tema favorito de Cristo era la  ternura paternal y la abundante gracia de Dios”.&lt;span class="superscript"&gt;14&lt;/span&gt; Su obra maestra de cinco tomos –la serie del conflicto cósmico entre Cristo y Satanás– comienza y termina con este tema.&lt;span class="superscript"&gt;15&lt;/span&gt; El primer capítulo de su libro más difundido, publicado en decenas de idiomas y millones de copias, se titula “Amor supremo”.&lt;span class="superscript"&gt;16&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   Las visiones y sueños de Elena le confirmaron su convicción de un Dios  amante y un Salvador compasivo. Un sueño que tuvo antes de su primera  visión profética la puso ante la presencia de Jesús, en donde comprendió  que él conocía todos sus “íntimos pensamientos y emociones”. Aun así,  con este conocimiento él “se me acercó sonriente y posando su mano sobre  mi cabeza dijo: ‘No temas’”.&lt;span class="superscript"&gt;17&lt;/span&gt; En una  entrevista el último año de su vida dijo: “Siento lágrimas rodando por  mis mejillas cuando pienso en lo que el Señor significa para sus hijos, y  cuando contemplo su bondad, su misericordia y su tierna compasión”.&lt;span class="superscript"&gt;18&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="font-weight: bold; font-style: italic;" class="articleSection"&gt;   Desafíos de salud mental en la familia White&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   Además de sus propias luchas emocionales durante la niñez y en algunos  momentos de la adultez, enfrentó desafíos parecidos dentro de su  familia. Su segundo hijo James Edson, mostró algunas características de  déficit de atención/hiperactividad. Su sobrina, Louisa Walling debió ser  internada en una institución mental ya que se volvió mentalmente  inestable; a raíz de esto las dos hijas de Louisa fueron al hogar de los  White y Elena terminó criando a las niñas quienes la llamaban ‘mamá’.&lt;span class="superscript"&gt;19&lt;/span&gt;  Inclusive Jaime White, sufrió varios accidentes cerebrovasculares  durante los años 1860 y 1870 que alteraron su estado mental y produjeron  conflictos matrimoniales. En 1879, Elena comprendió que su esposo no  “poseía suficiente salud mental y física” para aconsejar.&lt;span class="superscript"&gt;20&lt;/span&gt; En un punto ella se cuestionó si él era un “hombre cuerdo”.&lt;span class="superscript"&gt;21&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   La experiencia personal de Elena juntamente con las visiones  recibidas, la ayudaron a brindar un ministerio único para individuos que  también sufrían un quebrantamiento mental y emocional. Sus escritos  revelan una compasión real hacia las personas que a veces tienen una  seria disfunción en la vida y se involucró en forma notable en un  trabajo personal hacia tales personas.&lt;/p&gt;     &lt;p style="font-weight: bold; font-style: italic;" class="articleSection"&gt; Elena White como consejera&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   A lo largo de su vida, Elena White hizo referencia a temas de salud  mental y disfunción social. Su esfera de acción con las personas era  variada y diversa. Aquí hay cuatro ejemplos que muestran cómo abordaba  estos temas serios.&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   &lt;em&gt;Comportamiento obsesivo.&lt;/em&gt; La carta que ella le envió al señor  Morrell, muestra su percepción de la condición mental de este señor. Lo  describe como poseedor de “gran conciencia y baja autoestima”. Parecería  que Morrell era obsesivo y patológicamente perfeccionista en cuanto a  su conducta. Se sentía culpable por hasta el más mínimo error, al punto  de llevarlo a la inestabilidad mental. Sobre la misma persona ella  escribió: “El sistema nervioso del hermano Morrell se encuentra  gravemente afectado y reflexiona acerca de estas cosas (su percepción de  sus propios pecados y faltas), explayándose en ellos. Su imaginación  está enferma… Su mente ha sufrido más allá de lo que pueda expresarse.  Perdió el sueño”. A él le escribió: “Vi, Hno. Morrell que usted debe  arrojar sus temores. Dejar las consecuencias al Señor y quitárselas de  encima. Ud. se esfuerza demasiado en salvarse a sí mismo, haciendo algo  grandioso por sí mismo, algo que pueda recomendarlo a Dios… Jesús lo  ama, y si Ud. se consagra a él, juntamente con todo lo que posee él lo  aceptará y llevará sus cargas, será su Amigo que jamás falla… Crea que  Jesús lo ama y conoce su esfuerzo para obedecer la verdad; si Ud. yerra,  no sienta que debe preocuparse y preocuparse, abandonar su confianza en  Dios y pensar que él es su enemigo. Somos mortales sujetos a errar”.  Como complemento a este consejo espiritual y emocional, ella le insiste a  este hombre a que adopte una reforma pro salud y evite los  estimulantes. “Entonces, el cerebro podrá pensar de manera más calma, el  sueño no será tan incierto”.&lt;span class="superscript"&gt;22&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   &lt;em&gt;Abuso emocional.&lt;/em&gt; La señora White escribió varias cartas de  consejos a mujeres que eran controladas por sus esposos tanto emocional  como físicamente. En diciembre de 1867, visitó la iglesia de New  Hampshire, junto a su esposo y J. N. Andrews. Inicialmente dio consejos  en forma oral y luego hizo un seguimiento con un “testimonio” escrito  basado en una visión que había recibido. Brindó consejo a Harriet  Stowell quien luego de la muerte de su primer esposo se casó con Freeman  S. Stowell, que era doce años menor y no practicaba su fe. Las palabras  de Elena White son claras al explicar la situación: “Aunque Dios la  ama, es mantenida bajo un cautiverio servil; temerosa, temblorosa,  abatida, llena de incertidumbre y nerviosa. Esta hermana no tiene que  sentir que debe rendir su voluntad a un joven malvado y menor que ella.  Tiene que saber que su matrimonio no anula su individualidad. Los  requerimientos de Dios son superiores a cualquier pretensión terrenal.  Cristo la ha comprado con su propia sangre, por tanto no se pertenece a  sí misma. Ella falla al no confiar plenamente en Dios y rendir sus  convicciones personales y su conciencia a un hombre imperioso, altanero,  encendido por Satanás, cuando su majestad satánica tiene la oportunidad  de operar eficazmente por su intermedio con el fin de intimidar a un  alma temblorosa y disminuida. Ha sido sumida en la perturbación tantas  veces que su sistema nervioso se ha quebrantado y arruinado”.&lt;span class="superscript"&gt;23&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   La señora White respaldaba la individualidad en el matrimonio y  rechazaba la idea de que alguno de los cónyuges debía abandonar su  propia personalidad e identidad. Este testimonio ayudó a esa mujer que  había sido llevada casi hasta el colapso emocional.&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   &lt;em&gt;Alcoholismo&lt;/em&gt;. En una carta a un joven en Inglaterra, Elena  White reconoció el efecto perturbador de la adicción al alcohol. Henri  Frey trabajaba como traductor para la misión Europea en Basilea, Suiza,  pero tenía problemas con el alcohol. A causa de sus acciones, fue  destituido de su trabajo de traductor y más tarde le escribió a la  señora White para decirle que estaba siendo perseguido. Ella respaldó la  decisión de la misión pero apeló personalmente a Frey: “Siento un   tierno sentimiento de compasión y amor por su alma; pero falsas palabras  de simpatía… nunca serán trazadas por mi pluma”. Luego describe en  forma convincente: “Ud. encuentra que su naturaleza emocional se halla  en oposición  a sus mejores resoluciones, a sus solemnes promesas. Nada  parece real. Sus propias deficiencias lo llevan a dudar de aquellos que  podrían hacerle bien. Cuanto más continúe dudando, más irreal se vuelve  todo para Ud., hasta que pareciera que no existiera una base sólida en  ninguna parte. Sus promesas son como la nada, son como cuerdas de arena,  y Ud. juzga las palabras y actos de aquellos en quienes debería  confiar, bajo la misma luz irreal”.&lt;span class="superscript"&gt;24&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   Continuó enfatizando el poder de la voluntad en la disfunción  emocional. “Ud. puede creer y prometer cualquier cosa, pero yo no daría  ni una brizna de paja por sus promesas o su fe, hasta que Ud. coloque su  voluntad del lado del querer y el hacer”. Su carta de consejo fue  entretejida con pedidos a este joven para que viera la ayuda que Jesús  podía brindarle. “Le digo que no necesita desesperar, debe elegir creer  aun cuando nada parezca real o verdadero para Ud.”. Luego concluye con  palabras de esperanza: “Una vida de utilidad se extiende delante de Ud.  si su voluntad llega a ser la voluntad de Dios… Henri, ¿lo intentará  Ud.? ¿Dará ahora un giro completo? Ud. es el objeto del amor e  intercesión de Cristo”.&lt;span class="superscript"&gt;25&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   &lt;em&gt;Disfunción sexual.&lt;/em&gt; A menudo, Elena White abordaba temas  intrincados. En 1896 le escribió a un dirigente ministerial en  Sudáfrica. Este hombre era culpable de abusar sexualmente de niñas y  quizás también de niñitos. Este hombre había escrito a Elena White  acerca de sus luchas, pero no creía ser culpable de adulterio. Ella  inició su carta con una oración. “Quiera el Señor ayudarme para que  pueda escribirle con palabras que lo ayuden en su restauración, no en su  destrucción”. Luego fue muy directa: “Me siento triste, muy triste por  Ud. El pecado, hermano mío, es pecado; es la trasgresión de la ley; y si  yo tratara de quitarle importancia a ese pecado ante Ud., no le estaría  haciendo bien alguno… Su mente y su corazón están contaminados, de lo  contrario estas acciones le parecerían aborrecibles”. Le describe luego  el efecto a largo plazo del abuso de niños, incluido el efecto  generacional. Cita numerosos casos y describe cómo el daño psicológico  frecuentemente perdura durante toda la vida. “¿Cómo podría yo  presentarle el asunto para que no lo considerara como lo ha venido  haciendo, como si no fuera un gravísimo error?”&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   Luego de una larga instrucción, y por momentos dolorosa y gráfica  descripción de su conducta, ella le suplica: “Ud. es un ser moralmente  libre. Si se arrepiente de sus pecados y se convierte, el Señor borrará  sus transgresiones y le imputará su propia justicia… Él tomaría su caso  en sus manos y sería guardado por los ángeles. Pero para ello Ud.  necesita resistir al diablo. Tiene que educarse en una línea de  pensamiento diferente. No deposite su confianza en Ud. mismo. Nunca  procure la compañía de mujeres o señoritas. Manténgase alejado de ellas.  Su gusto moral está tan pervertido que se arruinará a Ud. mismo y a  muchas almas si no se torna íntegro… La vida eterna vale el esfuerzo  perseverante, incansable de una vida”. &lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   Finalmente ella le suplica que acuda “a los hermanos que conocen este terrible capítulo de su experiencia”.&lt;span class="superscript"&gt;26&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   Estos cuatro ejemplos ilustran el nivel de compromiso que Elena White  sentía por muchas personas que sufrían dificultades de salud mental y  emocional. Una de las características a destacar en su trabajo, es el  consistente optimismo de que las personas podían recuperase, sin  importar cuán destrozadas pudiesen estar. Elena White siempre señaló a  Dios como el gran Sanador de la mente y el alma. Concebía a la persona  como un ente integral porque se daba cuenta que la mente estaba unida al  cuerpo y que la intención de Dios era restaurar las relaciones  sociales. Para ella la conexión más importante era con un amante y santo  Padre celestial.    &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;" class="about"&gt;&lt;em&gt;Merlin D. Burt (Ph.D., Universidad Andrews) es  director del Centro Adventista para la Investigación del Centro White,  Universidad Andrews, Berrien Springs, Míchigan, EE. UU. E-mail:  Burt@Andrews.edu.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify; font-weight: bold; font-style: italic;" class="articleSection"&gt;REFERENCIAS&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span class="articleReference"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       Si no hay declaración de lo contrario, todas las referencias a continuación son de los escritos de Elena de White.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; 1. Ellen G. White to D. T. Bourdeau, 10  de febrero, 1895, Carta 7, 1885, Ellen G. White Estate, Silver Spring,  Maryland (EGWE); ver también Elena G. de  White a D. T. Bourdeau, carta  39, 1887, EGWE. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       2. &lt;em&gt;Testimonies for the Church&lt;/em&gt;, vol.1 p. 305.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       3. &lt;em&gt;El camino a Cristo&lt;/em&gt;, p. 18.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       4. Search the Scriptures, &lt;em&gt;Review and Herald&lt;/em&gt; (22 de marzo, 1906), p. 8.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       5. &lt;em&gt;A fin de conocerle&lt;/em&gt;, p. 89.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       6. &lt;em&gt;Medical Ministry&lt;/em&gt;, pp. 105-117.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       7. &lt;em&gt;Notas Biográficas de Elena G. de White&lt;/em&gt;, p. 43.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       8. Idem, p. 34.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       9. Idem, p. 36.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       10. Idem, p. 36.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       11. J. N. Loughborough,&lt;em&gt; Rise and Progress of the Seventh-day  Adventists with Tokens of God’s Hand in the Movement and a Brief Sketch  of the Advent Cause from 1831 to 1844&lt;/em&gt; (Battle Creek: General Conference of Seventh-day Adventists, 1892), p. 92.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       12. &lt;em&gt;Notas Biográficas de Elena G. de White&lt;/em&gt;, p.42.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       13. Idem, p. 43.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       14. &lt;em&gt;Exaltad a Jesús&lt;/em&gt;, p.103.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       15.&lt;em&gt; Patriarcas y profetas&lt;/em&gt;, p.11; &lt;em&gt;El conflicto de los siglos&lt;/em&gt;, p. 737.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       16. &lt;em&gt;El Camino a Cristo&lt;/em&gt;, cap. 1.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       17. &lt;em&gt;Notas Biográficas de Elena G. de White,&lt;/em&gt; p. 39.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       18. Entrevista de EGW con C. C. Crisler (21 de julio, 1914), EGWE.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       19. Ver Merlin D. Burt, “Caroline True Clough Family and Ellen  White,” Ellen G. White Estate Branch Office, Loma Linda, California.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       20. &lt;em&gt;The Judgment&lt;/em&gt; , p. 29.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       21. EGW a Lucinda Hall (16 de mayo, 1876), carta 66, 1876, EGWE.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       22. EGW a Brother Morrell ( 28 de diciembre, 1867), carta 20, 1867, EGWE.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       23. &lt;em&gt;Testimonios acerca de conducta sexual, adulterio y divorcio&lt;/em&gt;, p. 32.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       24. EGW a Henri Frey (21 de julio, 1887), carta 49, 1887, EGWE.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       25. Idem.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;span style="font-size:85%;"&gt;     26. &lt;em&gt;Testimonios acerca de conducta sexual, adulterio y divorcio&lt;/em&gt;, p. 144-148&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-7179964697725562125?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/7179964697725562125/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=7179964697725562125' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/7179964697725562125'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/7179964697725562125'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2010/11/elena-white-y-la-salud-mental.html' title='Elena White y la salud mental'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TN78YYoFSOI/AAAAAAAAAnc/jO1Ut7hMB-I/s72-c/salud-mental.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-5844798397890622656</id><published>2010-10-06T13:38:00.001-07:00</published><updated>2010-10-06T13:42:15.756-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Roy Gane'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La hora de triunfo de Caleb'/><title type='text'>La hora de triunfo de Caleb</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TKzdY9t3_4I/AAAAAAAAAlc/7yCe7fDEasw/s1600/caleb.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 250px; height: 296px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TKzdY9t3_4I/AAAAAAAAAlc/7yCe7fDEasw/s1600/caleb.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Por: Roy Gane&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Nació esclavo. Y le pusieron un nombre que significaba          “perro”.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: left;" class="bodytext"&gt; —¡Eh, tú! Muchacho, esclavo... ¿Cómo          te llamas?&lt;/p&gt;       &lt;p class="bodytext"&gt; —Me llamo Caleb, señor.&lt;/p&gt;       &lt;p class="bodytext"&gt; —Bah, “perro”... Bien te queda.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Pero Dios había liberado a Caleb y a su pueblo.          La mayoría de los israelitas nunca habían tenido una idea          cabal de lo que significaba la libertad. Pensaban que era leche y miel,          en lugar de un poco de carne con cebollas. Creían que el hombre          de la vara mágica seguramente los dirigiría a la tierra          prometida, confortablemente y sin pérdida de tiempo. Pero cuando          observaron que los obstáculos se asomaban sobre el horizonte, que          la comida y el agua se agotaban y que el hombre de la vara había          desaparecido allá arriba en la montaña desde hacía          varias semanas, su libertad embrionaria se convirtió en caos y          sus florecientes gustos dieron paso al recuerdo de las carnes deshilachadas          de Egipto. Codiciaron su esclavitud debido a que todavía eran esclavos          de alma.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Caleb era diferente. El entendió que la libertad          implicaba servir a un nuevo Patrón, uno divino. Los otros miraban          alrededor y se quejaban ante Moisés, pero Caleb miraba hacia arriba,          a esa radiante columna de nube, alabando al Dios que lo había hecho          un hombre libre.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Tarde o temprano, la diferencia entre la actitud de          Caleb y la de su pueblo iba a terminar en un fuerte choque de ambos. Y          esto ocurrió en Kadesh-barnea, en el desierto de Parán,          cuando volvió de observar la tierra de Canaán junto con          otros once espías. Coincidieron unánimemente en afirmar          que la tierra fluía leche y miel y para probarlo trajeron fruta          deliciosa, incluyendo un racimo de uvas de dimensiones sencillamente espectaculares.        &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Pero diez de los espías acentuaron los aspectos          negativos. Los habitantes de la tierra eran muy fuertes, tenían          ciudades bien fortificadas y eran gigantescos. Escuchar esa descripción          era como para desmayar. Súbitamente, la tierra prometida se tornó          muy poco prometedora. Perdiendo de vista su experiencia previa, impacientes,          los israelitas murmuraron: “Porque Jehová nos aborrecía,          nos ha sacado de tierra de Egipto, para entregarnos en mano del amorreo          para destruirnos” (Deuteronomio 1:27). El perfecto temor echa fuera          el amor, paradójicamente. (En claro contraste con 1 Juan 4:18.)&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Moisés trató de animar a la gente, pero          la única respuesta que recibió fue un acrecentado clamor          de quejas. Fue entonces cuando un hombre, dando un paso al frente, gritó:          ¡Has!, lo que en hebreo quiere decir “¡Silencio!”          Ese hombre era Caleb de Judá. No era un orador pulido y persuasivo,          pero las palabras que pronunció a continuación pasaron a          ser el lema y la declaración de misión de todo el que desea          entrar en el descanso del Señor, a la tierra mejor que él          ha prometido. Caleb los urgió: “Subamos luego, y poseámosla.          Más podremos nosotros que ellos” (Números 13:30).&lt;/p&gt;       &lt;p class="articleSection"&gt; &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;¿Irreal?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; “Más podremos nosotros que ellos”.          ¡¿Irreal?! Caleb, a diferencia de la mayor parte del pueblo,          sabía que las fortificaciones y los gigantes eran reales porque          él mismo los había visto. El pueblo no tenía nada.          Adolecía del personal, los recursos, la infraestructura y el presupuesto          para superar esos obstáculos. Pero cuando Caleb dijo “&lt;em&gt;podremos&lt;/em&gt;”,          había incluido al Señor en ese “podremos”, porque          Dios estaba con su pueblo.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Ahora bien, ¿por qué Josué, el          otro espía disidente, no pronunció su discurso? Estaba de          acuerdo con Caleb, pero había sido asistente de Moisés.          Cualquiera sabía que tenía intereses creados. La gente que          no había querido oír a Moisés no iba a querer escuchar          a Josué. Pero Caleb no tenía esos antecedentes. Podía          ponerse cómodamente del lado de los otros diez espías. Después          de todo, ¿no eran la mayoría?&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Era la teocracia y no la mayoría la que regulaba          el corazón de Caleb. La democracia es buena, pero ni siquiera el          voto abrumador de la mayoría podría haber desplazado la          tenaz determinación de Caleb de seguir la voluntad del Señor.          Quizá por un fugaz, un luminoso momento, el valor de Caleb encendió          una chispa de esperanza en el pueblo. Pero ésta fue rápidamente          sofocada, cuando la mayoría audiblemente tomó control del          escenario y comenzó a responder de modo peyorativo. Determinados          a desanimar al pueblo, los otros espías no dudaron en desacreditar          la misma tierra que habían ponderado momentos antes, diciendo que          “devora a sus habitantes”. Exageraban, describiéndose          a sí mismos como langostas en la presencia de los habitantes de          Canaán. Hasta adujeron haber visto a Nefilim, descendiente de los          renombrados gigantes que vivieron antes del diluvio. Irónicamente          el pánico había transformado a Canaán en un Parque          Jurásico poblado por &lt;em&gt;humano-saurios&lt;/em&gt;...&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Toda esa noche los israelitas regaron con sus lágrimas          el desierto de Parán y al amanecer se levantaron para rebelarse          contra sus líderes, Moisés y Aarón. Josué          y Caleb, rasgando su ropa, les rogaban pero no consiguieron nada con sus          intentos, a no ser amenazas. “Entonces toda la multitud habló          de apedrearlos” (Números 14:10).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Fue entonces cuando Dios proclamó para toda          la generación adulta de Israel una sentencia a la medida del crimen.          Porque rechazaron entrar a Canaán, iban a morir en el desierto          sin llegar a la tierra prometida. A excepción de Caleb y Josué.          Y el Señor destacó la lealtad de Caleb con una mención          especial: “Empero mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro          espíritu, y cumplió de ir en pos de mí, yo le meteré          en la tierra donde entró, y su simiente la recibirá en heredad”          (Números 14:24).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Al romper el alba de la siguiente mañana el          pueblo se levantó, listo para partir: “Henos aquí para          subir al lugar del cual ha hablado Jehová; porque hemos pecado”          (versículo 40). Una confesión sin arrepentimiento. Habiéndose          negado previamente a llegar donde Dios los guiaba, ahora querían          ir donde él no los quería llevar. Contrariando la advertencia          de Moisés, ellos “se obstinaron en subir a la cima del monte”(versículo          44). Así se sorprendieron a sí mismos deambulando por todo          el sur de Palestina, retrasados por detrás, apresurados por delante,          totalmente despistados.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; En nuestra casa, que hemos comenzado a llamar la Tierra          del Canino, tenemos dos perros medianos. Cuando salimos a dar una caminata,          no les resulta natural a Sombra y Príncipe mantener el paso. Ambos          tiran todo lo que pueden sus respectivas correas para llegar a ser el          perro puntero, pero se distraen fácilmente por un potencial bocado          de caza a la vera del camino o por algún aroma delicioso para ellos,          repelente para nosotros. Para ejercer algún control, Connie, mi          esposa, decidió llevar a Sombra a tomar clases de obediencia. Y          aún cuando él y Connie tienen serios desacuerdos de vez          en cuando, pareciera que el canino está aprendiendo a mantenerse          a nuestro lado en nuestras caminatas. Es algo que lleva su tiempo. También          llevó tiempo para que los israelitas aprendieran a mantenerse cerca          del Señor. El los entrenó conduciéndolos a través          del desierto, lejos de las distracciones. &lt;/p&gt;       &lt;p class="articleSection"&gt; &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ahuyentando gigantes&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Cuarenta años no convirtieron a Caleb en más          fuerte físicamente y tampoco disminuyeron su confianza en Dios.          Cuando llegó finalmente el momento de tomar la tierra, Caleb, con          sus 85 años a cuestas, reclamó el territorio que tenía          el vecindario más intimidante: Hebrón, allí donde          vivían los gigantes más descomunales. Sentando un ejemplo          para los israelitas, y con el fin de probar que era verdad lo que había          dicho en Kadesh-barnea, Caleb voluntariamente hizo suyo el desafío          más grande y expulsó a esos gigantes fuera de la ciudad          (Jueces 1:20). Porque seguía al Señor los gigantes eran          su presa natural.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Así estableció su herencia Caleb. Pero          luego volvemos a oír de él una vez más. Tenía          una hija llamada Axa y quería que se casara con un hombre de veras.          De modo que, como en los cuentos de hadas, publicitó una suerte          de justa guerrera por la cual él le daría su hija al hombre          que fuese capaz de culminar una acción heroica. En este caso, debía          tomar la ciudad de Kiriat-sefer, que significa “ciudad del libro”.          Otoniel ganó el premio y se casó con Axa, a quien Caleb          le dio una parcela de tierra.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Ahora bien, Axa estaba muy agradecida por la tierra,          pero para criar a su familia allí necesitaba agua para el regadío.          Así que le insistió a Otoniel que consiguiera una tierra          con fuentes de aguas. Pero Otoniel se sentía algo reticente para          pedirle algo más a su poderoso suegro. Hasta podemos escuchar a          Axa diciendo: “¡Oh! Vamos, Oto. Mi papá es un buen hombre.          Tú le conquistaste una ciudad entera, ¿y ahora tienes temor          de hablarle?” Axa terminó conversando por su cuenta con su          padre sobre lo que necesitaba, y Caleb le respondió con generosidad          otorgándole una tierra con dos vertientes (Josué 15:19;          Jueces 1:15).&lt;/p&gt;       &lt;p class="articleSection"&gt; &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;La hora de triunfo de Caleb&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; ¿Cuál fue el mejor momento de la vida          de Caleb? ¿Quizá aquel discurso suyo en Kadesh-barnea, cuando          se plantó frente a todo el pueblo congregado? ¿O cuando          decidió expulsar a los gigantes de Hebrón? Yo sugeriría          otra posibilidad. El momento culminante de la vida de Caleb fue cuando          se quedó 40 años junto a ese mismo pueblo, errando por el          desierto. Ese fue un heroico tiempo de espera. Si alguien tenía          derecho a quejarse, ése era Caleb. A causa de los errores ajenos          fue privado de 40 años de su propia vida en la tierra prometida.          La misma en la que podría haber disfrutado de leche y miel, sentado          a la sombra de su parral o de su higuera. El no necesitaba esos años          de entrenamiento adicional; estaba listo para cruzar el Jordán          desde el primer momento. Pero en lugar de apresurarse por conquistar a          Canaán por su cuenta, se quedó junto a su Señor y          ese pueblo complicado.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Sabemos por la historia posterior de Otoniel, que Caleb          no anduvo holgazaneando por el desierto. Contribuyó a educar a          la siguiente generación para que actuara con su misma coherencia.          Esto es, seguir al Señor de todo corazón, esperar grandes          cosas y sentir la seguridad de que Dios proveerá lo necesario,          tal como él mismo proveyó lo que le hacía falta a          su hija. La siguiente generación entró a la tierra prometida,          y en un momento de crisis que vivieron, fue Otoniel el juez que llevó          a Israel a su liberación.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Muchos de nosotros estudiamos o trabajamos en ámbitos          académicos, o en la “ciudad del libro”. Hubo guerras          intelectuales en el pasado y las habrá mayores en el futuro. No          obstante, hoy nos hallamos en la posición de Caleb durante esos          40 años. Estamos enseñando o aprendiendo cómo seguir          al Señor de todo nuestro corazón, sin reparar en fortificaciones,          gigantes y tribulaciones, con el propósito declarado de llegar          donde “el Cordero. . . los pastoreará, y los guiará          a fuentes vivas de aguas: y Dios limpiará toda lágrima de          los ojos de ellos” (Apocalipsis 7:17).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; En el libro &lt;em&gt;Primeros escritos&lt;/em&gt;, en un punto          clave, inmediatamente antes de describir su primera visión, Elena          White dejó escrito en la página 14: “He procurado traer          un buen informe y algunos racimos de Canaán, por lo cual muchos          quisieran apedrearme, como la congregación amenazó hacer          con Caleb y Josué por su informe (Núm. 14:10). Pero os declaro,          hermanos y hermanas en el Señor, que es una buena tierra, y bien          podemos subir y tomar posesión de ella”.&lt;/p&gt;&lt;p class="bodytext"&gt;____________________________________________________________________&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="about"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt; Roy Gane (Ph.D., University of California, Berkeley)          enseña hebreo bíblico y lenguas muertas del Medio Oriente          en el Seminario Adventista de Teología, Universidad Andrews. Su          dirección postal es: Andrews University; Berrien Springs, Michigan          49104; EE. UU. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-5844798397890622656?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/5844798397890622656/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=5844798397890622656' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/5844798397890622656'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/5844798397890622656'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2010/10/la-hora-de-triunfo-de-caleb.html' title='La hora de triunfo de Caleb'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TKzdY9t3_4I/AAAAAAAAAlc/7yCe7fDEasw/s72-c/caleb.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-615600276920600296</id><published>2010-09-04T06:29:00.001-07:00</published><updated>2010-09-04T07:07:43.255-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Las Hernias y el Espiritu'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marvin Atchison'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><title type='text'>Las Hernias y el Espiritu</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TIJHnSTq7gI/AAAAAAAAAkc/sOmDMijcgZE/s1600/cirujanos.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 360px; height: 232px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TIJHnSTq7gI/AAAAAAAAAkc/sOmDMijcgZE/s1600/cirujanos.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Por: Marvin Atchison&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Como cirujano, mi tarea es curar a las personas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Aun así, después de dedicar la mayor parte de mi vida a los estudios y a la exigente servidumbre de la&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;  residencia quirúrgica, estas manos supuestamente talentosas pueden  lograr poco. No pueden sanar el espíritu ni el alma. De hecho, tampoco  pueden sanar el cuerpo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Lo que aprendí de la salvación en mi labor de cirujano&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es  verdad que puedo cortar y coser con destreza, pero la curación depende  de que el cuerpo  actúe, incorporando material protésico o produciendo  una respuesta inmune después de la extirpación de un apéndice  gangrenoso, una vesícula inflamada o un tumor canceroso. Estas  intervenciones requieren lo que yo llamo gracia biológica, la asombrosa  capacidad dada por Dios al cuerpo de regenerarse y recuperarse.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;No hay justo, ni aun uno&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El  dicho: «Médico, cúrate a ti mismo» (véase Luc. 4:23) expone una falta  fundamental que parece común a todos los médicos. Trabajamos para curar a  otros mientras nosotros mismos estamos quebrantados. Esto afecta el  cuerpo, ya que somos pobres mayordomos de nuestro propio templo y  nuestra expectativa de vida es menor a la del paciente promedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También  puede revelarse en un espíritu de infelicidad, en emociones  descontroladas y profundos fracasos en las relaciones humanas. Pero por  cierto, por sobre todo se aplica al alma y a nuestra relación con Dios.  Necesitamos un Sanador, y cuanto más nos alejamos, más quebrantados  terminamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un esfuerzo por recuperar esa distancia perdida y redescubrir la realidad y bendición de  nuestra esperanza de salvación en Cristo, he retornado a los tesoros de su Palabra y a la luz dada&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;al pueblo adventista. En esta búsqueda, me ha impresionado la naturaleza quirúrgica de la obra  del Espíritu Santo: «La santificación del alma por la operación del Espíritu Santo es la implantación de la vida de Cristo en la humanidad»1 Elena White usa aquí términos quirúrgicos.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;En efecto, los cirujanos llevan a cabo operaciones. Cualquier material ajeno incorporado al cuerpo se llama implante, ya sean mallas protésicas, prótesis metálicas, tejidos donados, etc. La cita me recuerda a las hernias que trato como cirujano, y me lleva a comparar la hernioplastia (cirugía de hernia) con la salvación. Al igual que el pecado, las hernias son comunes a todas las edades, sexos,&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;países y habitantes del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen numerosos subtipos de hernias, aunque la mayoría se  producen en los mismos lugares, en zonas de debilidad congénita o adquirida, como por ejemplo la ingle, el ombligo y las cicatrices quirúrgicas. A pesar de sus diferencias, todas poseen el mismo riesgo potencialmente fatal de transformarse en hernias irreductibles y estranguladas donde,  respectivamente, el órgano queda atrapado en la hernia y el suministro de sangre al órgano se ve comprometido&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Justificados gratuitamente&lt;/span&gt; &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;por su gracia&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los pacientes que sufren de esta grave afección tienen que ser tratados en dos etapas distintas y esenciales: la reducción y la reparación, que se asemejan a los componentes de justificación y santificación de la salvación. La supervivencia del órgano herniado depende de su urgente  reducción y regreso a su ubicación anatómica adecuada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reducción de una hernia es un arte, que se aprende con años de estudio y práctica. A menudo me llaman de emergencias para  evaluar pacientes con hernias aparentemente irreductibles, que han resistido los intentos másproblema de fondo: el defecto físico que ha causado la afección. Si solo me limito a reducir la  hernia, esta vuelve a formarse y puede estrangularse nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello, es necesario tratar el problema de fondo. La hernioplastia actual suele requerir la implantación de una malla, que es una lámina tejida y porosa de polipropileno, poliéster o colágeno. Esta es suturada en el lugar, pero la verdadera fuerza del tratamiento se logra semanas después, cuando el cuerpo se  incorpora en los intersticios de la malla. De manera similar opera la obra del Espíritu Santo, implantando no solo la malla sino la naturaleza de Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es esta con la operación puede  solucionar el problema. Aunque hiciera ejercicios, estos no logrían sanidad. Se puede recurrir, en el mejor de los casos, a un braguero inguinal, una faja que meramente presiona el lugar de la  hernia para reducir la incomodidad y hacer menos visible la protrusión. Pero se necesita al Gran Cirujano, el único que puede curar. &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;Solamente por su gracia&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aunque las analogías eventualmente fallan, permítame concluir con un paso más, mirando más  allá de nosotros a los hijos perdidos de Dios. En lugar de juzgar y condenar desde el&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center; font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Santo&lt;/span&gt;. Todos moriremos espiritual y&lt;br /&gt;eternamente a menos que seamos tocados&lt;br /&gt;por un par de manos calificadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;deliberados del personal de emergencias. ¿Por qué me llaman? Porque en esto, mis manos son más hábiles. Han pasado por el fuego de la residencia quirúrgica; han conquistado una legión de hernias, reduciéndolas y reparándolas definitivamente. De la misma manera, todos moriremos espiritual y eternamente a menos que seamos tocados por un par de manos   calificadas. No son las mías, sino manos que fueron traspasadas. Solo el dueño de esas manos puede socorrer, salvar y justificar el alma humana. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;La voluntad de Dios, que alcancemos la  santificación&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si bien la reducción de la hernia resuelve urgentemente el problema restaurando la posición anatómica y permitiendo el flujo de sangre, nada hace para ocuparse del una  prótesis inanimada sino un injerto viviente, parte misma del cuerpo. «Permaneced en mí, y yo en vosotros», dijo Jesús (Juan 15:4). Cuando la naturaleza de Cristo es implantada en mí,  cuando mediante el proceso diario y a veces doloroso crezco en él y él en mí, entonces llego a ser parte suya, y él llega a ser parte mía. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;No por obras, para que nadie se gloríe&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Periódicamente, los pacientes me preguntan qué ejercicios hacer para mejorar. Piensan que el problema es la debilidad del músculo, y que esto puede curarse con entrenamiento. Pero la deficiencia no está en el músculo, sino en la membrana conjuntiva llamada fascia, que es lo que da fuerza a la pared abdominal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que esta se abre, el cuerpo no tiene otra solución quela intervención de un cirujano, que pedestal de los justos, acerquémonos a los pecadores como lo haríamos con nuestros amados que sufren una hernia. «Debemos enfrentar el pecado como enfrentamos las enfermedades, mostrando nuestra ternura y compasión con los enfermos».2 Entonces podremos ser emisarios de gracia en beneficio de los caídos, llevándolos hasta el Gran Cirujano.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;1 Ellen G. White, Mensajes selectos, vol. 3, p. 225, cf. The Advent Review and Sabbath Herald, 4 de diciembre de 1894, y The Advent Review and Sabbath Herald, 9 de abril de 1895.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;2 William Law en A Serious Call to a Devout and Holy Life. (Londres, impreso por William Innys, 1729). Capítulo XX. Ver  www.anglicanlibrary.org/law/serious/&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Marvin Atchison es médico y vive en el condado de Orange, California.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: &lt;a href="http://spanish.adventistworld.org/"&gt;Adventist World&lt;/a&gt;. &lt;a href="http://spanish.adventistworld.org/index.php?option=com_content&amp;amp;view=article&amp;amp;id=619"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Agosto 2010&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-615600276920600296?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/615600276920600296/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=615600276920600296' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/615600276920600296'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/615600276920600296'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2010/09/las-hernias-y-el-espiritu.html' title='Las Hernias y el Espiritu'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TIJHnSTq7gI/AAAAAAAAAkc/sOmDMijcgZE/s72-c/cirujanos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-1176156810158645076</id><published>2010-09-03T16:08:00.001-07:00</published><updated>2010-09-03T16:41:30.224-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El síndrome de Agar'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Roberto Badenas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><title type='text'>El síndrome de Agar</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TIF9AhksTsI/AAAAAAAAAkU/dhzJPUd8gjA/s1600/index.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 224px; height: 155px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TIF9AhksTsI/AAAAAAAAAkU/dhzJPUd8gjA/s1600/index.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Por: Roberto Badenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Reflexiones para solitarios eventuales y crónicos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿&lt;span style="font-size: 180%;"&gt;Q&lt;/span&gt;uién  es esta joven que se esconde junto al pozo? El  texto la llama “Agar”,  un extraño nombre cargado de misterio. Porque no es egipcio, como ella,  ni hebreo como sus amos, sino árabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y su etimología incierta  podría  designar tanto un lugar solitario, una montaña (Gál. 4:  25),  como un simple apodo: “la extranjera”, “la  forastera”, o la “fugitiva”.  ¿Qué hace Agar al borde del pozo sola y encinta, en pleno desierto?  Llorar de miedo y de rabia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agar es una pobre esclava egipcia  evadida del clan de un rico beduino iraquí, perdida a la deriva en un  mundo cruel. Agar ha cometido errores. Ha ofendido a su dueña faltándole  al respeto en público. Pero ella también se ha sentido usada y abusada  por sus dueños, el rico Abrahán y su esposa, esa hermosa dama a la que  todos se dirigen sin nombrarla con el tratamiento de Sarai, “Mi  princesa”… Abrahán no  tendría que haber consentido que Sarai maltratase  a su criada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agar había sido contratada como madre de alquiler…  La primera en la historia de la que sepamos el nombre. Pero ahora se   arrepentía de ello y no estaba dispuesta a cumplir su contrato. Por eso  huye, en medio de la  noche, dolida por el resentimiento, espantada por  el miedo y cegada por sus lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agar huye por el camino de Shur rumbo a Egipto, su presunta patria. Pero no sabe dónde va ni qué va a ser de ella. Agar espera, como todos cuando algo va mal, poder contar al menos con el apoyo de los suyos. Necesita con urgencia un lugar donde acogerse, alguien que la escuche y la ayude a salir del atolladero en el que se ha metido. Pero Agar no tiene hogar. Está sola en el mundo. No tiene nada más que un bebé en gestación, demasiado pequeño para hacerle compañía, y una pena demasiado grande para llevarla sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;El sueño&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Las cosas, sin embargo, hubieran podido ser diferentes. Agar había soñado cambiar su triste  suerte de esclava por la de princesa. Sí, princesa ella también, como su detestada ama. Su vida de&lt;br /&gt;sirvienta en el clan de Abrahán no había sido tan dura desde el día en que fue ofrecida en Egipto como regalo a sus dueños (Gén. 12: 16). Qué había pasado en Egipto entre el Faraón y la bellísima Sara nadie lo tenía claro (cf. Gen. 12: 10-20). Ni siquiera Abrahán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el campamento, circulaban rumores que Agar no llegaba a entender. Lo único seguro es que era esclava de Sara, y que su dueña no tenía otra obsesión que darle un hijo al patriarca. Y así fue como un día el ama le propuso hacerse madre de alquiler. Le había confesado: “Dios nos ha prometido una gran descendencia. Como la arena del mar. Como las estrellas del cielo. Pero yo ya soy mayor para ser madre. Tú nos gestarás nuestro hijo a cambio de lo que quieras, y ese niño será el heredero del clan y de las promesas divinas”. Y así fue como Agar se convirtió, en realidad, en madre de alquiler y, en apariencia, en la concubina del jefe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando vino el esperado embarazo, Agar pasó, de la noche a la mañana, de la condición de esclava a la de futura madre del heredero del clan. Un sueño demasiado grande para una sirvienta como ella. Convertirse en la esposa del jefe era algo tan inimaginable que empezó a marearla. Quizá por eso los delirios de grandeza le hicieron envanecerse. Porque –pensaba la joven– el día en que la vieja Sara se muriera, ella, Agar, ocuparía el puesto de reina madre. Y el hijo que llevaba en su seno –y ella deseaba por encima de todo que fuera un varón– se convertiría, a su tiempo, en el jefe de la tribu. Pero ese hermoso sueño acabó en pesadilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;font-size:130%;" &gt;La pesadilla &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Agar se equivoca en sus ilusiones de destronar a Sara del corazón de Abrahán. Ni su juventud, ni su belleza exótica, ni siquiera su fertilidad le bastan para seducir al jefe. Y la vieja princesa estéril está cada vez más celosa de su sirvienta encinta y soporta peor sus desprecios. La esclava se equivoca de táctica. Ofender públicamente a su dueña no hace más que precipitar los acontecimientos. Así que, en lugar de la gran promoción esperada, Agar cosecha maltratos y vejaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, antes de que llegue el despido, hace lo que hacemos también nosotros cuando nos sentimos mal con nosotros mismos o con nuestro entorno a causa de nuestros errores: huir. Agar huye llevándose con ella todo lo que tiene en el mundo: un fardo a las espaldas y un bebé en sus entrañas. Su hijo será para ella sola. Nadie la obligará a cumplir su contrato. La ruta hacia Shur, entre Cadesh y Bared, es un camino polvoriento y solitario a través del desierto. Pero la soledad es allí preferible para Agar que cualquier encuentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque una esclava sin dueño, una mujer encinta sin marido, una muchacha sin familia en tierra extranjera, es alguien a disposición del primer desaprensivo que se lo proponga. Agotada por el cansancio, angustiada por el miedo, Agar no puede más y se detiene a beber un poco de agua en ese manantial sin nombre. Quisiera poder descansar, pero sabe que en cuanto amanezca  será muy fácil descubrirla. Agar contempla su indecisa imagen en el fondo del pozo y se ve a sí misma en el fondo de un abismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, una voz desconocida a sus espaldas la sobresalta: “Agar, sierva de Sara”. Alguien la ha  reconocido. Agar no ve a nadie y se pone a temblar de pánico ante el visitante invisible que parece haberla seguido y que el texto identifica con “el ángel del Eterno”. Éste le dirige sin más preámbulos dos preguntas irritantes: “¿De dónde vienes y adónde vas?” (vers. 8). Preguntas que también nos molestan a nosotros cada vez que nos encontramos en una situación parecida. Es decir: “¿Qué has hecho?” y “¿Qué piensas hacer ahora?” Agar sabe muy bien de dónde viene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, en rea - lidad, no sabe adónde va. Como intuye que no se puede engañar a los ángeles, la fugitiva responde a la primera pregunta con toda franqueza: “Me he fugado lejos de Sara, mi dueña… No podía más” (vers. 8). Inesperadamente, Agar se encuentra frente a alguien con quien puede compartir sus problemas. Después de una conversación de la que ignoramos casi todo, el ángel anima a la asustada joven a hacer precisamente las dos últimas cosas que quisiera hacer en ese momento: “Regresa a casa de tu dueña y sométete a ella”. Es decir, sé realista. Cumple tu contrato. Vuelve a donde perteneces y haz las paces. No te pierdas huyendo. Atrévete a resolver tus conflictos y no te autodestruyas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A renglón seguido, en un lenguaje bíblico al que Agar no está acostumbrada, el ángel le promete a ella, la esclava, lo mismo que le había prometido a su amo: «Multiplicaré tu descendencia, y ésta será tan numerosa que no la podrás contar. Tu bebé es un  niño y lo vas a llamar Ismael, que significa “Dios escucha”, puesto que el Señor ha escuchado tu aflicción. Ismael será como un asno salvaje, obstinado y luchador. Se peleará contra todos y todos se volverán contra él. Y habitará en frente de todos sus hermanos» (vers. 10-12). Promesa increíble. La pesadilla de Agar tendrá, a pesar de todo, un final feliz. &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;font-size:130%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El despertar&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Allí comienza para Agar una nueva etapa de su vida. Deslumbrada por la revelación del ángel, Agar descubre que el Dios de su dueño hebreo es también el de las esclavas egipcias. Y que este Dios que ha prometido a sus amos un porvenir increíble, también reserva para ella y su hijo un futuro insospechado. Si Abrahán será un día el gran patriarca de los hebreos, Agar será, a su vez, la gran matriarca de los ismaelitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque ese Dios sorprendente que Agar empieza a descubrir, está por encima de religiones, fronteras y prejuicios humanos. Entonces Agar, sorprendida por la gracia divina, se inventa un nombre nuevo para ese Dios al que apenas conoce: “El Dios que me ve”, (Atta-El-Roi, vers. 13). Y con él le da nombre al pozo de Lachai- Roi, que está todavía entre Kades y Bared. En medio de su soledad, en medio de sus frustraciones, Dios sale al encuentro de Agar para ofrecerle el regalo de su gracia, aportándole lo que más necesitaba en ese momento: sentir que Alguien ve y acepta cuando otros ignoran y rechazan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Dios que todo lo ve, cercano y salvador, la ha visto huir hacia su ruina y le ha salido al paso con un mensaje de esperanza. Y es así como Agar recupera de pronto la fuerza de seguir viviendo, la fuerza de hacer frente a las  dificultades de su situación y de volver a empezar una vida que no es como ella había soñado. Con la diferencia de que ya no vuelve al clan como concubina de Abrahán, sino como sierva de Sara. No. Su familia no será como ella hubiese querido. Simple madre de alquiler, Agar vuelve resignada a cumplir su difícil contrato y darles a sus dueños el hijo que lleva en sus entrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque Agar sabe ahora que Dios tiene un plan para ella y que puede confiar en él. Pero lo que Agar no sabe todavía es que, finalmente, su hijo, entregado temporalmente a sus jefes, acabará quedándoselo ella. Ismael crecerá y se hará fuerte e independiente. Un día abandonarán ambos el clan de Abrahán, y Agar se convertirá en la madre del gran pueblo árabe. &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;font-size:130%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un mensaje para Agar y compañía&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Querido lector, ¿de dónde vienes tú y adónde vas? Nos pregunta el ángel a ti y a mí. ¿Huyes tú también de tus responsabilidades? ¿Has echado a perder tu situación, tu familia o alguno de tus sueños? ¿Te sientes tú también solo, incomprendido, decepcionado, maltratado, despreciado, ignorado, injustamente tratado? ¿Por tu culpa o por la de los demás, qué importa, tus proyectos de vida, tus sueños de futuro, se han desvanecido por la razón que sea y te encuentras de pronto en pleno desierto? Has perdido la esperanza de realizar tu vida tal como te hubiera gustado y ahora te has metido en un camino que no lleva a ninguna parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo piensas cruzar tu desierto? ¿Hacia qué porvenir incierto te diriges por ahí? Si en este momento estás huyendo de algo, quizá estés sufriendo tú también el “síndrome de Agar”. Detente entonces en “la fuente de Quien te ve”. Déjale poner su mirada sobre ti. Déjale extender el bálsamo de su gracia sobre tus heridas del alma. Déjate impregnar por el alivio de su presencia bienhechora y presta atención a la voz del ángel. Déjalo hablar y escucha lo que te diga. Desde pequeño, recuerdo haberme devanado los sesos intentando comprender cómo Dios puede verme y escucharme a la vez que ve y escucha a los demás millones de seres humanos. ¿Cómo puede Dios ocuparse de todos sus hijos a la vez? El libro de Philip Yancey y Paul Brand,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su imagen (Editorial Vida, 2006), me ayudaría con el tiempo a encontrar esta idea menos inverosímil. Estos autores comparan lo que ocurre entre Dios y nosotros con lo que ocurre entre las diferentes células de nuestro cuerpo y nuestro propio cerebro. Éste es capaz de realizar millones de operaciones por segundo, coordinando a la vez nuestros diferentes sentidos y todas las demás funciones vitales: reflexio nes cerebrales, funciones musculares, procesos digestivos e innumerables reacciones químicas de las que ignoro hasta el nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según los expertos, parece que se necesitan miles de computaciones sólo para reconocer una melodía, un perfume o una imagen, en fracciones de segundo. Nuestros ojos son capaces de ver en un segundo cientos de imágenes, y procesarlas a una velocidad que desafía la imaginación de los evolucionistas, porque ningún evolucionista ha conseguido explicar todavía cómo el proyecto de un ojo capaz de ver y de un oído capaz de oír ha podido evolucionar de la materia inerte, poco a poco, al azar y por error, millones de años antes de convertirse en un ojo o en una oreja completa, capaz de servir para algo. He leído que apenas unos gramos de tejido cerebral pueden contener millones de conexiones y sinapsis. Como resultado de ello cada célula –y cada organismo humano tiene más células nerviosas que habitantes la tierra– puede comunicar con las otras y con el cerebro a una velocidad casi instantánea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, deduzco yo, si un cerebro tan medianito como el mío puede ver y escuchar tantas solicitaciones a la vez, ¿por qué el diseñador de ese sistema, que nos ha creado a su imagen, no va a poder vernos y escucharnos con la misma aparente facilidad con la que funciona su sistema a nivel humano? La respuesta es, obviamente, un misterio. Pero es un misterio en el que podemos confiar, como Agar. Un misterio al que podemos llamar como ella, “el misterio de Aquél que nos ve”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si te ocurre sufrir alguna vez de lo que yo llamo “el síndrome de Agar”, si en tu soledad –eventual o crónica– te ves a ti mismo huyendo de tus compromisos o de tus problemas, desorientado, vagando a la deriva en pleno desierto espiritual; víctima, autor o cómplice de una ruptura sentimental, personal o familiar; si crees haber perdido toda esperanza  de ser aceptado o comprendido, con tus aciertos y errores, o simplemente visto por la persona o personas que quisieras. Si ésta(s) te ignora(n), te descarta(n) de su vida, incluso definitivamente, permíteme que te recuerde que, como a Agar, el ángel del Eterno te ve, y tiene para ti un mensaje de esperanza. Como lo tuvo para Agar al borde del pozo en Shur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como lo tuvo Jesús para la mujer samaritana junto al pozo de Sicar (Juan 4: 4-42). Quizá el Ángel te pregunte también “¿De dónde vienes y adónde vas?”, sabiendo de antemano las respuestas. Es como si quisiera darnos el derecho, que quizá se nos ha negado, de decir las cosas tal como nosotros las vemos y sentimos. Quizá sea porque sabe que nos hace bien decir nuestro dolor y contar nuestras penas a alguien que comprende y que, una vez libres de nuestra carga, podemos escuchar mejor lo que él tiene que decirnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces podemos saciar nuestra sed con el agua viva del manantial de Quien nos ve. Un Dios que  nos busca cuando le huimos, que nos sigue amando cuando no somos amables, que nos acepta cuando somos inaceptables y que nos soporta aún cuando somos insoportables. Quien rescató a Agar de la muerte aquella noche oscura en el desierto, te sale al encuentro a ti en el tuyo. “El que te ve” te escucha, te comprende, conoce bien tu caso. Te acepta y te propone empezar de nuevo a construir –o reconstruir– con su ayuda un nuevo futuro para ti y los tuyos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Fuente: &lt;a href="http://www.publicacionesadventistas.com/index.php?pagweb=ra_online.php"&gt;Publicaciones Adventistas.&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;Revista Adventista de &lt;a href="http://www.publicacionesadventistas.com/htms/ra_online/pdfs/ra1001.pdf"&gt;Enero 2010&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-1176156810158645076?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/1176156810158645076/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=1176156810158645076' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/1176156810158645076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/1176156810158645076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2010/09/el-sindrome-de-agar.html' title='El síndrome de Agar'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TIF9AhksTsI/AAAAAAAAAkU/dhzJPUd8gjA/s72-c/index.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-3329651148097871205</id><published>2010-08-28T08:06:00.000-07:00</published><updated>2010-08-28T08:15:00.802-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Aprende a perdonar'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lourdes E Morales'/><title type='text'>Aprende a perdonar</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/THkkBdShV8I/AAAAAAAAAkE/H8lJSnGb03U/s1600/forgiveness2.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 324px; height: 243px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/THkkBdShV8I/AAAAAAAAAkE/H8lJSnGb03U/s1600/forgiveness2.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Por: &lt;em&gt;Lourdes E. Morales-Gudmundsson&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;La doctora Val Shean, una veterinaria cristiana que puso su clínica  en Uganda, África, ha logrado abrir puertas para el evangelio por cuidar  el ganado de la tribu de los Karamajong. Pero no solo para el  evangelio, sino para la reconciliación entre facciones dentro de esta  tribu que ha tenido un largo historial de conflictos.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Poco después de poner su clínica, un miembro del personal desfalcó  miles de dólares de la cuenta de la clínica. Este hombre supuso que  sería despedido, pero tal no fue el caso. La Dra. Shean pensó así: “Vine  a África para compartir el amor de Cristo, no para proteger una cuenta  bancaria.” Así fue cómo la médica enfrentó a este hombre, que confesó la  malversación de fondos. ¿La respuesta de ella? “Te perdono. Ahora bien,  vamos a hacer un plan para que devuelvas el dinero en pagos mensuales  y… ¡volvamos ya a trabajar!” El perdón de esta cristiana impactó tanto a  este señor, que le abrió el corazón al evangelio y se entregó a Cristo.  Diez años después, este señor sigue siendo uno de los miembros más  fieles del equipo de la doctora Shean.*&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;No hay duda alguna de que el perdón tiene un poder transformador para  la vida humana. La filósofa Hannah Arendt señala que si no fuera por el  perdón, los seres humanos seríamos condenados a cargar la acumulación  de ofensas de toda una vida… ¡hasta la tumba!  Mirado exclusivamente  desde una perspectiva humana, la filósofa tiene toda la razón. ¡Qué  destino más espantoso!&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Por eso los cristianos tenemos un privilegio tan inmenso al contar  con el perdón de Dios. Por la fe nos asimos de ese perdón para ir  dejando atrás las cargas emocionales del pasado, y para entrar con la  frente en alto en una dimensión que nos permite perdonar a los demás.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Debbie Cuevas Morris fue víctima de una violación por el hombre que se hizo famoso a causa de la película &lt;em&gt;Dead Man Walking&lt;/em&gt;  [El muerto que camina]. Por la gracia de Dios, ella no murió a manos de  este criminal, como murieron otras víctimas; pero la vida de Debbie se  convirtió de ahí en más en una tortura de miedos y rabia: Miedo porque  el hombre saliera de la cárcel y la matara, tal como él se la había  asegurado, y rabia por sentirse inútil y marginada frente a la atención  que la monja Helen Prejean y la prensa le prestaban al violador y no a  ella, la víctima.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Un día le llegó la noticia de que su agresor había recibido la pena  de muerte. Pero ni esto la tranquilizó. Un día, sentada en la iglesia,  se dio cuenta de que lo que le faltaba para poder desligarse de una vez  por todas de la carga de dolor que la embargaba era perdonar a Robert  Willie, su agresor. Allí mismo hizo la decisión de entregar a este  hombre en las manos de Dios, y como resultado sintió que se le había  quitado de encima una carga abrumadora. Con esa decisión, empezó su  nueva vida de fe y confianza en el Señor y en los demás.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;em&gt;¿Qué ocurre en nuestras mentes cuando alguien comete una ofensa grave contra nuestra persona?&lt;/em&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Por ejemplo, cuando somos víctimas de una traición, empezamos a dudar  de que el mundo sea un lugar seguro o benevolente. Más aún, empezamos a  dudar de nuestro propio valor como seres humanos, y nos preguntamos:  “¿Será cierto que yo no valgo nada y que merezco lo que me hicieron?” Y  si hemos sido los agresores, con más razón dudamos de nuestro propio  valor intrínseco. Estas dudas nos hunden en un sumidero de  incertidumbres, en el cual el enemigo de nuestras almas quiere que nos  quedemos atascados, paralizados. Pero Jesús nos invita a mirar más  arriba, para verlo colgado en una cruz, rogando por el perdón de los que  lo crucificaban. Esa invitación es para que recapacitemos y veamos que  Alguien ya pagó la deuda de nuestro pecado y del pecado ajeno. Solo  queda que tú ejerzas la fe en el perdón divino y pongas en práctica ese  mismo perdón para con los que te hayan ofendido. ¿Por qué? Porque &lt;em&gt;somos los perdonados.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;El modelo divino del Dios amoroso y perdonador en el centro de  nuestra fe te servirá frente cualquier ofensa. Para poner ese modelo en  marcha, debes entender que la muerte de Jesús le abrió la puerta de la  gracia y el perdón a toda la humanidad. Esa muerte fue valedera para la  salvación de “todo aquel que en él cree” (S. Juan 3:16). Pero no todos  creerán ni aceptarán la muerte expiatoria de Cristo. Asimismo, tú podrás  perdonar a tu ofensor, pero no siempre podrás reconciliarte con él.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;em&gt;¿Cuál es la diferencia entre el perdón y la reconciliación?&lt;/em&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;El perdón es como una calle de un sentido. Sale de la persona ofendida y  se dirige hacia su ofensor. Cuando llega al ofensor, éste puede o no  aceptar el regalo que su víctima le extiende generosamente. Si lo  acepta, habrá un arrepentimiento acompañado por una disculpa sincera.  Esta disculpa le abrirá paso a la reconciliación. Si el ofensor no  acepta el regalo, entonces cerró la puerta de la reconciliación. Por lo  tanto, la reconciliación debe entenderse como una avenida de dos  sentidos: Por una vía pasa el perdón inmerecido de parte de la persona  ofendida hacia su ofensor y, en sentido contrario, la confesión y el  arrepentimiento del ofensor hacia la víctima.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;em&gt;¿Se puede perdonar al ofensor que no se arrepiente?&lt;/em&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt; Sí, puesto que perdonar beneficia, más que a nadie, a la persona  ofendida. David Pelzer fue abusado cruelmente por su madre cuando era  niño; el peor caso de abuso de un niño en la historia de California  hasta esa fecha. La madre tenía otros hijos pero, por alguna razón,  dirigió todo su odio hacia David. Tanto sus hermanos como su propio  padre guardaban un silencio cómplice para no despertar la furia de esta  mujer. En su libro &lt;em&gt;A Boy Called “It” &lt;/em&gt;[Un niño llamado “Cosa”],  Pelzer cuenta cómo la inquina de su madre era tal que no era capaz de  llamarlo por su nombre. Por fin, una maestra se fijó en los moretones  que el niño tenía en la cara y en los brazos, y se ocupó de informar el  caso a las autoridades.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Gracias a la intervención de personas caritativas y de agencias del  Estado, David se educó y ha dedicado su vida a prevenir el abuso de los  niños. En un segundo libro, &lt;em&gt;A Man Named David&lt;/em&gt; [Un hombre  llamado David], relata cómo ha logrado perdonar a su madre y cuántas  veces ha intentado, sin éxito, reconciliarse con ella. Aunque ella lo  sigue despreciando, Pelzer insiste en que no dejará de perdonarla, y  añora el día cuando ella reconozca el error de su comportamiento para  con él. Pero si ese día nunca llega, él queda conforme consigo mismo  porque la pudo perdonar.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;em&gt;¿Qué quiere decir perdonar, si no es reconciliarse?&lt;/em&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Perdonar quiere decir que se intensifica en ti el deseo de abandonar los  sentimientos justificados de encono contra una persona que te ha hecho  un daño. Este deseo puede nacer de una convicción religiosa, de un deseo  de reentablar una relación con la persona ofensora, o ¡simplemente de  sentirte hastiado de cargar a esa persona en tu alma! O sea, cuando el  negativismo de cargar resentimientos empieza a enfermarte, esto también  puede ser un motivo para perdonar.  El asunto es que hay algo que Dios  ha puesto en cada uno de nosotros que pide perdonar y ser perdonados.   Es la única forma de volver a una vida equilibrada y saludable,  enraizada en un presente esperanzado, y no en un pasado oscuro y sin  esperanzas de cambiar. De hecho, no hay nada que pueda cambiar el  pasado; ni perdonar ni dejar de perdonar. Sin embargo, el perdón nos  alivia.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Al perdonar, no aprobamos el mal que se nos hizo sino que nos  libramos de la carga de malestar que nos dejó aquella ofensa. Es un  favor que la víctima se hace a sí misma; y si el ofensor acepta el  perdón, también se favorece. Al perdonar, no aspiramos cambiar nada más  que el presente y nuestras actitudes hacia los demás. Lo ha dicho todo  el poeta José Martí:&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;Cultivo una rosa blanca&lt;br /&gt;en junio como en enero&lt;br /&gt;para el amigo sincero&lt;br /&gt;que me da su mano franca.&lt;br /&gt;Y para el cruel que me arranca&lt;br /&gt;el corazón con que vivo,&lt;br /&gt;cardo ni ortiga cultivo;&lt;br /&gt;cultivo la rosa blanca.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;"&gt;El perdón puede ir más allá de una decisión, para convertirse en un  estilo de vida, una manera de responder a las injurias con un espíritu  noble y paciente. Esto no quiere decir que el perdón impida que se  busque la justicia. De ser necesario, se pueden utilizar los medios  disponibles por las leyes de un país para conseguir un fallo que ayude a  equilibrar la balanza de la justicia. Pero solo el perdón te dará la  tranquilidad de espíritu para recoger el hilo de tu vida y recobrar el  gozo y la paz, y tal vez inclusive la salud.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;" class="footnote"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;* Ken Sande, “Embezzlement, Murder, and Forgiveness” &lt;em&gt;Reconciled: Online Version&lt;/em&gt; (A Communication of Peacemaker Ministries), abril, 2010.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;hr /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;La doctora Lourdes Morales Gudmundsson es profesora de  Lengua y Literatura Española en la Universidad de La Sierra, en  Riverside, California. Es autora de varios libros, incluyendo el  conocido libro “&lt;em&gt;Te perdono, pero&lt;/em&gt;”. Consiga información en www.libreriaadventista.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: Revista &lt;a href="http://www.elcentinela.com/?p=article&amp;amp;a=40072032400.645"&gt;&lt;span style="color: rgb(204, 0, 0);"&gt;El Centinela&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, Agosto 2010&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-3329651148097871205?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/3329651148097871205/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=3329651148097871205' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/3329651148097871205'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/3329651148097871205'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2010/08/aprende-perdonar.html' title='Aprende a perdonar'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/THkkBdShV8I/AAAAAAAAAkE/H8lJSnGb03U/s72-c/forgiveness2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-3205205822132851283</id><published>2010-07-31T13:41:00.000-07:00</published><updated>2010-07-31T14:00:13.770-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='L. James Gibson'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuando la fe y la razón están en tensión'/><title type='text'>Cuando la fe y la razón están en tensión</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TFSI5H1MNtI/AAAAAAAAAjU/NVITrqLZ_kY/s1600/suferazon.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 250px; height: 296px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TFSI5H1MNtI/AAAAAAAAAjU/NVITrqLZ_kY/s1600/suferazon.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Por: L. James Gibson&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La experiencia y la revelación son medios por los  que los cristianos obtienen conocimiento. La experiencia conduce al  conocimiento a través de la razón, en un proceso de descubrimiento.  Tendemos a aceptar la razón como verdadera cuando podemos confirmarla  con experiencias adicionales. La revelación, por otra parte, puede  proporcionarnos conocimientos más allá de nuestra capacidad de  descubrir, relacionados a asuntos fuera del alcance de nuestra  experiencia. No siempre podemos probar revelaciones por la experiencia.  En lugar de ello, nuestra evaluación de la revelación depende de nuestra  evaluación respecto a la confiabilidad de la fuente de la revelación.  Este análisis requiere el uso de la razón, probando que ésta es  indispensable incluso para recibir la revelación. La aceptación de la  revelación como verdad se basa en la confianza en el Revelador: una  condición llamada fe. El cristiano considera a ambas,  como regalos de  Dios.        &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Siendo que tanto la razón&lt;span class="superscript"&gt;1&lt;/span&gt;  como la revelación provienen de Dios, deberían estar en armonía  completa; sin embargo parecen estar en conflicto cuando procuramos  comprender el mundo que nos rodea. Este artículo discute algunos  factores que contribuyen al conflicto entre ciencia y fe y sugiere  formas en que los cristianos pueden manejar el conflicto.&lt;/p&gt;       &lt;p style="font-weight: bold; font-style: italic;" class="articleSection"&gt; ¿Por qué a veces fe y ciencia se enfrentan? &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Existen al menos dos factores que contribuyen  a un potencial choque entre ambas. Primero, falta de información. Si  conociésemos todo sobre la revelación y la razón, podríamos saber donde  está la verdad. Pero no sabemos todo y por lo tanto, el conflicto es  posible. Además, parte de lo que consideramos conocimiento, es falso.  Los cristianos sinceros con frecuencia discrepan sobre un mismo punto de  la revelación; no se debe a diferencias en la revelación, sino a  diferencias en interpretación. Asimismo, los científicos discrepan  respecto a cómo interpretar datos, y la historia de revoluciones  científicas nos recuerda que el consenso no es ninguna protección en  cuanto a futuras reinterpretaciones.&lt;span class="superscript"&gt;2&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; En segundo lugar está el orgullo humano. Éste  puede manifestarse de diversas maneras: orgullo sobre la opinión es una  de ellas. Una vez que tenemos una postura es difícil admitir que nos  equivocamos y cambiar nuestra opinión, especialmente si el proceso es  público. Tanto los científicos como los estudiosos de la Biblia pueden  sentir que es difícil retractarse de creencias que han expresado. El  orgullo de nuestra autosuficiencia también puede dificultar la  aceptación de la revelación. Preferimos aprender algo por esfuerzo  propio, a que alguien nos dé la respuesta esperando que la aceptemos.  Esto es especialmente difícil si la relación entre el que brinda la  revelación y el receptor no es estrecha. Otro problema del orgullo es  que la revelación bíblica a menudo es desagradable. La Biblia revela que  los seres humanos son fáciles de engañar, están propensos al error y  son incapaces de discernir la verdad acerca de Dios. Incluso los seres  humanos pueden a veces ser suficientemente perversos como para rechazar  deliberadamente la revelación, incluso aunque vaya contra la razón  (Romanos 1:18-25).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: center;" class="articleSection"&gt; &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Respuestas para el conflicto entre fe y ciencia&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="font-style: italic; text-align: center;" class="bodytext"&gt; Se han propuesto varias respuestas para manejar el aparente conflicto entre fe y ciencia.&lt;span class="superscript"&gt;3&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Negación del conflicto. Algunos eruditos  procuran negar cualquier conflicto. Lo que parece ser un conflicto puede  en realidad ser verdad en un cierto sentido que todavía no entendemos  (“complementariedad”). Ambas pueden ser entendidas como entidades que se  ocupan de distintas esferas (“disociación”) y el conflicto puede ser el  resultado de aplicar mal una u otra fuente del conocimiento a preguntas  fuera de su esfera legítima. Una forma de esta discusión es la postura  “Magisteria sin traslapo”&lt;span class="superscript"&gt;4&lt;/span&gt; impulsada  por el ya fallecido Stephen Gould. Según él, la ciencia se ocupa del  mundo material mientras que la Escritura se ocupa de conceptos  abstractos, tales como Dios, valores, moral, etc. Si esta postura fuese  cierta, no deberíamos estar analizando este asunto. Tales puntos de  vista son claramente incorrectos. Tanto la ciencia como la Escritura se  ocupan claramente de asuntos en común. Quizás el más importante es el  origen y naturaleza de los seres humanos.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Admitir el conflicto pero negar la  resolución. Otra posibilidad es reconocer el conflicto pero considerarlo  insuperable. Se puede mantener el aislamiento entre ciencia y fe sin  permitir que interactúen (“compartimentalización”), o admitir el  conflicto, pero adoptar la postura que es imposible saber cuál es la  verdad (“agnosticismo”). Algunos, como alternativa, prefieren aceptar  una fuente y rechazar la otra (“truncamiento”). Muchos cristianos  simplemente rechazan la ciencia bajo la premisa que es trabajo del  Diablo, mientras que muchos secularistas rechazan la Biblia como una  obra de ficción. Tales posturas pueden ser utilizadas para evadir el  duro trabajo de ocuparse de estos asuntos, pero a la vez, impiden  cualquier acercamiento y dejan al individuo en un limbo intelectual. &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Integración priorizada. Esta postura intenta  integrar fe y ciencia en una cosmovisión globalizada; es una tarea  ardua, pero a fin de cuentas es la opción más satisfactoria. Requiere  que uno identifique puntos de conflicto, evalúe la evidencia pertinente  tanto de la ciencia como de la Biblia y estime la probabilidad de cada  propuesta. Por ejemplo, al evaluar las posturas enfrentadas respecto al  origen de los seres humanos, uno puede considerar si es más plausible  que hayan sido creados directamente por intervención divina o por medio  de procesos que se pueden observar en la naturaleza.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; La integración priorizada es compatible con  la razón y con la revelación. La razón se utiliza para examinar las  evidencias científicas así como también las bíblicas y para evaluar el  grado de verdad de cada postura. Es consistente con la revelación porque  los escritores bíblicos se refieren en forma positiva, aunque a veces  con precaución, a ambas fuentes de conocimiento. Muchos de ellos apoyan  la razón, la sabiduría o conceptos similares (Hechos 18:4; Isaías 1:18; 1  Pedro 3:15; Proverbios 3:13-15; 1 Juan 4:1). En la Biblia también se  habla en forma positiva de la revelación (Juan 17:17; 1 Pedro 1:25;  Deuteronomio 29:29; Amós 3:7). &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Los autores bíblicos afirman que la razón y  la revelación son fuentes de conocimiento acerca del mundo, pero no les  atribuyen igual confiabilidad a ambas fuentes. La Palabra de Dios se  presenta como absolutamente verdadera y vinculante. La razón humana es  engañosa y ocasionalmente debe ser corregida por revelación divina (1  Corintios 1:19, 20; Romanos 1:21, 22; Eclesiastés 8:17; Isaías 40:25,  26). Aunque los cristianos tienen mucho respeto por la razón y la  revelación, en caso de conflicto le dan prioridad a la revelación.  Algunos cristianos sostienen que puesto que la revelación es más  confiable, se puede hacer caso omiso de la razón en áreas de conflicto.  Desafortunadamente, la situación no es tan simple e incluso la Biblia  puede ser utilizada incorrectamente (2 Pedro 3:16; Mateos 4:5, 6; Juan  5:39, 40). Los seres humanos también pueden malinterpretar la revelación  divina; así que es preciso ser cauteloso. La razón debe ser usada para  evaluarse correctamente a sí misma, y ésta puede ser una fuente de  dificultad al intentar resolver aparentes conflictos entre la revelación  y la razón.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Puede ser que en ciertos casos haya que  suspender un fallo, y en todos los casos debemos reconocer la  falibilidad de nuestros propios juicios y opiniones. Sin embargo, esto  no significa que debemos refugiarnos en el agnosticismo. Podemos  utilizar nuestra razón para tomar la decisión de ejercitar la fe,  mientras reconocemos que la fe es una opción que no está basada en la  demostración de nuestra creencia. &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: center;" class="articleSection"&gt; &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Cuatro puntos de conflicto acerca de los orígenes&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Las posturas sobre los orígenes se  diferencian en un sinfín de detalles, pero la mayor parte de éstos  surgen de algunos puntos centrales que incluyen los siguientes pares de  asuntos contrastantes.&lt;/p&gt;       &lt;p class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt; 1. Dios y naturaleza.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; 1.A. Creación: Dios actúa en la naturaleza.  Su accionar incluye actividades regulares de mantenimiento, consideradas  como leyes naturales y también hechos específicos que consideramos  singulares o milagrosos.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; 1.B. Evolución: Todos los acontecimientos en  la naturaleza ocurren de acuerdo a leyes naturales. Aunque Dios  existiera, podría ser o no ser, que haya originado el universo con el  Big Bang; pero en cualquier caso, no interviene en acontecimientos  naturales ni lo ha hecho en el pasado.&lt;/p&gt;       &lt;p class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt; 2. Dios y los seres humanos.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; 2.A. Creación: Dios creó una gran diversidad  de vida desde el principio. Los seres humanos son resultado de una  creación especial, dotados con cualidades según la imagen de Dios.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; 2.B. Evolución: La vida surgió como resultado  de leyes naturales y se ha desarrollado a partir de un ancestro común  hasta llegar a la gran diversidad actual. Los seres humanos fueron parte  de ese proceso y son básicamente animales con cerebros altamente  desarrollados. &lt;/p&gt;       &lt;p class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt; 3. Dios y el tiempo.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; 3.A. Creación: La creación no requirió  períodos de tiempo prolongados. El universo fue creado ex nihilo, por la  palabra de Dios. Las condiciones necesarias para la vida en nuestro  planeta y la vida en sí misma, fueron creadas en un corto período  semanal. La creación del mundo ocurrió en algún momento pasado que puede  medirse en miles de años, aunque otros mundos pudieron haber sido  creados con anterioridad.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; 3.B. Evolución: La producción de organismos  vivos y sus medioambientes ocurrió a través de procesos naturales y  graduales que requieren períodos de tiempo que se miden en centenares a  miles de millones de años. Nuestro planeta es apto para la vida porque  por casualidad tenía las características necesarias para su desarrollo.&lt;/p&gt;       &lt;p class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt; 4. Dios y el mal natural.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; 4.A. Creación: El mal natural no existía en  la creación original. A Adán y Eva, se les dio la responsabilidad de  cuidar el planeta y sus organismos vivos. Por la caída en el pecado,  Satanás se apoderó del planeta provocando la existencia del mal natural,  muerte, enfermedad, destrucción, etc. A través de Jesucristo, el  dominio será restaurado a los seres humanos.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; 4.B. Evolución: El mal natural es el  resultado lamentable del funcionamiento de las leyes naturales. No hay  Diablo, ni Adán, ni caída ni ninguna restauración futura. &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; La mayor parte de los detalles de  interpretación que distinguen la creación de la evolución están ligados a  estos cuatro pares de alegatos discrepantes. La primera postura, que  plantea la relación de Dios y la naturaleza, constituye la base para los  otros dilemas. La manera en que cada uno responde a estas cuestiones va  a influir sobre el modelo de los orígenes que se favorece. A  continuación se detallan algunos ejemplos.&lt;/p&gt;       &lt;p class="articleSection"&gt; &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Tentativas de reconciliar ideas sobre los orígenes&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Se han realizado numerosos esfuerzos para  combinar ideas de la ciencia y la fe en Dios. A continuación se  considerarán sólo las más populares. Una discusión más extensa está  disponible en otras fuentes.&lt;span class="superscript"&gt;5&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; La evolución teísta acepta las conclusiones  científicas basadas en la filosofía naturalista, pero intenta incluir  cierta influencia divina para justificar la idea que la creación de los  seres humanos fue intencional y no accidental. Es un modelo muy popular,  probablemente porque parece estar basado en la ciencia pero no excluye a  Dios. Sin embargo, hay una inconsistencia lógica al intentar construir  una visión de la actividad divina sobre la base filosófica del  naturalismo que niega la acción de Dios en la naturaleza. La parte  teísta de la evolución teísta contradice la base filosófica de la  postura científica actual que separa a Dios de la naturaleza. La parte  evolutiva contradice la posición bíblica de una creación especial.  Teológicamente, la evolución teísta parece ser la peor propuesta  disponible. El dios de la evolución termina siendo peor que la ausencia  de un dios. Científicamente, los modelos evolutivos son refutados por la  evidencia que sugiere la falta de procesos naturales para generar  nuevas formas morfológicas o la información que regula su desarrollo. En  última instancia, la evolución teísta no logra reconciliar la ciencia y  la Biblia porque somete la Biblia a deducciones científicas basadas en  naturalismo filosófico, y también porque no proporciona explicaciones  satisfactorias sobre fenómenos de la naturaleza, tales como el origen de  la vida, nuevas formas moleculares, etc.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; La creación progresiva sugiere que Dios creó  diversas clases de organismos, destacándose los seres humanos, pero lo  hizo durante mucho tiempo. Entre las creaciones sucesivas existieron  largos períodos durante los cuales ocurrieron procesos ordinarios de  selección natural que originaron diversificación y evolución en pequeña  escala. Este modelo deja abierta la posibilidad de que los seres humanos  pudieron haber sido creados en una creación especial reciente, quizás  la creación descrita en Génesis. Científicamente, este modelo tiene la  particularidad objetable de plantear una creación especial siempre que  fuese conveniente, como si Dios interviniese para llenar huecos. Además,  la secuencia de los supuestos acontecimientos de la creación en el  registro fósil difiere de la secuencia del Génesis. Teológicamente, el  modelo no puede explicar la causa de la muerte, puesto que implica que  ya estaba presente mucho antes que existiera cualquier ser humano.  Asimismo, invalida la idea de una caída en pecado, puesto que el  registro fósil no indica ningún cambio en la naturaleza luego de la  aparición de los fósiles humanos. Esto elimina la base lógica para la  historia de la salvación. Aunque la creación progresiva es mejor que la  evolución teísta, no logra reconciliar la ciencia y la Biblia porque  viola normas del pensamiento científico al introducir a Dios, siempre  que un “hueco” lo requiere, y destruye la lógica sobre la que se basa el  tema central de la salvación bíblica.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; La creación en dos etapas de Génesis&lt;span class="superscript"&gt;6&lt;/span&gt;  es una teoría basada en Génesis 1:1 que hace referencia a una creación  original del universo que dejó la tierra en condiciones inhabitables.  Esto puede haber durado algunos momentos o un largo período de tiempo.  Mientras la tierra estaba en esta condición oscura, húmeda, inadecuada  para la vida, Dios, en una semana, creó una variedad de habitats y los  pobló con organismos vivos. Al comienzo de la creación todo era  inmaculado, pero el pecado de Adán acarreó el dominio de Satanás sobre  la tierra, lo cual introdujo enfermedad y muerte. A su debido momento  Dios volverá a crear y restaurar un mundo sin fallas, pero siempre  respetando la libertad de elección humana. Teológicamente, esta teoría  es por lejos superior a cualquier otra propuesta anterior.  Científicamente, plantea algunas preguntas que merecen ser discutidas.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; El registro de la creación de Génesis  introduce una pregunta en relación a los acontecimientos del primer y  cuarto día de la creación. La tierra se ilumina el primer día, pero el  sol no se menciona hasta el cuarto día. ¿Cómo se produjeron los primeros  tres días y noches? Se han propuesto tres soluciones: (1) La luz de los  primeros tres días pudo haber sido producida por algo distinto al sol.  La presencia de Dios pudo haber sido la fuente de la luz. O quizás una  supernova iluminó la tierra en aquel momento. Entonces el sol podría  haber sido creado en el cuarto día. (2) El sol ya existía en el primer  día, pero no era visible como objeto distinto, quizás debido a una  cubierta de nubes que tornaba la luz difusa. En el cuarto día la  cubierta de nubes se disipó y el sol se pudo ver. (3) El sol estaba  presente y visible a partir del primer día, pero en el cuarto fue  designado para “gobernar” el día y señalizar las estaciones. Nuestra  inseguridad en relación a cuál es la posibilidad correcta no significa  que la pregunta no tenga solución; simplemente significa que no la  conocemos.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; El modelo de la creación en dos etapas  también tiene algunos problemas a nivel científico. Los más conocidos  son la determinación de la antigüedad por medio de radioisótopos y la  secuencia fósil. Ciertas rocas contienen productos de decaimiento  radiactivo que requerirían cientos de millones de años para acumularse a  través de procesos naturales. El modelo de creación en dos etapas  contempla la posibilidad que algunas rocas puedan ser muy antiguas, pero  no explica por qué debería haber una progresión de fechas de lo más  antiguo a lo más reciente. La existencia de un registro fósil se  clarifica fácilmente en el modelo de creación en dos etapas como  resultado de una catástrofe global conocida como Diluvio. Sin embargo,  el modelo no explica por qué los fósiles aparecen en una secuencia  ordenada de modo que organismos de clases similares se encuentran en  estratos geológicos sucesivos y generalmente esto se puede observar en  áreas muy amplias del mundo. ¿Cómo es posible que una catástrofe global  crease una secuencia fósil ordenada en lugar de un desorden caótico?  Quizás el mundo pre-diluviano estaba muy ordenado y la catástrofe  mundial ocurrió muy ordenadamente siguiendo una secuencia de etapas.  Aunque esta explicación es aceptable dentro del modelo bíblico de  creación en dos etapas, es una adición ad hoc al modelo.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Aunque el modelo bíblico de creación en dos  etapas no proporciona una explicación para todas nuestras preguntas,  parece ser el mejor modelo disponible. Otorga el reconocimiento  apropiado al registro bíblico a la vez que acepta tantos argumentos  científicos como es posible para ser coherente con las enseñanzas de las  escrituras. Una ventaja de esta teoría en comparación con las otras, es  que propone la existencia de un Creador omnisapiente y omnipotente que  tiene el poder y capacidad de realizar cualquier fenómeno en la  naturaleza. Sin embargo, el hecho de que restan preguntas para las  cuales el modelo no proporciona ninguna respuesta indica que tenemos más  para aprender en esta área.&lt;/p&gt;&lt;p class="bodytext"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TFSLl3U5N9I/AAAAAAAAAjc/RvtGe1FJbyM/s1600/19_2_gibson_s_g1.gif"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 192px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TFSLl3U5N9I/AAAAAAAAAjc/RvtGe1FJbyM/s320/19_2_gibson_s_g1.gif" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5500174527549224914" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-weight: bold; font-style: italic;" class="bodytext"&gt;Fe y razón: viviendo con la tensión       &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Habiendo comprendido la tensión existente  entre fe y razón, resta preguntarnos ¿cuál es la respuesta apropiada  para nosotros mismos y qué podemos hacer por aquellos que nos pidan  ayuda para entender estos temas?&lt;span class="superscript"&gt;7&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Primero, podemos contribuir explicando la  naturaleza y limitaciones de la ciencia. El éxito de la tecnología y de  la ciencia experimental es tan grande que muchos se dejan influenciar  por declaraciones de científicos, incluso en áreas que están fuera del  ámbito científico. Es necesario explicar las diferencias entre la  ciencia experimental e histórica. Para la persona inexperta quizás no  sean muy obvias las dificultades resultantes de intentar contestar las  preguntas y puntos específicos de todo lo relacionado a los orígenes.  Sin embargo, hacerlo es crucial para entender porqué la ciencia puede  ser tan exitosa en ciertas áreas y tan especulativa en otras. La figura 1  presenta un esquema que puede ayudar a lograr esto.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; En segundo lugar, podemos compartir la  realidad de que no podemos probar nuestras creencias. No podemos probar  ninguna cosa sin hacer suposiciones y son nuestras suposiciones las que  determinan lo que podemos probar. Recién cuando se tienen suposiciones  en común uno puede probarse mutuamente un asunto. Las personas seculares  usualmente hacen suposiciones que son incompatibles con las  suposiciones de los cristianos. Por ello no es llamativo que los  conflictos queden sin resolver. Nunca podremos probar que la creación  existió; tampoco podemos usar argumentos basados en la ciencia  naturalista para demostrar que la teoría de la evolución está errada,  aunque sí podemos mostrar que tiene ciertos problemas. Debemos aprender a  vivir tranquilos a pesar de la falta de pruebas, mientras continuamos  buscando una comprensión más profunda de la verdad.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Tercero, podemos ayudar desarrollando el  pensamiento crítico. Debemos animar a otros que sean cautelosos respecto  a lo que oyen; que aprendan a distinguir entre buenos y malos  argumentos y entre datos e interpretaciones. Las personas que creen en  la creación son propensas a aceptar malos argumentos. Por ejemplo, en  cierto momento los creacionistas hicieron saber que habían hallado  huellas de dinosaurio y humanas mezcladas, en el lecho calizo del río de  Paluxy de Tejas. Esto ha sido repetido centenares de veces, aun cuando  los responsables se hayan retractado de su “descubrimiento”.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Otro argumento pobre es que la tierra no  puede ser muy antigua porque la población humana ha estado aumentando  demasiado rápido. Serían necesarios apenas algunos miles de años para  producir el número de personas que viven actualmente. Sin embargo, la  población humana no podría multiplicarse a la velocidad actual si no  fuese por el desarrollo de la agricultura, la producción de metales, la  introducción de la escritura y las mejoras en el área de la salud. Estos  inventos aumentaron la capacidad de carga del medioambiente para  beneficio de poblaciones más numerosas. Sin éstos y otros inventos,  Norteamérica aún tendría una población de unos pocos millones de  personas, semejante a la de hace 500 años.&lt;span class="superscript"&gt;8&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Los evolucionistas también presentan malos  argumentos. Por ejemplo, a veces afirman que la historia de la arca de  Noé no podría ser real porque tendría que tener capacidad para todas las  especies conocidas actualmente, incluyendo millones de tipos de  insectos. Pero los creacionistas no creen esto. El arca fue construida  para los vertebrados terrestres y desde el diluvio ha ocurrido  diversificación. &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Cuarto, con nuestro ejemplo podemos mostrar a  otros que podemos creer aun siendo concientes de que hay dificultades  para integrar la razón y la fe. Nuestra fe no necesita ser  desestabilizada por aceptar la realidad que hay preguntas para las  cuales no podemos proporcionar respuestas empíricas. Podemos  fortalecernos observando la actitud de quienes se dan cuenta de los  problemas y sin embargo han tomado una decisión consciente de aceptar el  registro bíblico como un acto de fe que no está enfrentado a la razón,  sino que se elige a través de un acto de la razón.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Finalmente lo más importante es que debemos  desarrollar la capacidad de pensar y actuar desde una perspectiva  cristiana y más específicamente creacionista. Esto requiere disciplina  mental y perspicacia para reconocer las implicancias de ciertas ideas y  la necesidad de reinterpretación. También requiere tener en claro la  diferencia entre datos e interpretación. Debe recalcarse la necesidad de  realizar con mucho cuidado la recolección de datos, de analizarlos  aplicando análisis crítico y de colaborar con colegas con el fin de  elaborar interpretaciones basadas en supuestos cristianos.&lt;/p&gt;       &lt;p&gt; &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="about"&gt;&lt;em&gt;L. James Gibson (Ph.D., Loma Linda  University) es el director del Geoscience Research Institute. Su  dirección es: 11060 Campus Street; Loma Linda, California 92350; EE.UU.  Página de Internet: www.grisda.org.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="articleSection"&gt;REFERENCIAS&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;1. Aquí y en el resto del artículo,  la “razón” se utiliza para indicar razonamiento humano basado en la  experiencia y observación, independientemente de revelación divina,  especialmente en ciencia. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; 2. T. S. Kuhn, &lt;em&gt;The Structure of Scientific Revolutions&lt;/em&gt;, 2nd ed. (Chicago: University of Chicago Press, 1970).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; 3. E.g., ver Ian G.Barbour, &lt;em&gt;Religion and Science: Historical and Contemporary Issues&lt;/em&gt; (San Francisco: Harper, 1997); J. F. Haught, &lt;em&gt;Science and Religion: From Conflict to Conversation&lt;/em&gt;&lt;em&gt;Origins&lt;/em&gt; 59 (2006):6-42.&lt;/span&gt; (Mahwah, NJ: Paulist Press, 1995); L. R. Brand, “A biblical perspective on the philosophy of science,” &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; 4. S. J. Gould, Rocks of Ages:  Science and Religion In the Fullness of Life (Nueva York: Ballantine  Books, 2002). Otro biólogo evolucionista ha señalado la “duplicidad” de  planteamiento de Gould; ver K. R. Miller, &lt;em&gt;Finding Darwin’s God&lt;/em&gt; (Nueva York: HarperCollins Perennial edition, 1999, 2002), p. 170.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; 5. J. Gibson, “Issues in ‘Intermediate’ models of origins,” &lt;em&gt;Journal of the Adventist Theological Society&lt;/em&gt; 14 (2004)2:71-92.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; 6. Esta idea básica es ampliamente  aceptada por los creacionistas, aunque existen diferentes opiniones  respecto a la duración del tiempo durante el cual la tierra estuvo  deshabitada. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; 7. Ver A. Plantinga, “When faith and reason clash: Evolution and the Bible,” &lt;em&gt;Christian Scholar’s Review&lt;/em&gt; 21 (1991):8-32.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; 8. Recientemente Jared Diamond informó  que se estima que llegarían a ser hasta veinte millones; los cálculos  anteriores estimaban en torno a un millón. J. Diamond,&lt;em&gt; Guns, Germs, and Steel: The Fates of Human Societies&lt;/em&gt; (New York: W.W. Norton, 1997, 1999).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="bodytext"&gt;Fuente: &lt;img src="file:///C:/Users/mauro/AppData/Local/Temp/moz-screenshot-6.png" alt="" /&gt;&lt;a href="http://dialogue.adventist.org/"&gt;Dialogo Adventista.&lt;/a&gt;   &lt;span style="font-size:85%;"&gt;Vol. 19, &lt;a href="http://dialogue.adventist.org/numbers/19.2_Spanish.pdf" target="_blank"&gt;No. 2-3&lt;/a&gt; (2007)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-3205205822132851283?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/3205205822132851283/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=3205205822132851283' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/3205205822132851283'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/3205205822132851283'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2010/07/cuando-la-fe-y-la-razon-estan-en.html' title='Cuando la fe y la razón están en tensión'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TFSI5H1MNtI/AAAAAAAAAjU/NVITrqLZ_kY/s72-c/suferazon.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-854399547056393907</id><published>2010-07-28T09:29:00.000-07:00</published><updated>2010-07-28T09:48:36.491-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Halvard B. Thomsen'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Qué tipo de influencia ejercemos'/><title type='text'>¿Qué tipo de influencia ejercemos?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TFBYOEvZixI/AAAAAAAAAjE/C_xeqS-JSQg/s1600/influencia-twitter.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 300px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TFBYOEvZixI/AAAAAAAAAjE/C_xeqS-JSQg/s1600/influencia-twitter.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Por: Halvard B. Thomsen&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="indent"&gt;&lt;em&gt;“Partió David de allí y se refugió en la cueva de  Adulam; cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron,  fueron allí a reunirse con él. Además se le unieron todos los afligidos,  todos los que estaban endeudados y todos los que se hallaban en  amargura de espíritu, y llegó a ser su jefe. Había con él como  cuatrocientos hombres (1 Samuel 22:1, 2).&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;Mi recuerdo más remoto sobre este pasaje bíblico  es en el contexto de la formación de una nueva congregación. Yo era un  joven estudiante de teología, cuando un grupo de miembros de una iglesia  que mi padre había pastoreado recientemente, formó una nueva iglesia en  un pueblo cercano. Mi padre se refería a la nueva congregación como una  “cueva de Adulam”. Él explicaba este término al describir las actitudes  y circunstancias de muchos de los miembros fundadores.&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;       En el pasado, era más común que las nuevas iglesias surgieran  separándose de una congregación ya existente. Cada vez que yo escuchaba  acerca de la formación de una iglesia, me recordaba de las palabras de  mi padre y la cueva de Adulam. Hace poco leí comentarios de este pasaje  hechos por el experto en liderazgo John Maxwell, que me dejaron  pensando. &lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;       Luego de decapitar a Goliat, David fue invitado al palacio de Saúl  en donde aprendió mucho acerca de cómo gobernar el reino de Israel,  incluyendo el arte de la guerra. Desafortunada-mente los celos de Saúl  empujaron a David al exilio. Es en este punto de la vida de David, que  encontramos la historia de este pasaje. Trata de imaginarte las personas  que se reunieron a su alrededor. Todos los que se encontraban  preocupados. Todos los endeudados. Todos los descontentos. O en las  mismas palabras de David: “Mi vida está entre leones; estoy echado entre  hijos de hombres que vomitan llamas; sus dientes son lanzas y saetas, y  su lengua espada aguda” (Salmos 57:4).&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; ¿Qué debía hacer David con estas personas?  ¿Eran este tipo de personas los que resistirían al rey Saúl? ¿Era este  grupo con el que David debería lanzar una revolución? ¿Qué tipo de  líderes o guerreros llegarían a ser los descontentos y preocupados?  David cuenta cómo se relacionó con esta circunstancia: “Listo está mi  corazón, Dios, mi corazón está dispuesto: cantaré y entonaré salmos.  ¡Despierta, alma mía! ¡Despertad, salterio y arpa! ¡Me levantaré de  mañana! Te alabaré entre los pueblos, Señor; cantaré de ti entre las  naciones, porque grande es hasta los cielos tu misericordia”. (Salmos  57:7-10).&lt;/p&gt;     &lt;p class="articleSection"&gt; &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;¿Qué sucede con los descontentos?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;       Al colocarnos en las sandalias de David, nota qué sucedió con sus  seguidores descontentos y preocupados. “Entonces David consultó a Jehová  diciendo: ‘¿Iré a atacar a estos filisteos?’ Jehová respondió a David,  ‘Ve, ataca a los filisteos, y libra a Keila’. Pero los que estaban con  David le dijeron: ‘Mira, nosotros aquí en Judá estamos con miedo;  ¿cuánto más si vamos a Keila contra el ejército de los filisteos?’ David  volvió a consultar a Jehová. Y Jehová le respondió: ‘Levántate,  desciende a Keila, pues yo entregaré en tus manos a los filisteos´. Fue,  pues, David con sus hombres a Keila, y peleó contra los filisteos, se  llevó sus ganados, les causó gran derrota y libró David a los de Keila”  (1 Samuel 23:1-5).&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;       La fortaleza y el valor de aquellos que siguieron a David a Adulam  perseveró; siguieron conquistando las naciones de Canaán, aniquilando a  los gesuritas, gezritas  y amalecitas.&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;       También tuvieron éxito al eludir al rey Saúl.“David se quedó en el  desierto en lugares fuertes, y habitaba en un monte en el desierto de  Zif; y lo buscaba Saúl todos los días, pero Dios no lo entregó en sus  manos” (1 Samuel 23:14).&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;       A medida que la historia continúa, el grupo de David se incrementa  de cuatrocientas a seiscientas personas (1 Samuel 23:13). Cuando David  escapó a la cueva, atrajo a los descontentos y preocupados. Pero al  desarrollar su dependencia de Dios, transformó a sus hombres en  guerreros y líderes eficaces. Cuando David subió al trono, ellos estaban  preparados para llevar a cabo un liderazgo para la nación.&lt;/p&gt;     &lt;p class="articleSection"&gt;       &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Dos preguntas&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;       La experiencia de David nos confronta con dos preguntas: ¿Qué  clase de personas atraemos? ¿Qué les ocurre a esas personas al asociarse  con nosotros?&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;       Revisa tu vida. Piensa en los que gravitan hacia ti como amigos,  socios o seguidores. ¿Qué clase de personas son? ¿Son visionarios,  triunfadores? ¿O son rezongones y quejosos? ¿Has notado que las personas  tienden a juzgarnos no solo por los amigos que escogemos, sino también  por las personas que atraemos como colegas o que elegimos como  empleados?&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;       Implícita en esta pregunta hay otra: ¿Qué clase de personas somos  nosotros? Nunca vamos a atraer a los optimistas si somos sombríos y  pesimistas; nunca vamos a atraer a los visionarios, si no vemos  esperanza; nunca vamos a capturar la imaginación y el entusiasmo de las  personas que nos rodean, si ignoramos las oportunidades y nos enfocamos  en los problemas.&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;       Luego viene la segunda pregunta: ¿Qué ocurre con las personas que  se relacionan con nosotros? Nuestros padres nos dijeron que fuéramos  cuidadosos al escoger nuestros amigos, debido a la influencia que ellos  llegarían a ejercer sobre nosotros. Pero esta historia también nos  desafía a pensar en cómo influenciamos nosotros a las personas. Como  vemos en el ejemplo de David, incluso los descontentos y preocupados  pueden salir de su encierro. ¡Nosotros podemos influenciarlos  positivamente! En algunas oportunidades me pregunto si prestamos poca  atención a la influencia de la asociación. Si es tal como lo que dijo el  apóstol Pablo (2 Corintios 3:18), nos transformamos en lo que  admiramos, entonces ¡ciertamente influiremos a las personas que nos  admiran!&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; “Si no juntamos con Cristo,  desparra-mamos.Todos ejercemos influencia, y esta influencia es decisiva  en el destino de los demás para su bien presente y futuro, o para su  eterna perdición”.&lt;span class="superscript"&gt;1&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; “Cada acto de nuestra vida afecta a otros para  bien o mal. Nuestra influencia tiende a elevar o a degradar; es sentida  por otros, hace que los demás obren impulsados por ella y en un grado  mayor o menor es reproducida por otros. Si mediante nuestro ejemplo  ayudamos a otros a desarrollar buenos principios, les damos poder para  el bien. A su vez ellos ejercen la misma influencia benéfica sobre otras  personas y en esa forma cientos y miles son afectados por nuestra  influencia inconsciente”.&lt;span class="superscript"&gt;2&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; ¿Contagiamos optimismo, visión, imaginación y  fe? Las personas que se relacionan con nosotros, ¿se vuelven más  dependientes del Señor Jesús o más olvidadizos de lo que él nos pide?  ¿Están descansando más en su bondad y gracia y muestran más decisión en  querer seguir su voluntad? ¿Están más ansiosos de construir su reino?&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; “Es probable que nunca sepáis el resultado de  vuestra influencia diaria, pero debéis tener la seguridad de que la  ejercéis para el bien o para el mal… Si lanzamos una piedra en un lago,  se formará una multitud de ondas concéntricas y a medida que aumentan,  el círculo se amplía hasta que llega a todas las márgenes. También  nuestra influencia, aunque aparentemente sea insignificante, puede  continuar extendiéndose mucho más allá de nuestro conocimiento o  control”.&lt;span class="superscript"&gt;3&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="bodytext"&gt; ¿Qué tipo de personas atraemos?&lt;/p&gt;     &lt;p class="bodytext"&gt; ¿Qué les ocurre a esas personas cuando se asocian con nosotros?    &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;" class="about"&gt;&lt;em&gt;Halvard B. Thomsen (D.Min., Andrews University), es  asistente del presidente de la División Norteamricana de la Asociación  General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Silver Spring,  Maryland, EE. UU. E-mail: halvard.thomsen@nad.adventist.org&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;          &lt;p&gt;&lt;span class="articleSection"&gt;REFERENCIAS:&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;     &lt;p class="articleReference"&gt; 1. Cada Día con Dios. Amar es servir. Review and Herald, del 22 de Junio, de 1886.&lt;/p&gt;     &lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;       2. Consejos sobre la Salud e Instrucciones para obreros médicos  misioneros. Sección VIII. Las enfermeras y los auxiliares. Nuestra   Influencia, p. 419.&lt;/p&gt;    &lt;p class="articleReference"&gt;     3. &lt;em&gt;Ibíd&lt;/em&gt;.,  pp. 411 y 412&lt;/p&gt;____________________________________________________________________&lt;br /&gt;Fuente: &lt;a href="http://dialogue.adventist.org/"&gt;&lt;img style="width: 35px; height: 29px;" src="http://dialogue.adventist.org/graphics/amicus_logo.jpg" class="graphicRL" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://dialogue.adventist.org/indexes/issue_s.htm#21_1"&gt;Dialogo Universitario &lt;/a&gt;Vol. 21, &lt;a href="http://dialogue.adventist.org/articles/21_1_thomsen_s.htm" target="_blank"&gt;No. 1&lt;/a&gt; (2009)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-854399547056393907?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/854399547056393907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=854399547056393907' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/854399547056393907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/854399547056393907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2010/07/que-tipo-de-influencia-ejercemos.html' title='¿Qué tipo de influencia ejercemos?'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TFBYOEvZixI/AAAAAAAAAjE/C_xeqS-JSQg/s72-c/influencia-twitter.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-3215120877571704083</id><published>2010-06-24T09:15:00.001-07:00</published><updated>2010-06-24T10:05:57.250-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Revista Adventista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jan Paulsen'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='¿Por qué se van?'/><title type='text'>¿Por qué se van?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TCOBAGTwd3I/AAAAAAAAAhw/HtJCAyQ8_YY/s1600/paulsen.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 200px; height: 301px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TCOBAGTwd3I/AAAAAAAAAhw/HtJCAyQ8_YY/s1600/paulsen.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Por: Jan Paulsen&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una  de nuestra mayores prioridades tiene que ser que los adolescentes y  jóvenes sean parte real de la iglesia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando recordamos el curso que ha tomado nuestra vida, es fácil pensar en cierto tipo de “inevitabilidad”; es decir, los estudios y el trabajo que hemos elegido, el cónyuge, la familia. Sin embargo, este sentido de inevitabilidad es ilusorio. En esa fase temprana de toma de decisiones –en la adolescencia y años juveniles– cuando tantas elecciones conllevan consecuencias duraderas y acaso desconocidas, lejos estamos de anticipar el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éste se debate precariamente entre una multitud de variables, que pueden llevarnos hacia uno u otro lado según las circunstancias o posibilidad de escoger. Al pensar en mi adolescencia digo: ¡Qué reducidos eran los márgenes! ¡Con qué facilidad una decisión apresurada o diversas circunstancias podrían haberme llevado por un camino diferente! Y pienso en los menores de 35 años de nuestra iglesia, que se hallan en proceso de tomar las mismas decisiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no se limitan a reflejar las actitudes y creencias de sus padres o maestros. Están probando estos valores por sí mismos, decidiendo si los conservarán, modificarán o reemplazarán por algo totalmente diferente. Pienso entonces en el éxodo de jóvenes de nuestras iglesias, y esto me aflige profundamente. ¿Por qué tantos se marchan? Aun a riesgo de simplificar exageradamente algo de gran importancia para la iglesia, me gustaría ofrecer unas pocas reflexiones que he acumulado a lo largo del tiempo, pero que en años recientes han alcanzado un creciente sentido de urgencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al hablar de esto, tenemos que diferenciar dos grandes grupos: los adolescentes y los jóvenes profesionales. Si bien algunos temas se repiten en ambos, sus luchas y experiencias son en esencia diferentes y, por lo tanto, también serán diferentes sus razones para abandonar la iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Los adolescentes&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace muchos años, a un joven muy cercano a mí le sucedió algo. En ése entonces él estaba luchando con diversos problemas y le costaba levantarse cada sábado para ir a adorar. Un sábado por la mañana, llegó tarde a la iglesia vistiendo pantalones vaqueros. El primer anciano que lo recibió le dijo: “No llevas la ropa apropiada. Vuelve a tu casa a cambiarte”. Así es que se fue y jamás regresó. Comenzó entonces una larga travesía por caminos oscuros donde ha pasado mucho, mucho tiempo. De tanto en tanto, abandona esos caminos, pero esto refleja más bien el amor que siente por sus padres y el saber que ellos lo aman incondicionalmente. ¿Fue este incidente la única razón por la que abandonó la iglesia? No, pero fue un momento decisivo para él que la iglesia le dijera: “Tú no encajas en este grupo de adoradores. Vete a tu casa y ponte ropas más adecuadas”. Vete a tu casa y ponte ropas más adecuadas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Muchos adolescentes deciden abandonar la iglesia básicamente porque se sienten observados y criticados. Se los hace sentir indignos, sin una función útil. Sienten que la iglesia no representa un lugar seguro para analizar los cuestionamientos relacionados con la conducta y las normas que tienen que enfrentar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podríamos hacer una larga lista de ellas: las actividades sociales, la música y el entretenimiento, las relaciones sociales y la sexualidad, la necesidad de expresar el sentimiento creciente de individualidad e independencia. Hablan de estas cosas entre ellos, pero en voz baja, porque sienten que si alguien los escucha, los condenará. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;¿Cómo podemos incluir de manera más efectiva a los adolescentes? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hazlo como algo personal. Piensa en tu familia y tus hijos. ¿Les cuesta mucho a tus hijos sentirse “dignos” ante ti? ¡Por supuesto que no! Son sangre de tu sangre. Si dedicáramos tiempo a pensar en cada joven de nuestra congregación como si fuera nuestro propio hijo o hija, nuestra visión experimentaría una gran transformación. Sólo podemos ofrecer orientación y corrección efectiva cuando el adolescente siente la misma calidez de parte de la iglesia que la que siente un niño con sus vínculos familiares más cercanos.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;Tiene que ser algo personal.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No es una tarea que deba delegarse en el Departamento de Jóvenes, los Exploradores o la Escuela Sabática. Es mi actitud hacia los miembros más jóvenes lo que hace la diferencia. ¿Qué perciben en mis palabras y actitud hacia ellos? 4 · [76] rA abr. 2010. Una de nuestra mayores prioridades tiene que ser que los adolescentes y jóvenes sean parte real de la iglesia. rA abr. 2010 [77] · 5&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;Sitúalo en el contexto&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Los adolescentes hacen y dicen cosas alocadas; así es. Son adolescentes, y es normal que así sea. Está en su naturaleza probar a los mayores tomando decisiones que nos alteran y desestabilizan. Puede deberse a la presión social, a un acto de rebeldía o, simplemente, a que han crecido en un mundo –el mundo adventista– y quieren probar y experimentar “el otro”. Los valores de sus padres no se transmiten genéticamente; el adolescente cuestiona y prueba de manera activa. Es&lt;br /&gt;un proceso normal en esa etapa de la vida. Seamos entonces amables y pacientes con ellos, capaces de ver su potencial a largo plazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Recuerda&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Todos pasamos por esa etapa, y también cometimos errores. ¡Muchos errores! ¿Recuerdas cuando eras adolescente? Con seguridad te habrás sentido demasiado consciente de cada espinilla en tu rostro, de cada falta cometida, y muy vulnerable respecto de las opiniones de los demás. Una palabra irreflexiva, por parte de un adulto de la congregación, puede tener consecuencias inimaginables para un joven cuya frágil opinión de sí mismo se ve fácilmente destrozada. Por el contrario, unas pocas palabras de afirmación pueden tener un impacto igualmente poderoso y positivo.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;Los jóvenes profesionales&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También están los que pasan la adolescencia y siguen asistiendo a la iglesia, al menos con frecuencia. Están terminando sus estudios, comenzando sus carreras profesionales y estableciendo sus familias. ¿Qué marca la diferencia entre los que desarrollan raíces sólidas y duraderas en la comunidad de creyentes y quienes se alejan paulatinamente de la iglesia? &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Relevancia&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Hay un grupo de amigos, jóvenes profesionales, que suelen reunirse de vez en cuando. Provienen&lt;br /&gt;de diversos países, pero sus carreras los han traído junto con sus familias a la misma ciudad de Europa. Algunos aún poseen sólidos vínculos con el adventismo, mientras que otros los han ido perdiendo, pero todos ellos han pasado por un camino similar en lo que respecta a su educación y experiencias tempranas de vida. A veces hablan de la iglesia, y se preguntan: ¿Cuán relevante es el adventismo? ¿Tiene algo significativo que aportar sobre los temas cotidianos: la justicia social, la pobreza, los derechos humanos, el medio ambiente, la ética, la economía o la comunidad en la que vivimos? ¿Qué diferencia señala en la práctica el nombre “adventista”? Para muchos adultos jóvenes, su percepción del nivel de respuesta de la iglesia a estas preguntas determina que decidan quedarse o abandonarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Están desencantados con la religión que se dedica exclusivamente al porvenir mientras ignora el presente. No es que hayan dejado de creer en lo que enseña la iglesia, pero han perdido la fe en la capacidad de ésta para hablar de manera significativa de la realidad de todos los días. Los frustra lo que perciben como la falta de voluntad de la iglesia de usar su peso moral y teológico para reaccionar respecto de los temas que más preocupan a la sociedad. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comunidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Lo que es aún más importante, para algunos de esta franja etaria, la iglesia no les brinda los vínculos comunitarios que ansían. Un joven profesional me dijo hace poco en una carta: «Cuando alguien está luchando, ¿busca inmediatamente la iglesia como el lugar donde sabe que será atendido y cuidado? ¿O es la iglesia el último lugar que elegiría para abrir su corazón y pedir ayuda? A menudo sucede lo segundo». Para generaciones afectadas por el posmodernismo, no alcanza con “tener la razón”. Podemos hablar de la verdad con elocuencia, podemos ser correctos&lt;br /&gt;en todos los detalles, podemos citar capítulos y versículos, pero aun así se alejarán si no perciben&lt;br /&gt;un profundo sentido de calidez y aceptación. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Funcionamiento y confianza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Los jóvenes profesionales también se alejan porque están llenos de ideas y energías, pero no hallan espacio para expresarlas dentro de la iglesia. No es que crean que la iglesia les resulta irrelevante, sino que piensan que ellos carecen de valor para la iglesia. Por ello, aunque permanezcan por un tiempo por razones familiares o sociales, en realidad ya se han alejado.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;Un llamado a actuar&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No tengo palabras para expresar mi profunda convicción de que tenemos que dar funciones significativas a los jóvenes en la iglesia. No podemos limitarnos a mantenerlos ocupados, sino que debemos incorporarlos a funciones que conlleven elevados niveles de confianza, incluirlos en la toma de decisiones, buscar su participación para que, de alguna manera, entiendan: Queremos escuchar vuestra voz. Para los adolescentes y jóvenes profesionales, la confianza es la base de todo. No aquélla que dice: “Te voy a dar esta pequeña tarea, y después de un tiempo veremos si aprobamos tu gestión”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me refiero más bien a una confianza que los libera y capacita para ser socios activos de la adoración y testificación de sus congregaciones; a una confianza que reconoce que no hay que alcanzar un nivel determinado antes de sentir el deseo apasionado de servir a Dios; a una confianza que considera que el amor de ellos por la iglesia es tan profundo como el mío, y que también ellos la han elegido como hogar espiritual. ¿Será diferente la manera que tienen ellos de ver las cosas? Acaso sea así. ¿Entraña esto un riesgo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede ser. Pero el peligro de no confiar en nuestros jóvenes es mucho mayor, porque si no aprendemos a confiar en ellos, nos dejarán. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-3215120877571704083?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/3215120877571704083/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=3215120877571704083' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/3215120877571704083'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/3215120877571704083'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2010/06/por-que-se-van.html' title='¿Por qué se van?'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TCOBAGTwd3I/AAAAAAAAAhw/HtJCAyQ8_YY/s72-c/paulsen.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-5450012484025561602</id><published>2010-06-15T15:26:00.000-07:00</published><updated>2010-06-15T16:03:55.461-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adventist World'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Richard Spillman'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='En la Imagen de Dios'/><title type='text'>En la Imagen de Dios</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TBf73LzkpfI/AAAAAAAAAgo/x5nau9wzYpA/s1600/2010-1006_issue_header_page12.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 350px; height: 110px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TBf73LzkpfI/AAAAAAAAAgo/x5nau9wzYpA/s1600/2010-1006_issue_header_page12.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Por: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;" class="storyAuthor"&gt;Richard  Spillman&lt;/span&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span class="google-src-text" style="direction: ltr; text-align: left;"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;em&gt;Se hace una  gran  diferencia para alcanzar nuestro máximo potencial.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;" class="storySubHead"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;   &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span class="cap"&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:180%;" &gt;E&lt;/span&gt;l&lt;/span&gt; en el  Génesis, Dios revela lo que podría ser la  más importante visión  individual en la historia revelada en lo que  somos.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;La visión de&lt;/span&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;fine  nuestras fortalezas,  revela nuestro propósito, y los marcos de nuestra  relación con Dios.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span class="google-src-text" style="direction: ltr; text-align: left;"&gt;”&lt;/span&gt; Se encuentra en Génesis 1:26:   "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a   nuestra semejanza ... '".&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Durante muchos años, como la mayoría de los   creyentes, no tenía ni idea de lo que significa ser creados a imagen de   Dios.&lt;/span&gt; &lt;span style="" onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Es triste que la  chispa en cada uno de nosotros  que nos dice cómo somos como Dios pasa  inadvertida.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;¿Cómo podemos conocer a  Dios si ni siquiera  se lo puede ver en nosotros mismos?&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;   Entonces un día, mientras que la preparación para impartir un curso   sobre el Génesis, de repente me di cuenta de que no só&lt;/span&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;lo yo s&lt;/span&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;abía lo que   significaba, pero que toda mi vida profesional se había basado en el   gran don de Dios.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TBf_HiSzLrI/AAAAAAAAAg4/7Hbnf-rDD7g/s1600/2010-1006-page12-intext1.jpg"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 250px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TBf_HiSzLrI/AAAAAAAAAg4/7Hbnf-rDD7g/s320/2010-1006-page12-intext1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5483131576276692658" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;" onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;De pronto, lo tengo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Mientras me preparaba mis notas de la  clase, pensé que la "imagen de Dios" ha de implicar los aspectos de la  naturaleza humana que no se comparten con cualquier otra forma de vida  en la tierra.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Su significado  debe encontrarse en la manera en que Dios se reveló en el primer  capítulo del Génesis.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt; La imagen más  dominante de Dios en estos primeros versos es el de su poder creador en  el trabajo.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Entonces me di cuenta:  Ser creado a imagen de Dios significa que se nos dio la capacidad y del  proceso de creación.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Entre todos los seres vivos, sólo los humanos tienen esa  capacidad.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span class="google-src-text" style="direction: ltr; text-align: left;"&gt;.&lt;/span&gt; Por  supuesto, algunos animales e insectos "hacer" cosas-castores hacen  presas, las hormigas hacen grandes nidos, etc Pero estos son fijos, una  capacidad limitada que les permiten sobrevivir.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Por cualquier norma, los seres humanos son los únicos seres  verdaderamente creativos en la tierra.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;No sólo podemos  ser creativos, nos impulsa a cr&lt;/span&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;ear.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Cada uno de nosotros  tiene una chispa de creatividad de algún tipo.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Se  puede estar trabajando con nuest&lt;/span&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;ras manos, la escritura, la música o el  atletismo.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;De los niños  que dibujen crayón de sus familias a los arquitectos que por primera  vez a pie a través de edificios que alguna vez había existido sólo en su  imaginación, todos se sienten orgullosos, la alegría y satisfacción en  nuestros esfuerzos creativos.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;No importa cuál sea nuestra habilidad,  ganamos goce inmenso de su uso.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt; Si bien una vida de ocio puro sin  nada que hacer puede sonar atractivo, la verdad es que tenemos que estar  haciendo algo para sentirse satisfechos con su vida.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Estamos perdidos si no tienen  un propósito.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;De  alguna manera, tenemos que ser creativos.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Mediante la capacitación  soy un ingeniero eléctrico.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;He enseñado ciencias de la computación y  la ingeniería desde hace más de 20 años.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Toda mi vi&lt;/span&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;da profe&lt;/span&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;sional que había  estado utilizando mis conocimientos para traducir mi imaginación en  realidad.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt; Tengo un  equipo informático diseñado y escrito software innovador.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Durante todo ese tiempo,  nunca comprendí que había estado usando la chispa de la creatividad que  me había hecho "como" Dios.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;El goce y la  satisfacción que sentí con un trabajo bien hecho es un reflejo de la  alegría que Dios se experimenta cuando él miró a su creación y lo  declaró "bueno".&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;" class="storySubHead"&gt;Una historia reveladora&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Hace poco vi el documental ganador del &lt;em&gt;Oscar,&lt;/em&gt; Born &lt;em&gt;l&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;em&gt;os  burdeles en que&lt;/em&gt; cuenta la historia de los hijos de prostitutas en  Calcuta.&lt;/span&gt; &lt;span style="" onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Es  una conmovedor&lt;/span&gt;&lt;span style="" onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;a historia de estos niños perdidos y el intento de una  mujer a cambiar sus vidas.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Si bien no es una historia  cristiana, ilustra la necesidad de ser creativo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center; font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;img src="file:///C:/Users/mauro/AppData/Local/Temp/moz-screenshot.png" alt="" /&gt;&lt;img src="file:///C:/Users/mauro/AppData/Local/Temp/moz-screenshot-1.png" alt="" /&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span style="" onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;a onblur="try  {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TBgD1N-SWNI/AAAAAAAAAhA/h0s9S4efZbc/s1600/intext-top.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 250px; height: 33px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TBgD1N-SWNI/AAAAAAAAAhA/h0s9S4efZbc/s320/intext-top.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5483136759142439122" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 204, 0);" onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span class="blurbRight"&gt;Si voy a honrar a Dios y&lt;br /&gt;darle gracias por las&lt;br /&gt;destrezas que me dio, tengo&lt;br /&gt;que dirigir todas mis&lt;br /&gt;habilidades creativas  hacia&lt;br /&gt;lo que a él le agrada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span style="" onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span class="cap"&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:180%;" &gt;&lt;a onblur="try  {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TBgERRGktrI/AAAAAAAAAhI/uDEB94P1WVs/s1600/intext-bottom.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 250px; height: 33px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TBgERRGktrI/AAAAAAAAAhI/uDEB94P1WVs/s320/intext-bottom.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5483137241018840754" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;El  director de documentales, Zana Briski, trata de ayudar a un pequeño  grupo de niños, dándoles cámaras y enseñarles el arte de la fotografía.&lt;/span&gt;  &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Como  resultado, se abre un mundo completamente nuevo para estos niños.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt; Por la primera vez que realmente puede ser creativo, y como resultado  florecen.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt; Su programa es un éxito precisamente  porque se nutre de la dádiva de Dios: su necesidad de ser creativos.&lt;/span&gt;  &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Por primera vez, estos niños se les da un  medio por el que pueden ejercer ese don.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Se da sentido y  propósito a sus vidas.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Les trae alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Sin embargo, los humanos no pueden crear en el mismo  sentido que Dios crea.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Sólo  Dios puede crear desde la nada.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Se requiere  materias primas.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Pero hay una parte de nuestra  capacidad creativa que no requiere de materias primas.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Podemos crear en nuestras mentes.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Nuestra imaginación no está restringida por las  limitaciones que vienen con la necesidad de materiales.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Podemos imaginar cualquier cosa, incluso cosas que en realidad nunca  podría construir.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Quizá de esta manera estamos más cerca de la imagen de  Dios.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span class="google-src-text" style="direction: ltr; text-align: left;"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;span class="storySubHead"&gt;Más que  intelectual&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span class="google-src-text" style="direction: ltr; text-align: left;"&gt;&lt;/span&gt;Entender lo que compartimos con Dios y cómo Él nos creó  a su imagen es algo más que un ejercicio intelectual interesante.&lt;/span&gt;  &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span class="google-src-text" style="direction: ltr; text-align: left;"&gt;&lt;/span&gt;Para mí, una vez que  supe que mi impulso creativo fue modelado después de Dios, finalmente  entendí por qué es tan importante llevar "cautivo todo pensamiento a la  obediencia de Cristo" (2 Cor. 10:5).&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span class="google-src-text" style="direction: ltr; text-align: left;"&gt;&lt;/span&gt;Mi imaginación es un don de Dios.&lt;/span&gt;  &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span class="google-src-text" style="direction: ltr; text-align: left;"&gt;&lt;/span&gt;Sin embargo, en un mundo caído que puedo usar ese don de crear belleza o  para crear suciedad.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span class="google-src-text" style="direction: ltr; text-align: left;"&gt;&lt;/span&gt;Por desgracia, la humanidad hace un trabajo excelente en  ambas.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span class="google-src-text" style="direction: ltr; text-align: left;"&gt;&lt;/span&gt;Si  voy a honrar a Dios y darle gracias por las destrezas que me dio, tengo  que dirigir todas mis habilidades creativas hacia lo que a él le agrada.&lt;/span&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Tal vez lo más  importante, ahora entiendo lo que había sido un trance muy difícil para  mí.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Jesús dijo una  vez que si vemos a una mujer con lujuria, ya hemos cometido adulterio en  nuestra mente (véase Mat. 5:28).&lt;/span&gt; &lt;span style="" onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Yo siempre preguntaba por qué imaginar un pecado es tan malo como hacer  el pecado.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Pero si mi imaginación creadora no sólo es un regalo de  Dios, sino la esencia misma de la imagen y semejanza de Dios, entonces  usarlo para contemplar el pecado es llevarlo a un lugar que Dios nunca  iría.&lt;/span&gt; &lt;span style="" onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Distorsiona y vilipendia a la naturaleza de Dios en  nosotros.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Si en el pasado podría haber tolerado e incluso  entretenido pensamientos pecaminosos, creyendo que era permisible porque  nunca actuaría sobre ellos, ahora los veo por lo que verdaderamente  son: oscuros y terribles en sí mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span class="google-src-text" style="direction: ltr; text-align: left;"&gt;&lt;/span&gt;Ahora, cuando escribo un artículo, el diseño de un  circuito, o tomar una idea hasta su conclusión natural, experimento algo  más que la satisfacción de completar una tarea.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Me dirijo  a Dios y decirle: «Padre, mira lo que acabo de hacer, ¿qué le parece?"  Me lo imagino sonriendo en mi realización como el orgulloso padre quien  últimas entradas de su hijo trabajar en el frigorífico.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Es triste cuando los creyentes no ven la imagen de Dios dentro de sí  mismos.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Pero es una alegría para reconocer el gran don que Dios ha dado a todos  nosotros.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Es hora de poner de manifiesto la semejanza de  Dios en todos los creyentes.&lt;/span&gt; &lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;Es hora de usar nuestros dones creativos para  servir a Dios y entre sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_____________________________________________________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;span style="font-style: italic;" onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span class="storyAuthor"&gt;Richard Spillman es un  escritor y profesor universitario.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;" onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;" onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span class="storyAuthor"&gt;Él escribe de Tacoma, Washington, EE.UU&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: &lt;/span&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Edición de Junio 2010&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. &lt;a style="color: rgb(204, 0, 0);" href="http://www.adventistworld.org/issue.php?issue=2010-1006&amp;amp;page=12"&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Adventist World&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;a style="color: rgb(204, 0, 0);" href="http://www.adventistworld.org/issue.php?issue=2010-1006&amp;amp;page=12"&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span onmouseover="_tipon(this)" onmouseout="_tipoff()"&gt;&lt;a style="color: rgb(204, 0, 0);" href="http://www.adventistworld.org/issue.php?issue=2010-1006&amp;amp;page=12"&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-5450012484025561602?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/5450012484025561602/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=5450012484025561602' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/5450012484025561602'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/5450012484025561602'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2010/06/en-la-imagen-de-dios.html' title='En la Imagen de Dios'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TBf73LzkpfI/AAAAAAAAAgo/x5nau9wzYpA/s72-c/2010-1006_issue_header_page12.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-6517782970871547734</id><published>2010-06-11T16:14:00.001-07:00</published><updated>2010-06-11T16:27:16.165-07:00</updated><title type='text'>Desastres naturales: ¿Obra de Dios o de Satanás?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TBK9YtcXxiI/AAAAAAAAAgQ/zekncbcbCA4/s1600/des1.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 230px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TBK9YtcXxiI/AAAAAAAAAgQ/zekncbcbCA4/s1600/des1.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Por: Herbert E. Douglass&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; En los últimos años, nuestro planeta ha estado  sufriendo un número creciente de desastres naturales: terremotos,  huracanes, sequías, inundaciones y un tsunami devastador. Algunas de  estas crisis, aunque menos dramáticas, tales como el calentamiento  global y el consecuente retroceso de los glaciares y del casquete  ártico, han planteado interrogantes en muchas mentes al respecto de sus  causas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;¿Son estos sucesos resultado de leyes naturales todavía mal  comprendidas? ¿Es el maltrato humano del ambiente la verdadera causa?  Los creyentes de distintas religiones también se plantean si estas  catástrofes no son castigos enviados por una deidad airada. Los  creyentes en la Biblia han reflexionado sobre los papeles respectivos  que juegan Dios y Satanás como protagonistas de última instancia en un  drama cósmico. ¿Será que estas calamidades señalan en dirección a un  acontecimiento culminante de la historia humana?&lt;/p&gt;         &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; Al tratar de entender qué papel juega Dios  en los desastres naturales, tenemos que evitar caer en la trampa  promocionada por Satanás, a saber, que los desastres de los últimos días  de la historia provienen de un Dios afrentado y airado. Justamente así  es como Satanás ha estado pintando a Dios desde el Edén e incluso antes.  Sin embargo, de acuerdo con la Biblia, estamos en medio de las últimas  horas de un conflicto cósmico, el Gran Conflicto que ha aquejado al  universo desde que hubo “guerra en el cielo” (Apocalipsis 12:7).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: left;" class="articleSection"&gt; &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Un vistazo a la profecía bíblica&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt; En el Apocalipsis leemos que hacia el final  de la historia humana Dios, por medio de sus ángeles, estará “deteniendo  los cuatro vientos de la tierra para que no soplase viento alguno sobre  la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol” (7:1). Antes del  tiempo del fin, esta tierra habrá visto todo tipo de aflicciones  aquejando los continentes, el mar y la vegetación. Pero no hemos visto  todavía nada como lo que ocurrirá cuando los vientos de destrucción sean  completamente liberados del poder retentivo de los cuatro ángeles que  reciben sus órdenes directamente de Dios mismo.&lt;span style="font-weight: bold;" class="superscript"&gt;1&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;¿Por qué se detiene todavía a los vientos? El  pueblo de Dios no ha sido completamente sellado todavía con la  aprobación del Señor “escrita en su frente” (Apocalipsis 14:1). El sello  divino de aprobación será colocado sobre aquellos que lo puedan  representar adecuadamente al mundo, los que digan la verdad acerca de  Dios y testifiquen de su poder, que es, de nuevo, lo que Satanás ha  estado tratando de impedir por un tiempo muy largo. Aquí hay gente que  está ahora lista para permanecer firme en medio de las angustias de los  últimos días descritas en los versículos finales de Apocalipsis 6. ¿Y  qué decir de estos vientos? Representan la obra maléfica de Satanás que  están por ser liberados de la mano restrictiva de Dios. Todo esto puede  ser comprendido mejor a la luz del Gran Conflicto. Es la reproducción  del libro de Job, pero a escala colosal: fuego que cae del cielo y quema  las ovejas de Job y sus siervos, pandillas de bandidos que merodean a  su gusto, un gran viento del cielo que destruye una casa y mata a sus  hijos (Job 1 y 2). ¡Satanás es increíblemente malvado! Y sigue siendo el  mismo hoy como era en días de Job. &lt;/p&gt;       &lt;p class="articleSection"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;El papel de Satanás&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;La bien estudiada estrategia de Satanás  siempre ha sido confundir, engañar y destruir la paz del mundo. Ha sido  “homicida desde el principio” (Juan 8:44). ¿Por qué? Para eliminar toda  esperanza y confianza entre los miles de millones que habitan en la  tierra de que Alguien más poderoso, fiel y justo reina sobre el universo  Pero, ¿dónde está Dios? Dios, dentro de los propósitos del Gran  Conflicto, permite este ataque final de engaño y aflicción, ya no sólo  sobre un hombre llamado Job sino ahora sobre todo el planeta. Todo lo  que Job llegó finalmente a saber sobre lo que había detrás de las  catástrofes que estaban sufriendo él y su familia –incluyendo fuego del  cielo y un viento devastador– Dios se lo hizo saber con posterioridad.  Pero hasta entonces, fueron tiempos muy amargos. Job supo sólo más tarde  que Dios había sido desafiado por Satanás, quien estaba furioso porque  Job había sido bendecido con una gran familia y abundante prosperidad.  Satanás acusó a Dios de favoritismo, de que la razón por la cual Job era  tan fiel en su obediencia religiosa era porque Dios le había puesto un  “cerco” alrededor y de esta manera había comprado su obediencia (Job  1:8-12; 2:3-7).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;Y entonces aparecen los teólogos diletantes  que vienen a explicar a Job por qué había tenido que experimentar estos  terribles desastres (Job 2:11-13). Lo que leemos en los siguientes  capítulos del libro son los diferentes razonamientos que mucha gente usa  todavía hoy para explicar las terribles calamidades. Es porque Job está  escondiendo terribles secretos de malos hábitos y Dios lo está  castigando. O porque Dios sólo escucha a los justos y pasa por alto a  otros porque es un Dios justo, o es tan santo y justo que sólo descarga  su ira contra los malvados, o que Job está recibiendo todavía menos  castigo de lo que merece. Oímos muchos ecos de los tres “amigos” de Job  hoy, en internet, en los medios masivos de comunicación y en muchos  púlpitos. El apóstol Pablo lo dice claramente: Satanás es “el príncipe  de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de  desobediencia (Efesios 2:2).&lt;span class="superscript"&gt;2&lt;/span&gt; ¡Es más  que un mito! Es el gran antagonista de Dios, que hace todo lo que puede  para distraer, desmoralizar y destruir a hombres y mujeres. Y por  razones que sólo Dios sabe, va a retirar gradualmente el poder  restrictivo que ha estado ejerciendo hasta ahora sobre los planes  homicidas de Satanás.&lt;span class="superscript"&gt;3&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="articleSection"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Jesús describe el futuro&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;Por supuesto, este planeta siempre tuvo  terremotos, tornados, inundaciones, huracanes (tifones) y hambrunas.  Algunos de los peores que se conozcan ocurrieron hace mucho tiempo,  causando mucho más daño que los que hemos experimentado en los últimos  años, si bien hoy hay poblaciones mayores que viven en las mismas zonas.  Durante los últimos días del ministerio terreno de Jesús sus seguidores  le preguntaron por señales del fin de los tiempos y de su prometido  regreso. Entre otros indicadores, Jesús les dijo: “Oiréis de guerras y  rumores de guerras, mirad que no os turbéis, porque es necesario que  todo esto acontezca, pero aún no es el fin. Porque se levantará nación  contra nación, y reino contra reino, y habrá pestes, y hambres, y  terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores”  (Mateo 24:6-8).&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;En otras palabras, el mundo tendrá siempre  guerras, terremotos, pestes y desastres. Pero hay señales específicas  que él delineó en Mateo 24 y 25, tales como el evangelio predicado en  todo el mundo, y entonces regresará (24:14). Comparó los últimos días  del planeta Tierra con los últimos días antes de que Noé entrara en el  arca (24:37-39). Ilustró su regreso demorado con la demora de un novio  en aparecer en su boda (25:5).&lt;/p&gt;       &lt;p class="articleSection"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Detección de diferencias&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;Al meditar en los desastres de los últimos  años, notamos una diferencia con los del pasado. En un cuadro gráfico,  el aumento de su frecuencia e intensidad sería una curva exponencial,  con una pendiente ascendente de la curva que se levanta rápidamente en  contraste con un aumento proyectado que podría esperarse como una línea  recta ascendente. ¿Puede alguien negar que huracanes, inundaciones,  pestilencias, quiebras, degradación moral, agotamiento de las fuentes  acuíferas, consumo desbocado de energía y realidades similares están  aumentando con sorprendente velocidad?&lt;span class="superscript"&gt;4&lt;/span&gt;  La mayoría de la gente vive con un sentimiento de que todo está  desencajado con respecto al tipo de vida que se hacía aun hace pocas  décadas. No parece haber manera de retrasar el reloj. La escalera  mecánica, sea la que sube o la que baja, parece ir cada vez más rápido. Y  en todos anida una sensación de que no podemos salirnos de esa  escalera, que se incrementa cuando las noticias de los últimos desastres  son emitidas por los medios globales de comunicación y llegan a  nuestras computadoras.&lt;span class="superscript"&gt;5&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="articleSection"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Una perspectiva adventista&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;Durante más de 150 años, los adventistas del  séptimo día han estado proclamando al mundo que la historia humana se  acerca rápidamente a su fin, predicho por Dios mismo en las Escrituras.  Nos anima ver que millones de otros cristianos también han comenzado a  enfocar su atención y esperanza en la pronta venida de Jesús. Además,  hay ahora docenas de páginas en la internet que están dedicadas a los  acontecimientos de los últimos días. La serie de libros de gran venta y  películas “Dejados Atrás” amplifican la sensación de que algo tremendo  está por ocurrir. Sin embargo, debido a nuestra comprensión de la  profecía bíblica, no creemos que los cristianos serán rescatados en un  arrebatamiento (rapto) secreto o que Israel sea protagónico en los  acontecimientos de los últimos días. Ni esperamos un Armagedón donde  ejércitos modernos luchen en la llanura de Esdraelón.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;Los optimistas están en lo cierto: el mundo  no terminará en un quejido ni en una explosión. Las potencias nucleares  del mundo no incinerarán la tierra, ni nos asfixiaremos en nuestra  propia basura, ni nos desecaremos en una hambruna masiva. Y los  pesimistas también están en lo cierto: por más vacunas que almacenemos  para los problemas físicos que enfrentamos hoy, no habrá vacuna que nos  proteja de la marejada de basura moral que se infiltra por doquier en la  vida moderna, especialmente en el “civilizado” occidente. Todos los  posicionadores satelitales y automóviles de combustibles limpios no  podrán acallar el odio en aumento que infecta las comunidades y las  naciones.&lt;/p&gt;       &lt;p class="articleSection"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Conclusión&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;El entender la interacción precisa entre los  factores humanos, naturales y sobrenaturales que producen los desastres  que nuestro mundo experimenta en aumento está más allá del conocimiento  humano. Para el creyente en la Biblia, sin embargo, algunas cosas son  ciertas: Satanás busca destruir a tanta gente como puede con los medios  de que dispone. Pero en última instancia, la verdad triunfará y Dios y  sus leales quedarán al fin reivindicados. Vivimos en los días finales de  la historia de la tierra. Cada día es precioso e irrepetible.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;“El Señor no retarda su promesa, según algunos  la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no  queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al  arrepentimiento. Pero el Día del Señor vendrá como ladrón en la noche,  en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos  ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que hay en ella serán  quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no  debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y  apresurándoos para la venida del día de Dios!” (2 Pedro 3:9-12). ¿Estás  listo, estoy yo listo?        &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="about"&gt;&lt;em&gt;Herbert E. Douglass (Th.D., Pacific  School of Theology) ha actuado como profesor, rector universitario y  editor. Es autor de 16 libros, que incluyen Messenger of the Lord,  Pacific Press, 1998) y God at Risk (Amazing Facts, 2004). Su dirección  electrónica: herbdouglass@sbcglobal.net.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="font-weight: bold; font-style: italic;" class="articleSection"&gt;REFERENCIAS&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;1&lt;/span&gt;. “Ángeles están circundando el  mundo, rechazando las pretensiones de Satanás a la supremacía, las que  presenta debido a la gran multitud de sus adeptos. No oímos las voces de  esos ángeles, ni vemos con la vista natural la obra de ellos; pero sus  manos están unidas alrededor del mundo, y con vigilancia que no duerme  mantienen a raya a los ejércitos de Satanás hasta que se cumpla el  sellamiento del pueblo de Dios” (&lt;em&gt;Comentario bíblico adventista del  séptimo día&lt;/em&gt; [Boise, Idaho: Pacific Press Publ. Assoc., 1990], t. 7,  p. 978). &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;2&lt;/span&gt;. “Satanás está obrando en la  atmósfera; la está envenenando, y nosotros dependemos de Dios para la  protección de nuestras vidas: de nuestra vida actual y eterna. Y por  encontrarnos en la posición en que estamos, necesitamos estar bien  despiertos, plenamente consagrados, completamente convertidos y  cabalmente dedicados a Dios. Pero al parecer permanecemos inactivos como  si estuviésemos paralizados. ¡Dios del cielo, despiértanos!” (Elena  White, &lt;em&gt;Mensajes selectos&lt;/em&gt; ([Mountain View, California: Pacific  Press Publ. Assn., 1967], t. 2, p. 59).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;3&lt;/span&gt;. “Satanás obra asimismo por medio  de los elementos para cosechar muchedumbres de almas aún no preparadas.  Tiene estudiados los secretos de los laboratorios de la naturaleza y  emplea todo su poder para dirigir los elementos en cuanto Dios se lo  permita.… Producirá enfermedades y desastres al punto que ciudades  populosas sean reducidas a ruinas y desolación. Ahora mismo está  obrando. Ejerce su poder en todos los lugares y bajo mil formas: en  desgracias y calamidades del mar y tierra, en las grandes  conflagraciones, en los tremendos huracanes y en las terribles  tempestades de granizo, en las inundaciones, en los ciclones, en las  mareas extraordinarias y en los terremotos. Destruye las mieses casi  maduras y a ellos siguen la hambruna y la angustia; propaga por el aire  emanaciones mefíticas y miles de seres perecen en la pestilencia. Estas  plagas irán menudeando más y más y se harán más y más desastrosas. La  destrucción caerá sobre hombres y animales” (Elena White, &lt;em&gt;El  conflicto de los siglos&lt;/em&gt; [Mountain View, California: Pacific Press  Publ. Assn., 1977], pp. 646, 647).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="articleReference"&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;4&lt;/span&gt;. “Se me ha mostrado que el Espíritu  del Señor se está retirando de la tierra. Pronto se les negará el poder  protector de Dios a todos los que continúan despreciando sus  mandamientos.… La iniquidad se está convirtiendo en un asunto tan común  que ya no sacude los sentidos como en un tiempo lo hacía” (Elena White, &lt;em&gt;Eventos  de los últimos días&lt;/em&gt; [Boise, Idaho: Pacific Press Publ. Assn.,  1992], p. 28).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="articleReference"&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;5&lt;/span&gt;. “Cuando la mano restrictiva de  Dios se retire, el destructor comenzará su trabajo” (íd., p. 114).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-6517782970871547734?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/6517782970871547734/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=6517782970871547734' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/6517782970871547734'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/6517782970871547734'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2010/06/desastres-naturales-obra-de-dios-o-de.html' title='Desastres naturales: ¿Obra de Dios o de Satanás?'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TBK9YtcXxiI/AAAAAAAAAgQ/zekncbcbCA4/s72-c/des1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-4354242175036661803</id><published>2010-06-08T04:10:00.000-07:00</published><updated>2010-06-08T04:35:21.821-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Proteccion Divina'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='J Stanley McCluskey'/><title type='text'>¿Podemos contar siempre con la proteccıon divina?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TA4jh1aekbI/AAAAAAAAAfg/p6qJ0glZsT0/s1600/proteccion_divina.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 250px; height: 188px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TA4jh1aekbI/AAAAAAAAAfg/p6qJ0glZsT0/s1600/proteccion_divina.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="cap"&gt;E&lt;/span&gt;n ocasiones solemos recordar maravillosas  promesas bíblicas como el Salmo 91:11, 12: «Pues a sus ángeles mandará  acerca de ti, que te guarden en todos tus   caminos. En las manos te llevarán para que tu pie no tropiece en  piedra». No obstante, ¿se ha preguntado alguna   vez: DÓNDE ESTUVIERON LOS ÁNGELES? &lt;/div&gt; &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Cinco tragedias personales&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi querida esposa Betty y yo hemos estado en cinco grandes  accidentes de automóvil, y todos nos causaron heridas severas:&lt;/div&gt; &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;1. &lt;/span&gt;El primero sucedió cuando,  arrodillado en la oscuridad, trataba de instalar cadenas a las ruedas de  nuestro vehículo, mientras Betty sostenía la luz. De repente, un  automóvil patinó, me golpeó y me hizo volar por encima de mi automóvil  hasta un montículo. El otro automóvil desapareció, y yo quedé muy  golpeado. Mientras estaba en el hospital, no pude sino preguntarme:   &lt;i&gt; ¿Por qué no me protegieron los ángeles en esa situación?&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt; &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;2. &lt;/span&gt;En la autopista de Alaska, que  entonces era un camino de grava escasamente transitado, nuestro  automóvil dio varias vueltas y terminó contra unas rocas. Sufrimos  heridas y el vehículo quedó destruido, pero lo que más nos preocupaban  eran los niños. Ronald, de tres años, no se quejaba, pero Harvey, de  solo uno, estaba herido y no dejaba de gritar. La ayuda médica estaba a  más de trescientos kilómetros, y nadie pudo sacarnos de allí durante dos  días.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;a onblur="try  {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TA4m0AG8roI/AAAAAAAAAfw/NcdaqG_wKBs/s1600/intext-top.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 355px; height: 33px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TA4m0AG8roI/AAAAAAAAAfw/NcdaqG_wKBs/s320/intext-top.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5480360471380668034" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 0); font-style: italic;"&gt;Solemos oír grandes historias &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 0); font-style: italic;"&gt;en las que Dios  sin duda brinda &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 0); font-style: italic;"&gt;su protección. Pero en nuestra &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 0); font-style: italic;"&gt;vida, esa&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 0); font-style: italic;" class="blurbRight"&gt; protección a&lt;br /&gt;menudo pareció &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 0); font-style: italic;" class="blurbRight"&gt;estar ausente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TA4qsb_znTI/AAAAAAAAAgA/Kkx7Oj6INkU/s1600/intext-bottom.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 355px; height: 33px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TA4qsb_znTI/AAAAAAAAAgA/Kkx7Oj6INkU/s320/intext-bottom.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5480364739474464050" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;¡Esa sí que fue una situación estresante! Pero, ¿y nuestros  ángeles?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;3&lt;/span&gt;. &lt;/span&gt;Avanzábamos por una calle  principal cuando de pronto apareció un automóvil que golpeó la puerta de  Betty. Nuestro auto quedó destrozado. El otro conductor dijo que el sol  lo    había cegado. ¡Imagínense las heridas que sufrió mi esposa!  Pero,  ¿por qué no nos protegieron los ángeles? &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;4&lt;/span&gt;. &lt;/span&gt;Regresábamos a casa por un  paso montañoso cuando comenzó a caer la primera nevada del año. Al  llegar a una zona estrecha, entre una colina y un precipicio, un auto  que pasaba patinó y nos chocó de frente. Betty sufrió serias heridas; yo  logré salir rengueando para ver a las personas del otro vehículo. Las  dos ancianas que estaban allí dijeron que éramos una respuesta a sus  oraciones, porque las habíamos salvado de que cayeran al vacío. &lt;/div&gt; &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div&gt;Pero, ¿por qué los ángeles no nos protegieron también a nosotros?&lt;/div&gt; &lt;div&gt; &lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;5&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;  En este incidente final, una  gran camioneta nos chocó del lado del conductor, y tanto Betty como yo  sufrimos graves heridas que me impidieron trabajar. Para colmo, la  cobertura del seguro del otro conductor era mínima, por lo que tuvimos  que usar la mayoría de nuestros ahorros para cubrir los   gastos.&lt;/div&gt; &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div&gt;¿Por qué nos sucedió todo esto?  ¿DÓNDE ESTABAN LOS ÁNGELES? &lt;/div&gt; &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;br /&gt;Entendamos las promesas&lt;/span&gt; &lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Solemos oír grandes historias en las que Dios sin duda brinda su  protección. Pero en nuestra vida, esa protección a menudo parece estar  ausente. ¿Ayudan los ángeles a algunos hijos de Dios más que a otros?  ¿Nos protegen solo en algunas ocasiones y   lugares?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   ¿Qué decir de David, el probable autor del salmo citado? David pasó  muchos años escapando porque lo querían matar, ¿no es así? ¿Y qué decir  de Cristo, que después del bautismo fue llevado al desierto, donde  estuvo sin alimentos o agua durante cuarenta días? Resulta irónico que  el mismo diablo le citó el Salmo 91: «Si eres hijo de Dios –le dijo–,  tírate abajo, pues escrito está: “A sus ángeles mandará acerca de ti”;  y: “En sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en  piedra”» (Mat. 4:6).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   Pero notemos lo que el diablo no dijo: «Cuando Satanás citó la  promesa: “A sus ángeles mandará acerca de ti”, omitió las palabras: “que  te guarden en todos tus caminos”; es decir, en todos los caminos que  Dios haya elegido»   (Elena White&lt;i&gt;, El Deseado de todas las gentes, p. 101&lt;/i&gt;).  «Reconócelo en todos tus caminos –dice la Biblia– y él hará derechas tus  veredas» (Prov. 3:6).&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;br /&gt;La autorización divina&lt;/span&gt; &lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Los caminos que Dios elige no constituyen una garantía de una vida  fácil, pero sí nos garantiza su cuidado protector.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   Consideremos estas alentadoras palabras: «Cristo vivía rodeado de la  presencia del Padre, y nada le aconteció que no fuese permitido por el  Amor infinito para bien del mundo. Esto era su fuente de consuelo, y lo  es también para nosotros. El que está lleno del Espíritu de Cristo mora  en Cristo […].Nada puede tocarlo sin el permiso de nuestro Señor; y  “todas las cosas” cuya ocurrencia es permitida, “los ayudan a bien” “a  los que aman a Dios” (Romanos 8:28)»   (&lt;i&gt;El discurso maestro de Jesucristo, p. 63&lt;/i&gt;).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   Esta autorización divina se hace evidente en la experiencia de Job.  Cuando Satanás quiso tentarlo con pruebas, Dios le puso límites. Y así  como sucedió con Cristo cuando rogó ser librado en el Getsemaní, Dios  nos trata en términos de tiempo y eternidad. Satanás procura siempre  nuestra destrucción, y Cristo nos advirtió que las dificultades   vendrán. Pero Dios usará cada prueba para desarrollar nuestro  carácter.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   Pablo lo explica en Romanos 5:1-5. No solo deberíamos apreciar la paz y  la seguridad que resulta de una relación de fe con Cristo, sino que  también deberíamos gloriarnos en las tribulaciones, «sabiendo que la  tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba,  esperanza; y la esperanza no nos defrauda, porque el amor de Cristo ha  sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue  dado».&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   Elena White lo expresa así: «El hecho de que somos llamados a soportar  pruebas demuestra que el Señor Jesús ve en nosotros algo precioso que  quiere desarrollar»   (&lt;i&gt;El ministerio de curación, p. 373&lt;/i&gt;).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   Sí, el ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen, y nos  defiende de todo daño duradero,   según el plan de nuestro amante Dios (véase Sal. 34:7; Jer. 29:11). El  eterno Dios es por cierto nuestro refugio «y sus brazos eternos son tu  apoyo» (Deut. 33:27).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   Por ello, cobremos ánimo. Sus promesas de protección y cuidado son  ciertas. «Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros,  dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que  esperáis» (Jer. 29:11). «No temas porque yo estoy contigo; no desmayes,  porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te  sustentaré con la diestra de mi justicia» (Isa. 41:10). &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;span class="storyAuthor"&gt;&lt;br /&gt;_____________________________________________________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;J. Stanley McCluskey es un farmacéutico  jubilado. Escribe desde Naches, Washington.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-4354242175036661803?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/4354242175036661803/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=4354242175036661803' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/4354242175036661803'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/4354242175036661803'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2010/06/podemos-contar-siempre-con-la-proteccon.html' title='¿Podemos contar siempre con la proteccıon divina?'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/TA4jh1aekbI/AAAAAAAAAfg/p6qJ0glZsT0/s72-c/proteccion_divina.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-6813898952186274021</id><published>2010-05-05T08:12:00.001-07:00</published><updated>2010-05-05T08:23:22.520-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Revista El Centinela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Plan de Dios para su Familia'/><title type='text'>El maravilloso plan de Dios para usted y sus familia</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/S-FtCQTpuAI/AAAAAAAAAdA/oJpZ0MHmlfQ/s1600/famiia_orando.png"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 220px; height: 269px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/S-FtCQTpuAI/AAAAAAAAAdA/oJpZ0MHmlfQ/s1600/famiia_orando.png" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;Por: Ricardo Bentancur&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Se ha roto la postal del amor. La foto de la felicidad, la pareja  abrazada con una amplia sonrisa de ilusiones, duerme amarillenta en  algún álbum empolvado del desván. El sueño del hogar feliz se transformó  en la pesadilla de padres separados y de hijos que sufren el abandono o  el maltrato.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;La familia tradicional, constituida por el padre, la madre  y los hijos, está siendo sustituida por la familia monoparental (madre  sola o padre solo con sus hijos), la familia ensamblada, o la de &lt;em&gt;Los  tuyos, los míos y los nuestros &lt;/em&gt;(nueva pareja con hijos de  matrimonios anteriores), la familia extendida  (quienes viven con  parientes u otros integrantes), la pareja con cama afuera, los  “desacompañados” o solos, y otras fórmulas de asociaciones exóticas, y  muchas veces perversas, como las “parejas de tres” o las de homosexuales  con hijos adoptivos.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;La crisis que vivimos es colosal y desestabilizadora. Pero lo  abrumador no es que estemos en crisis, porque hace mucho que vivimos en  este estado de cosas; lo nuevo es la intensidad de la crisis. Por otra  parte, los hogares convencionales que sobreviven a los embates de los  cambios, muchas veces son el triste espectáculo de maltratos, abusos,  incesto y violencia. Otros permanecen enzarzados en pleitos y disputas,  alimentando odios y resentimientos. El hogar dejó de ser un refugio  placentero para muchos, perdió esa cualidad de espacio íntimo de tregua y  refrigerio. En todo caso es un buen hotel.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Pero a pesar de esta embestida violenta que hoy padece la familia por  parte de una cultura y sociedad seculares, hay esperanza: Dios tiene un  plan para rescatar, dignificar y fortalecer la familia. Ese plan se  describe en la Santa Biblia.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;La Biblia nos habla del amor del Padre eterno hacia sus hijos  terrenales. A menudo, este amor es mal entendido y rechazado, pero  siempre está al alcance de quien lo busca, gracias a la iniciativa de un  Dios que procura la felicidad del hombre.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;La familia, creación divina más que ingenio humano, es un símbolo del  inmutable amor de Dios por sus hijos. Además de instituir tan sagrada  institución, el Creador la exaltó cuando descendió para nacer como los  hombres, formar parte de una familia humana, participar de nuestra  condición, sin pecar, y abrirnos la posibilidad de reintegrarnos a la  familia universal de Dios.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;No es casual que el primer milagro que haya hecho Nuestro Señor  Jesucristo haya sido en una boda  (S. Juan 2:1-11). En el salón de  fiestas, donde los amigos se habían reunido para celebrar un acto que  conlleva una profunda alegría, nuestro Señor Jesucristo comenzó su  ministerio público. Con su presencia, Jesús aprobó y consagró el  matrimonio entre el hombre y la mujer como el estado ideal del ser  humano, y celebró la alegría de los contrayentes.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Porque una boda  celebrada en el temor de Dios respira la santa bendición del Edén,  cuando Dios dijo en su amor por el hombre: “No es bueno que el hombre  esté solo; le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2:18). Por lo tanto,  el matrimonio conyugal y la familia que se forma de esta unión son dones  que nos han llegado desde el mismo origen de la raza humana.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;En este número dedicado esencialmente a la familia, recordamos que  Dios quiere ser el tercer Socio en la relación conyugal. Por eso, la  licenciada Adly Campos, mediante estudios bíblicos, nos enseña cómo  abrirle un espacio al Creador en nuestra familia. Estudiemos con  devoción cada texto sagrado en búsqueda de la fuente de poder eterno.  Recuerde que “si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que  la edifican” (Salmo 127:1).&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Fuente: &lt;a href="http://www.elcentinela.com/?p=article&amp;amp;a=40060022500.645"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0);"&gt;Revista El Centinela.&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mayo 2010&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-6813898952186274021?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/6813898952186274021/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=6813898952186274021' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/6813898952186274021'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/6813898952186274021'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2010/05/el-maravilloso-plan-de-dios-para-usted.html' title='El maravilloso plan de Dios para usted y sus familia'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/S-FtCQTpuAI/AAAAAAAAAdA/oJpZ0MHmlfQ/s72-c/famiia_orando.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-6262578155022354603</id><published>2010-04-08T05:38:00.000-07:00</published><updated>2010-04-08T06:20:41.420-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adventist Biblical Research'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Santuario y Su Purificación'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ángel Manuel Rodríguez'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><title type='text'>El Santuario y Su Purificación</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/S73MtybEYII/AAAAAAAAAbI/dHd4oV4jdhs/s1600/0614164.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 220px; height: 293px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/S73MtybEYII/AAAAAAAAAbI/dHd4oV4jdhs/s1600/0614164.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Por: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;" class="bodytext"&gt;Ángel               Manuel Rodríguez&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El            mapa político del antiguo Medio Oriente estaba a punto de entrar            en un proceso de cambio significativo. Era el año 550 a.C., y  Astiages,           rey de Media, y Ciro, de Persia, estaban empeñados  en una guerra           de supervivencia. Lamentablemente para Astiages,  su ejército fue           derrotado, y Ciro asumió el control del reino  Medo. Un nuevo imperio           estaba en proceso de nacimiento. Ciro  dedicó tres años a           establecer el control de las tierras que  les había arrebatado a           los medos. Luego, en el año 547 a.C. se  lanzó hacia el oeste           a la conquista de Lidia. (1) El futuro  imperio empezó           a crecer y extendía sus poderosos tentáculos,  engullendo           a otras naciones en sus guerras expansionistas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;       En           el año 547 a.C. Daniel tuvo la visión que se registra  en           el capítulo 8 de su libro. (2) En ella fue transportado            de Babilonia a la ciudad persa de Susa. Esta experiencia ya era  una señal           de la transformación radical que la tierra habría de  experimentar           merced al colapso del imperio babilónico y el  surgimiento del imperio           Medo-Persa. La información registrada  en el resto del capítulo           no fue producto de la invención de  Daniel. La visión, dice,           se le mostró a él (véase el vers. 1).  El fue simplemente           el receptor de la revelación divina que  abarcaría un largo           período de tiempo desde la época del  profeta hasta un "distante           futuro" (vers. 26). &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;       &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;I.&lt;/strong&gt;    &lt;strong&gt;LA            VISIÓN DE DANIEL 8 &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;       &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p class="bodytext" align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="bodytext" align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;A.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;  &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El            carnero y el macho cabrío&lt;br /&gt;       &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;      En           la visión Daniel se encontraba  en la ribera de un río cerca           de Susa, donde vio a un carnero  con dos largos cuernos, uno más           alto que el otro. El carnero  arremetía hacia el oeste, el norte           y el sur, y nadie era capaz  de mantenerse en pie delante de él.           Hizo cuanto quiso y se  engrandeció. El ángel dijo a Daniel           que el carnero  representaba al imperio Medo-persa (vers. 20). Cuando el            profeta tuvo la visión, el carnero todavía estaba atacando           a  Lidia en el oeste.&lt;br /&gt;     Después,           el profeta vio a un macho cabrío que venía del  oeste a tal           velocidad, que daba la impresión de que venía  volando (vers.           5). Tenía un cuerno largo entre los dos ojos.  Este animal representaba           al reino de Grecia; el cuerno  representaba a Alejandro el Grande (vers.           21 ). Le tomó unos  cuatro años a Alejandro (334-331 a.C.)           destruir al imperio  Medo-persa. Pero el conquistador murió muy           joven, "estando en  su mayor fuerza" (vers. 8), y dejó al imperio           sin un sucesor  competente. Como resultado, el imperio sufrió un            debilitamiento desde adentro y finalmente se dividió en cuatro            secciones: Macedonia, Asia Menor, Siria y Egipto.&lt;br /&gt;     Si           comparamos esta sección de la visión con Daniel 7,  notamos           que Daniel 8 no tenía símbolo para Babilonia. ¿Por  qué?           Quizá porque desde la perspectiva divina Babilonia ya  pasaba a           la historia y un nuevo imperio mundial empezaba a  tomar lugar. Un historiador           ha dicho que "estratégicamente, la  conquista de Babilonia por Ciro           comenzó con la campaña contra  Lidia [547, a.C.]". (3)           Otra razón, quizá aún más importante,  tiene           que ver con el elemento de tiempo profético mencionado  en Daniel           8:14. Trataremos esto más tarde. &lt;/div&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p class="bodytext" align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="bodytext" align="left"&gt;&lt;strong&gt;B.&lt;/strong&gt;   &lt;strong&gt;El            cuerno pequeño&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p class="bodytext" align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="bodytext" align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;1.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;   &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Origen            del cuerno pequeño&lt;br /&gt;       &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;      Ha           sido muy difícil para los  estudiosos de la Biblia establecer el           origen del cuerno  pequeño introducido en Daniel 8:9. El principal           problema tiene  que ver con la conexión entre la última parte           del versículo 8  y la primera parte del versículo 9. Describiendo           la división  del imperio griego, Daniel dice: "y en su lugar salieron           otros  cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo". Luego            introduce al cuerno pequeño: "y de uno de ellos salió un            cuerno pequeño". La pregunta es, ¿a quién se refiere la           frase  "de uno de ellos"? ¿Cuál es el antecedente? ¿Los cuernos           o  los vientos del cielo?&lt;br /&gt;     El           texto hebreo mismo nos da la respuesta. En hebreo,  los nombres y los pronombres           tienen género; o son masculinos o  femeninos. Si el género           de un nombre es masculino, un  pronombre que se refiera a él debe           ser masculino. Esta  sencilla regla nos ayuda a identificar el lugar de           origen del  cuerno pequeño. Los géneros de los nombres y           de los pronombres  en Daniel 8:8 y 9 son los siguientes: "...cuatro cuernos            [femenino] ... cuatro vientos [femenino] de los cielos [plural,  masculino]".           "Y de uno [femenino] de ellos [masculino]...". Al  observar detenidamente           la concordancia del género encontramos  sólo una opción.           El pronombre "ellos" no puede referirse al  antecedente "cuernos", porque           "cuernos" es femenino y "ellos"  es masculino. "Ellos" puede referirse           únicamente a "cielos"  que es plural y masculino en hebreo. El numeral           "uno" debe  referirse a "vientos" porque ambos son femeninos. Podemos,            entonces, parafrasear el versículo 9 como sigue: Y de uno [de los            vientos] de ellos [del cielo] salió un cuerno. (4)&lt;br /&gt;     El           cuerno pequeño no salió de ninguno de los cuernos  griegos,           sino de uno de los cuatro puntos cardinales. Así se  indicó           que el cuerno era un nuevo poder, no un fruto de los  cuatro cuernos previamente           mencionados. &lt;/div&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p class="bodytext" align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="bodytext" align="left"&gt;&lt;strong&gt;2.&lt;/strong&gt;   &lt;strong&gt;La            obra del cuerno pequeño&lt;br /&gt;       &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;      La           descripción de la obra y las  actividades del cuerno pequeño           provista por Daniel nos ayuda a  definir su naturaleza. El texto hebreo           llama a este cuerno  "un cuerno de pequeñez", sugiriendo que "surgió           de pequeños  comienzos y se desarrolló en varias direcciones,           adquiriendo  inmensa fortaleza". (5)&lt;br /&gt;      &lt;/div&gt;&lt;p class="bodytext" align="left"&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="bodytext" align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="bodytext" align="left"&gt;&lt;strong&gt;a. &lt;/strong&gt;   &lt;strong&gt;Expansión            horizontal&lt;br /&gt;       &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;      Daniel           usa varios verbos para describir  las actividades del cuerno pequeño.           Posiblemente el más  importante sea "creció mucho" (heb. &lt;em&gt;gadal&lt;/em&gt;, "crecer, ser  grande"), y en el versículo 9 describe           las conquistas  militares y políticas del cuerno pequeño.           El cuerno creció por  expansión militar. El mismo verbo se           usa para describir la  expansión militar del carnero (vers. 4) y           del macho cabrío  (vers. 8). Este verbo usado por Daniel para describir           el poder  militar de los imperios mundiales sugiere que el cuerno pequeño            es otro imperio.&lt;br /&gt;     Al           igual que Medo-Persia y Grecia, el cuerno pequeño  creció           o llegó a ser grande por la conquista de otras  naciones. Se extendió           hacia el sur, el este y la tierra de  Israel, llamada por Daniel "la tierra           gloriosa" o "La tierra  de la hermosura" (Dan. 11 :16 (Dios Habla hoy).           Esta expansión  horizontal marcó la primera etapa del crecimiento           del cuerno  pequeño y fue fundamentalmente militar y política           en  naturaleza. (6)&lt;/div&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p class="bodytext" align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="bodytext" align="left"&gt;&lt;strong&gt;b.&lt;/strong&gt;   &lt;strong&gt;Expansión            vertical&lt;br /&gt;       &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;                El versículo 10 introduce la segunda  etapa de crecimiento del cuerno           pequeño y una vez más  encontramos el verbo "crecer/hacerse           grande". Esta vez el  cuerno se extiende hacia arriba, hacia el ejército           del cielo.  Aquí empieza a producirse un nuevo desarrollo. El cuerno            pequeño hace algo que ninguno de los otros imperios mencionados            en Daniel 8 había hecho. La expansión militar de aquellas            otras potencias quedó limitada exclusivamente al plano horizontal.&lt;br /&gt;     El           cuerno pequeño ha experimentado un cambio radical en  su búsqueda           del poder. Su naturaleza se ha transmutado de un  poder militar y político           en religioso. Lleva sus luchas por el  poder hasta un nuevo nivel, es decir,           el celestial. Este  poder procura lograr lo que había sido la aspiración           de  Satanás (Isa. 14:12-14). A semejanza de Lucifer, y en contraste            con los dos reinos anteriores, el cuerno pequeño parece creer que            tiene el derecho y la libertad de extender su control político            y religioso hasta los mismos cielos, a la morada de Dios.&lt;br /&gt;     Deberíamos           notar que a causa de la doble expansión del  cuerno pequeño,           Daniel 8:9-14 combina dos diferentes tipos de  lenguaje e imágenes.           Encontramos lenguaje e imágenes militares  combinados con lenguaje           y conceptos usados en el santuario a  medida que el profeta trata de describirnos           la obra y la  verdadera naturaleza de este poder. El cuerno pequeño           ha  llegado a ser una potencia políticorreligiosa que lanza un ataque            militar contra el mismo centro del universo: el santuario celestial.&lt;br /&gt;     Vemos           la expansión vertical del cuerno pequeño en los  siguientes           detalles:&lt;/div&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;(1)&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;El            cuerno pequeño y el ejército del cielo.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;       &lt;/strong&gt;Tan pronto            como el cuerno pequeño se volvió hacia arriba tuvo que enfrentar            a los ejércitos del Señor llamados por Daniel "el ejército            del cielo" (vers. 10). Esta frase se usa en el Antiguo Testamento  de diversas           maneras. El nombre "ejército" designa "tropas, un  ejército"           (véase Deut. 20:9; 1 Rey. 2:5; Sal. 44:9; 60:10).  Cuando se usa           en relación a Dios (ejército del Señor), puede  designar           al pueblo de Israel como un ejército (Exo. 6:26;  7:4). En otros           pasajes "el ejército de los cielos" son los  ángeles de Dios           (1 Rey 22:19; Sal, 103:19-21). El Jefe del  ejército es el Príncipe           del ejército celestial (Jos. 5:14),  quienes son "ministros suyos."           (Sal. 103:21).&lt;br /&gt;     En           Daniel el ejército y las estrellas de los cielos  (8:10) se refieren           particularmente a los santos como blancos  de los ataques del cuerno pequeño           (vers. 24). Son parte del  ejército de Dios. El cuerno pequeño           es capaz de derribar a &lt;em&gt;algunos&lt;/em&gt;  del ejército y de las estrellas,           lo cual sugiere que su  victoria no es absoluta. El verbo "echar por tierra/pisotear"            tiene aquí la connotación de una derrota militar de alguien.            El cuerno pequeño incluso pisoteó al ejército. El           verbo  "pisotear/hollar" enfatiza aún más las ideas de derrota           (cf  Isa. 41:25), humillación y falta de poder (Isa. 28:3; 26:5,            6). El ejército es incapaz de vencer al cuerno pequeño (cf.            Dan. 8:7).&lt;br /&gt;     "Ejército"           combina los conceptos militar y religioso  porque designa al ejército &lt;em&gt;del Señor&lt;/em&gt;. El cuerno pequeño está en  guerra           contra Dios mismo, por lo tanto, su victoria es  parcial. &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;(2)           El cuerno  pequeño y el Príncipe.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;      &lt;/strong&gt;El cuerno pequeño           se mueve  hacia arriba en dos etapas. En la primera ataca al ejército            del cielo, pero en la segunda se engrandece contra el Príncipe            del ejército (véase el vers. 11 ). Este Príncipe           se menciona  en Josué 5:14. Es un ser celestial que está           a cargo de los  ejércitos celestiales. Josué era también           comandante de los  ejércitos celestiales de Dios sobre la tierra.           Ambos ejércitos  trabajaron juntos para derrotar a Jericó.           En Daniel el  término Príncipe se usa para referirse al Mesías,           llamado  Miguel el Príncipe en Daniel 10:13, 21; 12:1 (cf. 9:25).           Este  personaje desempeña funciones sacerdotales y regias.&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;(a)           Obra del  Príncipe: &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;      Daniel 8:11 muestra que el Príncipe           está a  cargo del "continuo", llamado en hebreo el &lt;em&gt;tamid&lt;/em&gt;.            Este término se usa con bastante frecuencia en los servicios del            santuario del Antiguo Testamento. Dios ordenó a los sacerdotes            realizar ciertas actividades continuamente en el santuario. Por  ejemplo,           debían mantener las lámparas ardiendo continuamente  (Exo.           27:20), el incienso debía quemarse continuamente (Exo.  30:8), el           fuego del altar debía arder continuamente (Lev.  6:13), y debía           haber una ofrenda encendida en el altar  continuamente (Exo. 29:42). El           término &lt;em&gt;tamid&lt;/em&gt; o  "continuo", resume en forma precisa la           obra diaria de los  sacerdotes en el lugar santo durante todo el año.           Esta palabra  nunca se asocia con la obra del sumo sacerdote en el lugar            santísimo durante el día de expiación.&lt;br /&gt;     En           la visión Daniel vio al Príncipe celestial en el  santuario           celestial realizando los servicios diarios. El suyo  era un ministerio           de mediación e intercesión en favor de Su  pueblo, tipificado           por la obra del sacerdocio levítico en el  lugar santo del santuario           terrenal. Por tanto, este Príncipe  es el sumo sacerdote mencionado           en Hebreos 8:1, 2 quien está  oficiando "en el santuario, el verdadero           tabernáculo que  levantó el Señor y no el hombre"           (vers. 2); y que vive  "siempre para interceder" por nosotros (Heb. 7:25;           cf. Rom.  8:34; 1 Tim. 2:5). El fue calificado para fungir como sumo sacerdote            en el templo celestial (Heb. 4:14-5:10; 9:11, 12) a través de su            encarnación, su muerte sacrificial, su resurrección y su            ascensión. &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;(b)           Se quita el  continuo:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;      Notamos que el cuerno pequeño no           puede  derrotar o matar al Príncipe. Sólo le arrebata el           continuo/&lt;em&gt;tamid&lt;/em&gt;.  El cuerno pequeño se adjudica aquello           que era obra exclusiva  del Príncipe en el santuario celestial.           Este es el significado  de la frase "y por él fue quitado el continuo".&lt;br /&gt;     El           verbo hebreo traducido como "quitar" (&lt;em&gt;rum&lt;/em&gt;)  tiene varios significados           (ser alto, surgir, exaltar, ser  quitado, levantar). La forma verbal usada           en Daniel 8:11  significa "ser quitado, ser exaltado", y se usa en los            servicios del santuario para designar la acción de quitar de las            víctimas sacrificiales la porción que iba al altar (por            ejemplo, véase Lev. 4:8, 10). El significado del verbo en Daniel            puede definirse mejor por la preposición usada con él. El            continuo es quitado "de". Siempre que el verbo &lt;em&gt;rum&lt;/em&gt; es usado  acompañado           por esa preposición, siempre expresa la idea de  separación.           Algo es separado de alguien o algo (por ejemplo.  véase Exo. 29:27;           Lev. 4:10; 1 Sam. 2:8; Sal. 113:7; Isa.  57:14). A veces separar o quitar           a alguien de entre otros  resulta en exaltación (por ejemplo, véase           1 Rey. 14:7; Sal.  113:7, 8), pero la idea fundamental del verbo continúa           siendo  la de "quitar de". Sólo el contexto indicará si la           idea de  exaltación está presente.&lt;br /&gt;     El           cuerno pequeño le arrebató el continuo al Príncipe            usurpando su obra sacerdotal. Al arrogarse a sí mismo la obra  del           Príncipe, el cuerno pequeño hace ineficaz la mediación            del Príncipe para aquellos que apoyan sus aspiraciones políticas            y religiosas. &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;(c)           Derriba el  lugar de su santuario&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;         &lt;/strong&gt;                Después,           el cuerno pequeño  echó por tierra "el lugar de su santuario"           (Dan. 8:11). El  verbo "echar por tierra/derribar" (&lt;em&gt;shalak&lt;/em&gt;) fue           usado  en el versículo 7 para describir la victoria del macho cabrío            sobre el carnero. Y en el versículo 10 se empleó un sinónimo            para indicar la derrota del ejército a manos del cuerno pequeño.            Cuando un enemigo o un ejército es derribado claramente indica            una derrota. Pero aquí en Daniel 8:11, lo que es echado por tierra            no es una persona sino el lugar de su santuario. Uno podría  argüir           que en este caso el verbo significa algo como  "destruir, arruinar" (cf.           2 Rey. 23:12; Eze. 5:4; Amós 8:3;  Exo 32:19). Significaría           entonces que el cuerno pequeño  arruinó el lugar de su santuario           donde el Príncipe oficiaba.  Esta podría ser la interpretación,           pero parece haber una  mejor.&lt;br /&gt;     El           verbo hebreo &lt;em&gt;shalak&lt;/em&gt;, "derribar", "echar" se  usa en hebreo en           una forma similar al equivalente en español.  En ambos lenguajes           el verbo "derribar", "echar" con mucha  frecuencia lleva una preposición.           Algo se derriba "al piso"  (Dan. 8:7), "detrás de tus espaldas"           (1 Rey. 14:9), de algún  lugar (2 Rey. 14:20), en algún lugar           (Amós 8:3) "sobre"  alguien (2 Sam. 11:21 ), "fuera de las puertas"           (Jer. 22:19),  etc. El significado del verbo es alterado de alguna manera           por  la preposición que lleva.&lt;br /&gt;     En           Dan. 8:11 el verbo &lt;em&gt;shalak &lt;/em&gt;"derribar",  "echar", no va acompañado           de una preposición o un adverbio,  aparece solo. El texto dice simplemente:           "el lugar del  santuario fue derribado, echado". La traducción en           español no  hace sentido a menos que se le añada una frase           adverbial. La  versión Reina Valera revisada 1960 dice "su santuario           fue  echado por tierra". La frase adverbial "por tierra" no está           en  el original. Daniel 8:11 no es el único pasaje en el Antiguo            Testamento donde este verbo se encuentra solo, sin una preposición            o un adverbio. En esos otros pasajes el verbo "derribar/echar" se  usa           para expresar la idea de rechazo o abandono. Por ejemplo,  soldados desesperados           tratando de escapar del enemigo han  "echado" (abandonado) su equipo (2           Rey. 7:15); un olivo "echa"  (descarta) sus flores (Job 15:33); los israelitas           no  "echaron" (abandonaron, rechazaron) sus ídolos (Eze. 20:8; cf.            Isa. 2:20); los muertos de las naciones serían echados (abandonados),            es decir, no serían enterrados (Isa. 34:3; cf. Jer. 36:30); el            salmista ora "no me deseches (rechaces, abandones) en el  tiempo de la           vejez" (Sal. 71:9). Estos ejemplos muestran que  el verbo "echar", "derribar"           puede ser sinónimo de verbos como  "rechazar, abandonar, dejar".&lt;br /&gt;     En           Daniel 8:11 el cuerno pequeño "desecharía" o  "derribaría",           en el sentido de rechazar, abandonar o dejar "el  lugar de su santuario".           La palabra hebrea traducida "lugar"  se usa en el Antiguo Testamento para           designar la morada de  Dios, es decir, el santuario celestial (1 Rey 8:39,           43), así  como el santuario terrenal (vers. 13). También           puede referirse  a un fundamento literal o metafórico (Sal 89:14).           Daniel 8:11  es el único pasaje en el Antiguo Testamento donde encontramos            la frase "lugar de su santuario". "Lugar" puede muy bien significar  aquí           "fundamento" en un sentido metafórico; es decir, podría            referirse a la misma esencia y al propósito del santuario. Esta            aplicación sería similar a la que encontramos en el Salmo            89:14, donde el "cimiento de tu trono" no es literal sino  metafórico,           es decir, "justicia y juicio", designando así los  principios fundamentales           sobre los cuales está establecido el  trono de Dios.&lt;br /&gt;     Una           cuidadosa lectura de Daniel 8:11 sugiere que hay una  estrecha conexión           entre el quitar el continuo y el acto de  echar por tierra el lugar de           su santuario. El mismo propósito  del santuario está directamente           relacionado con la obra del  Príncipe mesiánico, es decir,           Su obra de mediación,  intercesión, y perdón de los           pecados. Al apropiarse el  ministerio continuo del Príncipe, el           cuerno pequeño rechaza,  de hecho, el mismo fundamento del santuario           celestial como un  centro de mediación y perdón. &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;(d)           Un ejército  sobre el continuo: &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;Otra actividad del cuerno           pequeño  se describe en el versículo 12: "Le fue entregado           el ejército  junto con el continuo". El texto hebreo es un tanto           oscuro  aquí, pero "la traducción más plausible...           es 'así un ejército  será establecido [&lt;em&gt;nathan&lt;/em&gt;]           sobre el continuo... en un  acto de rebelión'" (7) Cuando &lt;em&gt;nathan&lt;/em&gt; ("dar") se usa con la  preposición "sobre" (&lt;em&gt;cal&lt;/em&gt;)           a menudo significa "poner a  alguien sobre," "establecer sobre" (cf. Dan           11:21). (8) Lo  que el texto parece decir es que una vez que           el cuerno pequeño  se apropió del continuo, inmediatamente           estableció un  ejército sobre él para controlarlo           o ministrarlo.&lt;br /&gt;     La           frase hebrea "a causa de la prevaricación" es difícil  de           traducir. La versión Dios Habla Hoy la rinde así:  "perversamente...",           sugiriendo que lo que le ocurrió al  continuo y al santuario fue           el resultado de la rebelión del  pueblo de Dios, y que él           lo estaba castigando. Pero este punto  de vista no parece ser correcto           porque el libro de Daniel  nunca considera la persecución y el sufrimiento           de los santos  como castigo por sus pecados. (9) Ellos, como           Daniel y sus  compañeros, son perseguidos a causa de su inconmovible           lealtad  a Dios. Esta transgresión o rebelión "es ciertamente           la  ofensa del cuerno pequeño". (10) Podemos, entonces,           traducir  la frase hebrea como "en el curso de la transgresión"           o "en el  acto de la rebelión".&lt;br /&gt;     Daniel           nos está informando que la obra del cuerno  pequeño contra           el continuo y contra el santuario celestial es,  en esencia, la manifestación           de un espíritu de rebelión  contra Dios. Su obra puede ser           definida por medio de una sola  palabra: "rebelión" (hebreo, &lt;em&gt;peshac&lt;/em&gt;). &lt;em&gt;Peshac&lt;/em&gt; es uno de  los términos hebreos más           fuertes para designar al pecado en  el Antiguo Testamento porque lo presenta           como un ataque contra  la soberanía de Dios. La persona "que comete           un &lt;em&gt;peshac&lt;/em&gt;  no simplemente se rebela contra Yahweh o           se levanta contra  él, sino que rompe con él, se lleva aquello           que le pertenece  sólo a El, le roba, lo defrauda, pone sus manos           sobre aquello  que le pertenece a El." (11) Esta definición           del término &lt;em&gt;peshac&lt;/em&gt;  describe en forma precisa           la actividad del cuerno pequeño. &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;(e)           Echó por  tierra la verdad:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;   Finalmente, el cuerno pequeño           echa  por tierra la verdad. El profeta usa una vez más el verbo            "echar/lanzar", pero esta vez está seguido de una frase que indica            la dirección de esa acción ("echó por tierra"). "Verdad",            en este contexto parece referirse a la verdad acerca del continuo del            santuario. Por tanto, la declaración "echó por tierra la            verdad" es un resumen de la obra del cuerno pequeño. Esta verdad            es lo suficientemente abarcante como para incluir la revelación            del plan de redención de Dios como la manifestación de su            voluntad para nuestras vidas (cf. Mal. 2:5-8). La expresión "echar            por tierra la verdad" debe comprenderse metafóricamente.  Significa           despreciar, desconsiderar, rechazar la verdad. Estas  ideas ya están           presentes en el contexto.&lt;br /&gt;     La           descripción de la obra del cuerno pequeño termina con  la           declaración "y prosperó" (Dan. 8:12). El cuerno pequeño            creció en poder sin ninguna oposición significativa, alcanzando            incluso a los cielos. Pero este estado de cosas no iba a ser  permanente. &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;C.&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;La            pregunta: "¿Hasta cuándo... ?"&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;       &lt;/strong&gt;     Hacia           el fin de la visión Daniel oyó una  conversación entre           dos seres celestiales llamados santos. La  frase "santos" es una forma           muy peculiar de referirse a los  ángeles. Pero en un pasaje como           éste, que se interesa en los  servicios del santuario, este uso           sería apropiado. Aquellos  que ofician con el Príncipe en           el "santuario" &lt;em&gt;qodesh&lt;/em&gt;  celestial son &lt;em&gt;qedoshim&lt;/em&gt;, "santos". &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;1.           Estructura  de la pregunta&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;         &lt;/strong&gt;    Uno           de los ángeles le hizo al otro una  importante pregunta: "¿Hasta           cuándo durará la visión del  continuo sacrificio,           y la prevaricación asoladora entregando  el santuario y el ejército           para ser pisoteados" (Dan. 8:13).  La partícula interrogativa "¿Hasta           cuándo?" coloca el énfasis  principal de la pregunta al final           del período de tiempo y por  eso se rinde en español "¿Hasta           cuándo?" (12) Que tal es el  caso queda indicado también           por la forma en que expresa la  respuesta: "Hasta... Entonces..." (vers.           14). Hasta (&lt;em&gt;cad&lt;/em&gt;)  se usa en sentido temporal para referirse           al "tiempo &lt;em&gt;antes&lt;/em&gt;  que un evento tenga lugar". (13)           El evento que pone fin al  período de tiempo es introducido por           la partícula "entonces".&lt;br /&gt;    A           fin de comprender la respuesta dada a la pregunta,  deberíamos entender           primero la pregunta misma. Una traducción  literal es "¿hasta cuándo           la visión (&lt;em&gt;chazon&lt;/em&gt;), el  diario (&lt;em&gt;tamid&lt;/em&gt;), y la rebelión           (&lt;em&gt;peshac&lt;/em&gt;) que  causan desolación para entregar           tanto al santuario como al  ejército para ser hollados?" El texto           hebreo no dice "la  visión de/concerniente a la &lt;em&gt;ofrenda continua           quemada&lt;/em&gt;."  Lo que hallamos, más bien, es una partícula           interrogativa  seguida por varios nombres referentes a lo que Daniel había            visto antes:&lt;br /&gt;     &lt;/p&gt;       &lt;table align="center" bordercolor="#ffffff" width="85%"&gt;           &lt;tbody&gt;             &lt;tr bordercolor="#FFFFFF" bgcolor="#ffffff"&gt;               &lt;td class="bodytext" height="22" width="20%"&gt;Hasta                cuándo &lt;/td&gt;               &lt;td height="22" width="3%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;               &lt;td height="22" width="77%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;             &lt;/tr&gt;             &lt;tr bordercolor="#FFFFFF" bgcolor="#ffffff"&gt;               &lt;td class="bodytext" width="20%"&gt;la               visión (&lt;em&gt;chazon&lt;/em&gt;)&lt;/td&gt;               &lt;td width="3%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;               &lt;td class="bodytext" width="77%"&gt;Esto               se  refiere a Daniel 8:11: 'Apareció una visión (&lt;em&gt;chazon&lt;/em&gt;)                a mí". &lt;/td&gt;             &lt;/tr&gt;             &lt;tr bordercolor="#FFFFFF" bgcolor="#ffffff"&gt;               &lt;td class="bodytext" width="20%"&gt;el               continuo  (&lt;em&gt;tamid&lt;/em&gt;)&lt;/td&gt;               &lt;td width="3%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;               &lt;td class="bodytext" width="77%"&gt;Se               refiere a  la                 obra del Príncipe del ejército (vers. 11). &lt;/td&gt;             &lt;/tr&gt;             &lt;tr bordercolor="#FFFFFF" bgcolor="#ffffff"&gt;               &lt;td class="bodytext" width="20%"&gt;la               rebelión  (&lt;em&gt;peshac&lt;/em&gt;)&lt;/td&gt;               &lt;td width="3%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;               &lt;td class="bodytext" width="77%"&gt;Designa               el  ataque del cuerno pequeño contra el Príncipe y el                santuario (vers.10-12). &lt;/td&gt;             &lt;/tr&gt;           &lt;/tbody&gt;       &lt;/table&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;2.           La visión&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;       &lt;/strong&gt;    En           Daniel 8 el término &lt;em&gt;chazon&lt;/em&gt;,  "visión", designa la           totalidad de la visión registrada en el  capítulo, con excepción           del período de tiempo profético  mencionado por uno de los           ángeles. Para esa última sección se  usa el término &lt;em&gt;mar'eh&lt;/em&gt; "aparición, visión" (vers. 26). (14)            Por tanto, la pregunta tiene que ver con el tiempo, cuando la  visión, &lt;em&gt;chazon&lt;/em&gt;, como un todo, se cumpla. &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;3.           El continuo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;       &lt;/strong&gt;    El           continuo (&lt;em&gt;tamid&lt;/em&gt;) se usa sin  ningún modificador. El contexto           indica que es algo bueno y  positivo porque el Príncipe está           a cargo de él en el santuario  celestial. En la pregunta "el continuo"           se refiere a la obra  exclusiva de mediación e intercesión           del Príncipe en el lugar  santo. De ahí que la pregunta insiste           en revelar el tiempo  cuando concluiría la obra del Príncipe           en el lugar santo. &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;4.           La rebelión&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;         &lt;/strong&gt;    Finalmente,           "la rebelión" señala hacia  atrás, al versículo           12 y se usa para describir la obra del  cuerno pequeño. Esto significa           obviamente que la pregunta  busca determinar cuándo terminará           el ataque del cuerno pequeño  contra el santuario. La respuesta           debería considerar esa  preocupación.&lt;br /&gt;   La           última parte de Daniel 8:13 es un resumen de la  actividad del cuerno           pequeño. Deberíamos examinarlo. La  "rebelión que           causa desolación" ("la prevaricación asoladora")  es seguida           de un verbo que presenta los resultados de las  rebeldes acciones del cuerno:           hace que tanto el santuario como  el ejército sean pisoteados".&lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;a.           Trae  desolación&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;         &lt;/strong&gt;    El           verbo "desolar" se emplea en el  Antiguo Testamento al menos en dos formas           diferentes (15).  Describe la condición de un lugar después           de ser atacado por  los enemigos (por ejemplo, véase Lev. 26:31;           Joel1:17), y  también el impacto psicológico producido por           la desolación en  los que la observaron (1 Rey. 9:8; Esd. 9:3, 4).           Ambos usos se  encuentran en Daniel (Dan. 9:18; 8:27).&lt;br /&gt;   Es           probable que la desolación mencionada en Daniel 8:13  esté           relacionada con los ataques del cuerno pequeño contra el  santuario.           En el Antiguo Testamento un lugar desolado es  dejado desierto, abandonado           por aquellos que acostumbraban  vivir allí o tenían acceso           a él (por ejemplo, véase Lev.  26:22, 34; Isa. 33:8; Jer.           33:10; Sof. 3:6; Zac. 7:14). El  cuerno pequeño desoló el           santuario celestial usurpando la obra  sacerdotal del Príncipe,           rechazando ("echando por tierra") el  lugar de su santuario, y estableciendo           su propio sistema  sacerdotal. Hizo inaccesible el verdadero santuario           para  aquellos que se sometieron a su poder. Este tipo de rebelión            causaría también un horror estremecedor en aquellos que           la  observaran. &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;b.           Pisotea al  santuario y al ejército&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;         &lt;/strong&gt;    El           espíritu de rebelión que caracteriza  al cuerno pequeño           lo lleva a pisotear al ejército y el  santuario. Ya sugerimos que           el hollar al ejército indica, no  sólo derrota, sino humillación           e impotencia. Aquello que es  pisoteado se considera sin efecto e inútil           (por ejemplo, véase  Eze. 34: 18, 19; Isa. 5:5). Es precisamente           así como el  cuerno pequeño percibe el santuario celestial.&lt;br /&gt;   Un           paralelo de este acto de pisotear el santuario se  encuentra en Isaías           1:12, donde se hace referencia a hollar  los atrios del templo. Dios describió           la adoración de su  pueblo como un hollar sus atrios porque habían           separado la  ética de la adoración al no seguir los requerimientos           de Dios  (véase el vers. 10). Intentaron adorar a Dios sin someterse           a  la ley del pacto que regía la vida religiosa y social del pueblo.&lt;br /&gt;   La           descripción de la actividad del cuerno pequeño  registrada           en Daniel 8:12 es un resumen de lo que fue dicho  antes. La actividad de           este poder es esencialmente un acto de  abierta rebelión contra           Dios que trae desolación espiritual y  produce horror en aquellos           que ven los sucesos. La rebelión  consiste en usurpar la obra mediadora           del Príncipe y en hollar  al ejército y al santuario. El           ejército es derrotado y  humillado, y el santuario es rechazado.           Se establece un nuevo  sistema, y consecuentemente el santuario celestial           llega a  quedar desolado, rechazado por aquellos que siguen o están            bajo el control del cuerno pequeño.&lt;br /&gt;   El           ataque contra el santuario es descrito por Daniel como  una profanación           (Dan. 11:31). El verbo "profanar" (&lt;em&gt;chalal&lt;/em&gt;)  se usa en el contexto           de los servicios del santuario para  designar la violación de la           santidad del objeto. No debería  confundirse con el verbo "contaminar".           Lo opuesto de lo puro  es lo impuro, y lo opuesto de lo santo es lo común           (lo  profano). Profanar lo santo es tratarlo como algo común, ignorando            o rechazando su conexión con el Santo. En el acto de profanación,            lo que pertenecía exclusivamente a Dios es tratado sin respeto            y derribado a la esfera de lo común. &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p class="bodytext" align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="bodytext" align="left"&gt;&lt;strong&gt;D.           La  respuesta: "Hasta...; luego..."&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;1.            Purificación/vindicación del Santuario&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;         &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;    La           resolución final del conflicto  por el poder descrito en Daniel           8 es presentado en el  versículo 14 (como una respuesta a la pregunta           que ya hemos  discutido): "Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas;           luego  el santuario será restaurado a su estado correcto/purificado".            Veremos el período de tiempo más tarde; por ahora examinaremos            el verbo traducido "restaurar a su estado correcto" (&lt;em&gt;nitsdaq&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;   Hay           un par de problemas que hacen difícil comprender el  significado           del verbo &lt;em&gt;nitsdaq&lt;/em&gt;. La raíz verbal es &lt;em&gt;tsadaq&lt;/em&gt;,            y generalmente significa "estar en lo correcto, ser  vindicado, ser justo".           La forma verbal usada por Daniel no  aparece en ninguna otra parte del           Antiguo Testamento. En otras  palabras, no tenemos material comparativo           que nos ayude a  comprender el significado específico del verbo           en este caso  particular. En segundo lugar, el verbo &lt;em&gt;tsadaq&lt;/em&gt; nunca            toma al santuario o a cualquier otro lugar como su objeto. El verbo no            es usado para designar la reconstrucción o restauración            de ninguna estructura física. Sin embargo, estos problemas no son            insolubles. Un estudio del uso de la raíz verbal y sus derivados            resuelve las dificultades que confrontamos. &lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;a.           La raíz  tsadaq en contextos legales&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;         &lt;/strong&gt;    Se           han hecho varios estudios sobre el uso  del verbo &lt;em&gt;tsadaq&lt;/em&gt;, los           nombres &lt;em&gt;tsedeq/tsedaqah&lt;/em&gt;,  "justicia" y el adjetivo sustantivado &lt;em&gt;tsaddiq&lt;/em&gt;, "justo". (16)  Los eruditos, en general, han           aceptado que aquellos términos  están asociados en el Antiguo           Testamento con una corte legal,  los hechos salvíficos de Dios y           los servicios del santuario.  Estas palabras enfatizan la idea de restaurar           o preservar el  orden establecido por Dios.&lt;br /&gt;   El           uso primario de la raíz &lt;em&gt;tsadaq&lt;/em&gt; es legal.  Designa la restauración           de los derechos legales de una persona  acusada falsamente de un crimen.           El contexto legal presupone  un procedimiento legal. Así, el salmista           oraba a Dios, "  Júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia,           y conforme a mi  integridad" (Sal 7:8). Este individuo sabe que es inocente           y  va al santuario en busca de vindicación. Allí, Dios vindicará           a  la persona o la declarará inocente (cf. Sal. 9:4; 1 Rey. 8:31,            32; Isa. 50:8, 9). (Si la persona es culpable Dios no la absolverá            [Exo. 23:7; cf. Lev. 19:15; Deut. 16:18)].) En tales contextos el  justo           es declarado inocente y los acusadores condenados  (véase 2 Crón.           6:23; Sal. 7:8, 9; Deut. 25:1).&lt;br /&gt;   Siempre           que se usa la raíz&lt;em&gt; tsadaq&lt;/em&gt; en su marco  legal no designa           simplemente "una decisión imparcial entre dos  partes, basada en           una norma legal, tal como se conoce en las  leyes occidentales; sino protege,           restaura, una justicia  ayudadora, la cual ayuda a aquellos que habían           perdido sus  derechos en las relaciones comunales, a recuperarlos".           (17) Su  restauración incluye, al mismo tiempo, castigo para           los  malhechores. (18) Por tanto, la destrucción del           impío siempre  tiene lugar como una manifestación de la justicia           divina en  beneficio de aquellos a quienes vindica.(19) &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;b.           La raíz  tsadaq en el contexto de la salvación&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;       &lt;/strong&gt;    El           uso legal de la raíz verbal bajo  consideración se extiende           hasta incluir la idea de salvación.  La justicia de Dios es su acción           salvífica en favor de su  pueblo. (20) Aquellos que son           vindicados por Dios son salvados  por él de situaciones opresivas.           Esto explica por qué  "salvación" y "justicia" se usan como           sinónimos (por ejemplo,  véase Sal. 98:2-9; Isa. 1:27, 28;           46:13). Justicia como  salvación abarca también la destrucción           del opresor, lo cual  resulta en la restauración del orden y la           armonía en la  sociedad y el mundo (cf. Sal. 143:11, 12; 71: 2-4,           24;  33:5-11). &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;c.           La raíz  tsadaq y los servicios del santuario&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;   La justicia            estaba estrechamente asociada con los servicios del santuario. (21)            Lo que se requería en Levítico para tener acceso al santuario            era "pureza", la cual se obtenía mediante la expiación.            En el libro de los Salmos lo que se requería era "justicia", la            cual se otorgaba como un don en el santuario (Sal. 24:3-5). Los justos            no eran sólo aquellos que habían permanecido fieles al Señor            (Sal. 15:2-4), sino también aquellos que habían sido  perdonados           (Sal. 32:1, 2, 11). El término justicia se usa para  describir las           puertas del templo (Sal. 118:19), la vestimenta  sacerdotal (132:9), y           los sacrificios ofrecidos al Señor  (4:5; 51:19: Deut. 33:19). Así           pues el concepto de justicia  estaba firmemente establecido en los servicios           del santuario.&lt;br /&gt;   No           debe sorprendernos encontrar la raíz &lt;em&gt;tsadaq&lt;/em&gt;  usada como           un sinónimo de pureza (consulte Job 4:17; 17:9;  Sal. 18:20; 51:4).           La raíz incluye dentro de sus diferentes  matices de significado           las ideas de purificación y pureza.  Isaías 53:11 nos provee           una ilustración: "Por su conocimiento  mi siervo justo [el Mesías]           justificará [declarará justos] a  muchos, y llevará           el pecado de ellos". Solamente el verdadero  Justo puede declarar a los           muchos justos. Esto fue posible no  porque ellos eran justos, puros, sino           porque el Siervo removió  su pecado, su impureza de ellos al llevarla           sobre sí mismo.  El pasaje indica que ser declarado puro por Dios           es a la misma  vez ser purificado, limpiado de pecado.&lt;br /&gt;   Este           breve estudio de esa palabra provee un trasfondo  indispensable para un           mejor entendimiento de Dan. 8:14.  Notamos que el término &lt;em&gt;tsadaq&lt;/em&gt; se asocia con tales conceptos  como juicio, vindicación, limpieza,           y salvación. El término  expresa la idea del restablecimiento           del orden establecida por  Dios por medio de una obra de limpieza y juicio.           Daniel 8:14  se refiere a un evento que llevará a la realización           final de  todos esos conceptos. Más específicamente, el contexto           de  Daniel hace claro que dicho evento ocurrirá después que           se  cumpla la visión del capítulo. Ese evento acontecerá           seguido  del ministerio diario (&lt;em&gt;tamid&lt;/em&gt;) del Príncipe, debe            vindicar al pueblo de Dios que ha sido atacado por el cuerno pequeño,            y pondrá fin a la obra de rebelión y de sacrilegio del cuerno            pequeño. La pregunta fundamental es, ¿a que evento específico            se está refiriendo Daniel? ¿Hay algún paralelo bíblico            para ese evento?&lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;d.           El Día de  Expiación y Daniel 8:14&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;         &lt;/strong&gt;    En           la Biblia hay un sólo acontecimiento  que podría funcionar           como tipo para el evento escatológico  mencionado por Daniel, a           saber, el Día de Expiación (Lev. 16).  Este evento era parte           de los servicios del santuario, tenía  un gran efecto sobre el pueblo           de Dios y el santuario, y  trataba el problema de la flagrante rebelión           contra Dios.  Además, no formaba parte del ministerio diario de           los  sacerdotes, sino que ocurría al principio del año. El           Día de  Expiación implicaba un nuevo aspecto del ministerio            sumosacerdotal, distinto del que se realizaba diariamente y se llevaba            a cabo en el lugar santísimo del santuario. Clausuraba, por así            decirlo, los servicios anuales del santuario e introducía un  nuevo           comienzo.&lt;br /&gt;   Uno           de los principales propósitos de los servicios diarios  en el santuario           israelita era poner el perdón divino al  alcance de los pecadores           arrepentidos por medio de la  expiación sacrificial. El pecado y           la impureza se transmitían  al santuario por medio del sistema sacrificial           y el pecador  era perdonado. (22) Dios asumía la responsabilidad           por los  pecados de su pueblo mediante la expiación. Pero durante           el  Día de Expiación Dios quitaba el pecado y la impureza           del  santuario, revelándose como un Dios absolutamente ajeno al            pecado. Ese día el verdadero originador del pecado, Satanás,            era claramente identificado y culpado por el problema del pecado. Así            quedaba vindicada la voluntad de Dios y la purificación de su  pueblo           alcanzaba su consumación.&lt;br /&gt;   Es           a este conjunto de ideas al que Daniel se refiere. El  señala hacia           un tiempo cuando el santuario celestial, el lugar  donde el Príncipe           oficia en favor de su pueblo, se desligará  del problema del pecado,           llevando a consumación la salvación  de sus santos. El autor           de Hebreos se refirió también a ese  evento diciendo: "Fue,           pues, necesario que las figuras de las  cosas celestiales fuesen purificadas           así; pero las cosas  celestiales mismas, con mejores sacrificios           que estos" (Heb.  9:23). La visión apocalíptica de Daniel           imprime al Día de  Expiación una dimensión cósmica           que dará paso a la solución  final del problema del pecado.&lt;br /&gt;   También           deberíamos notar que durante el Día de Expiación            el tribunal celestial estaba en sesión. El pueblo de Dios era  evaluado           y aquellos que no habían permanecido en una relación  de           fe con El eran "cortados" de entre su pueblo (Lev.  23:27-31). Mientras           que la comunidad de los justos descansaba  en el Señor durante el           Día de la Expiación, los pecadores  rebeldes e impenitentes           eran quitados del campamento. No había  ninguna provisión           sacrificial para ellos. Esto es  precisamente lo que Daniel dice acerca           del destino final del  cuerno pequeño: "Será quebrantado,           aunque no por mano humana"  (Dan. 8:25); es decir, no por medio de la intervención           del  hombre. El día de expiación es un evento al final del           cual el  pueblo de Dios experimentará la salvación definitiva           y los  impíos serán destruidos. Entonces el orden y la armonía           serán  restaurados en el universo.&lt;br /&gt;   Así,           la profanación del santuario perpetrada por el cuerno  pequeño           será corregida mediante la destrucción de éste. Según            el Antiguo Testamento, la profanación del santuario se  arreglaba           exterminando al pecador y no mediante la sangre de  los sacrificios.           (23) Cuando los babilonios atacaron y  destruyeron el templo, lo           profanaron (Eze. 7:22; 25:3; cf.  24:21). ¿Cómo se resolvió           el problema de la profanación? Dios  los destruyó (Jer. 51:11;           cf. Sal. 74:3-14), y se construyó un  templo nuevo más tarde           para él.&lt;br /&gt;   Se           pronunciaba la pena de muerte contra cualquier  israelita que profanara           el santuario (Eze. 23:39, 46-49; cf.  Mal. 2:11, 12), las ofrendas sacrificiales           (Lev.19:8;  Núm.18:32), el sábado (Exo. 31:14), o la tierra           (Jer.  16:16-18). La expiación se producía, por así           decirlo, mediante  la muerte del culpable (por ejemplo, véase Núm.           35:33; cf.  Deut. 32:43; 2 Sam. 21:1-9). La pena de muerte también           se  requería en los casos de pecados perpetrados con rebeldía,           que  resultaban en la contaminación ilegal del santuario (Lev. 15:31;            20:2-5).&lt;br /&gt;   Daniel           aplica este mismo principio legal al poder  profanador del cuerno pequeño.           El resultado de sus malas  acciones se corregiría por medio de una           poderosa manifestación  de santidad y justicia de Dios al final           del Día de Expiación  escatológico que concluirá           con el exterminio del cuerno  pequeño. &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;2.           El  principio día por año&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;       &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;   Daniel           8:14 no sólo contiene una  referencia al día escatológico           de expiación, sino que también  incluye un período           de tiempo profético que nos informa con  respecto al momento histórico           cuando comienza ese evento.  "Hasta 2,300 tardes y mañanas..."&lt;/p&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;a.           Tardes y  mañanas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;         &lt;/strong&gt;    La           frase "tardes y mañanas" se usa muy  rara vez en la Biblia. El único           otro lugar donde encontramos  la expresión es en Génesis           1:5, 13, 19, 23, 31, donde se usa  para referirse a un día completo.           Basados en eso, algunos  eruditos han sugerido que "la forma natural de           comprender la  frase [en Daniel] es con el significado de 2,300 días".           (24)  También sabemos que en los servicios del santuario se            mencionaban ciertas actividades que se realizaban tarde y mañana,            es decir, cada día (por ejemplo véase Exo. 27:20, 21; Lev.            24:2, 3). (25) Esto muestra una vez más la conexión           que hay  entre Daniel 8:9-14 y los servicios del santuario.&lt;br /&gt;   ¿Deberíamos           interpretar los 2,300 días en términos del  principio día           por año? El texto mismo señala en esta  dirección.           En el versículo 13 se formula esta pregunta:  .¿Hasta cuándo           durará la visión... ? Ya hemos visto que la  palabra "visión"           designa toda la visión, comenzando con el  carnero de Media y Persia.           Los 2,300 días iban a comenzar  durante el tiempo del Imperio Medopersa           y terminarían cuando  comenzara el día escatológico           de expiación. El hecho de que la  visión cubra por lo menos           la historia de dos imperios  mencionados explícitamente en ella           (vers. 20, 21) es evidencia  de que los 2,300 días no pueden ser           literales sino  proféticos. (26)&lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;b.           El principio  día por año en el Antiguo Testamento&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;         &lt;/strong&gt;    Otros           lugares de la Biblia también  convalidan el principio día           por año. El término "día" puede  ser usado en las           Escrituras para designar un año. (27) Por  ejemplo, en           algunas versiones un sacrificio anual es llamado  "sacrificio de días"           (1 Sam. 20:6); el período de "un año y  cuatro meses" es           llamado "días y cuatro meses" (1 Sam. 27:7);  una persona anciana           es "avanzada en días", lo cual obviamente  significa "avanzada en           años" (1 Rey. 1:1). En los libros  poéticos encontramos días           y años paralelamente y como  sinónimos (por ejemplo, véase           Job 10:5; 15:20; Sal. 90:9, 10).&lt;br /&gt;   Un           caso interesante en el cual "día" se toma en lugar de  año           se encuentra en la ley sabática. El séptimo año es            llamado "un sábado en honor del Eterno" (Lev. 25:2, Nueva  Reina-Valera);           el nombre de un día se usa para referirse a un  año; el sábado           semanal se toma aquí en lugar del año sabático.  En           el caso del jubileo, siete períodos de años sabáticos            eran seguidos por el año del jubileo. "Y contarás siete            semanas de años, siete veces siete años, de modo que los           días  de las siete semanas de años vendrán a ser cuarenta           y nueve  años" (vers. 8). Dios dice aquí a los israelitas           que  interpreten los 49 días como 49 años.&lt;br /&gt;   También           hallamos un día tomado por un año en el contexto  de las           profecías del juicio. Este mismo principio se establece  en Números           14:34 y Ezequiel 4:6. En Números, 40 días vienen a  ser 40           años, mientras que en Ezequiel 40 años se reducen a 40  días.           Sin embargo, en ambos casos hallamos la misma  fraseología con respecto           al principio involucrado: "Día por  año, día por año           te lo he dado". Otro ejemplo interesante se  registra en la primera profecía           del juicio que se halla en la  Biblia. Dios anunció al mundo antediluviano           que "serán sus  días ciento veinte años" (Gén.           6:3). Aquí encontramos de nuevo  una clara conexión entre           "día" y "año", indicando que uno  equivale al otro.&lt;br /&gt;   La           evidencia indica que para la mentalidad hebrea era  natural usar "día"           o "año" en forma intercambiable. Dios puso  en práctica la           idea de que un día podía tomarse por un año en  las           visiones apocalípticas de Daniel como un símbolo para  referirse           a largos períodos proféticos. Es interesante  observar que           el principio día por año lo usaron también los  escritores           judíos durante el período intertestamentario,  también           los que vivieron en la comunidad de Qumrán,  posiblemente Josefo,           y algunos escritores rabínicos. (28)&lt;br /&gt;   Basados           en este fondo bíblico que acabamos de revisar y en  la evidencia           interna de Daniel 8, confiadamente podemos  concluir que los 2,300 días           significan 2,300 años. De acuerdo a  la profecía, este largo           período iba a comenzar en algún  momento durante el Imperio           Medopersa. Esto explica la omisión  de Babilonia en la visión.           Encontramos el dato específico para  el comienzo en Daniel 9. &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p class="bodytext" align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="bodytext" align="left"&gt;&lt;strong&gt;II.           DANIEL 8:14  y 9:23-27 &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;A.           Relaciones  entre Daniel 8 y 9:23-27&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;       &lt;/strong&gt;    Los           estudiosos de la Biblia reconocen, por  lo general, que hay una conexión           entre el contenido de Daniel 9  y Daniel 8. Ninguna visión se registra           en el capítulo 9. Lo  que encontramos allí es, más           bien, una discusión e  interpretación de un período           profético de 70 semanas. Esta  viene precedida por una oración           intercesora ofrecida por  Daniel en favor de la ciudad de Jerusalén           y de su pueblo (Dan.  9:4-19). El motivo de su preocupación se refleja           en la  interpretación de las setenta semanas (vers. 24). Esta profecía            de tiempo está directamente relacionada con Daniel 8, particularmente            con el período profético que allí se registra: los            2,300 años. Una serie de eslabones usados por Daniel establece            una conexión entre los dos períodos proféticos.           (29) &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;1.            Eslabones terminológicos&lt;/em&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;br /&gt;   Daniel           usa varios términos claves tanto en el capítulo 8  como en           el 9:23-27. Uno de ellos es &lt;em&gt;mar'eh&lt;/em&gt;, "visión,  aparición".           Gabriel vino a explicarle a Daniel la &lt;em&gt;mar'eh&lt;/em&gt;  (Dan. 9:23). Pero           en el capítulo 9 no hay visión. Por tanto,  el ángel           se está refiriendo a una visión que el profeta había            tenido antes. &lt;em&gt;Mar'eh&lt;/em&gt; es el mismo término usado en  Daniel           8:26 para designar la "visión" relacionada con el  período           de los 2,300 años. Y es interesante notar que la parte  de la visión           (&lt;em&gt;chazon&lt;/em&gt;) en Daniel 8 que el profeta no  había comprendido           era la que se relacionaba con los 2,300  años, que él llama           la &lt;em&gt;mar'eh&lt;/em&gt; (vers. 27). El verbo que  utiliza, &lt;em&gt;bin&lt;/em&gt; ("comprender"),           es usado una vez más en  Daniel 9:23 cuando Gabriel dice a Daniel           "entiende (&lt;em&gt;bin&lt;/em&gt;)  la visión [&lt;em&gt;mar'eh&lt;/em&gt;]". En otras           palabras, el ángel  vino para ayudar a Daniel a comprender lo que           no había  entendido antes en el capítulo 8.&lt;br /&gt;   Otro           término común a ambos capítulos es el nombre del            ángel que interpreta el significado de la visión de Daniel,            es decir, Gabriel. Su explicación de la visión registrada            en Daniel 8 había concluido al terminar el capítulo. Volvió            para darle más información en respuesta a la oración           del  profeta. &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;2.           La  perspectiva del santuario&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;         &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;    Ya           hemos notado que Daniel 8:9-14  usa los conceptos del santuario para describir           la obra del  Príncipe y la naturaleza del ataque del cuerno pequeño.            Encontramos un interés similar en el santuario en Daniel 9, con            referencia a la expiación (vers. 24), las ofrendas sacrificiales            (vers. 27), y la inauguración del santuario (vers. 25). Daniel            9 menciona la iniciación de los servicios del santuario después            de la muerte del Mesías. En Daniel 8 encontramos al Príncipe            oficiando en el santuario como sacerdote, y también vemos al  cuerno           pequeño oponiéndose a su ministerio, pero así mismo            vemos al Príncipe iniciando la fase final de su mediación            sacerdotal y el final de los 2,300 años.&lt;br /&gt;   El           uso de los conceptos del santuario en Daniel 9 nos  sirve en parte para           describir al Mesías como una víctima  sacrificial y señala           el principio de su obra sacerdotal. En el  capítulo 8 el Mesías           se describe como el sumo sacerdote  encargado del continuo y oficiando           en el Día de Expiación  escatológico. Deberíamos           añadir que en el capítulo siete el  Mesías se describe           como Rey. (30) Las visiones apocalípticas  de Daniel           tratan esencialmente acerca de la obra de Cristo  como sacrificio, sacerdote           y rey. &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;3.           El  elemento tiempo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;       &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;    El           elemento tiempo de Daniel 8 fue  dejado sin explicación. Daniel           9 incluye un elemento de tiempo  que es una explicación parcial           pero significativa del que se  halla en Daniel 8. El énfasis principal           del período de tiempo  en el capítulo 8 se hace en la parte           final de la profecía.  Daniel 9 enfatiza el comienzo del periodo           de tiempo y los  eventos que conducirían a la inauguración           de la obra del  Mesías en el santuario celestial. El ministerio           diario del  Príncipe comenzó inmediatamente después           que el santuario fue  ungido (Dan. 9:24).&lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;4.           El verbo  Inicial de Daniel 9:24&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;       &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;    Según           el ángel intérprete, 70 semanas  fueron "determinadas/cortadas           con respecto a tu pueblo y a tu  santa ciudad". El verbo usado por Daniel           es &lt;em&gt;chathak&lt;/em&gt;, y  esta es la única vez que aparece en la Biblia           hebrea. Los  estudios de esta raíz realizados en la literatura cananita           y  en escritos judíos hebreos indican que puede significar tanto            "determinar" como "cortar". (31) El significado del verbo se            desarrolla desde una acción concreta ("cortar") hasta una más            abstracta ("determinar", "decidir", etc.). La interpretación más            común en aquellas fuentes parece ser "cortar". La posibilidad de            que el sentido del verbo en Daniel sea "cortar" queda confirmada  por el           hecho de que, como ya hemos visto, hay claros vínculos  que conectan           los períodos de tiempo en Daniel 8 y 9. Por lo  tanto, uno podría           sugerir que las 70 semanas fueron cortadas  de los 2,300 años mencionados           en Daniel 8.&lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;B.           Contenido de  las 70 semanas (32)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;         &lt;/strong&gt;               Daniel           9:24-27 es  esencialmente una profecía mesiánica que anuncia           la venida del  Salvador y su obra salvífica. Salvo la referencia           a la  reconstrucción de la ciudad (vers. 25), el resto de la profecía            describe la experiencia del Mesías y provee una lista de eventos            que habrían de tener lugar como resultado de su experiencia.&lt;br /&gt;   Hacia           el fin de las 70 semanas el Mesías habría de ser  muerto           (vers. 26). Su sacrificio pondría punto final a la  transgresión           trayendo la justicia sempiterna; sellaría o  pondría fin           al pecado por medio del perdón; sellaría o  confirmaría           la veracidad de la visión por medio de su  cumplimiento; expiaría           el pecado a través de su sacrificio;  ungiría el santuario           celestial; haría un pacto firme y fuerte  con muchos (el nuevo pacto);           y haría que cesara el sistema  sacrificial del santuario terrenal           (el tipo se encontraría con  el antitipo). Durante las 70 semanas           habría de decretarse la  destrucción de la ciudad y el templo           (vers. 26, 27).&lt;br /&gt;   Esta           profecía se cumplió maravillosamente en Cristo Jesús,            quien por medio de su muerte sacrificial trajo eterna  salvación           y perdón del pecado. Resucitó y ascendió al cielo            para ministrar en nuestro favor en el santuario celestial. Así,            el santuario terrenal y sus servicios llegaron a su fin,  hallando su total           cumplimiento en Cristo. Rechazado por su  propio pueblo, anunció           la destrucción de la ciudad y el templo  (Mat. 24:1, 2). &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;C.           EL PERIODO  DE TIEMPO: SETENTA           SEMANAS&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;       &lt;/strong&gt;    A           fin de interpretar apropiadamente las  setenta semanas, el principio día           por año es indispensable. La  palabra hebrea &lt;em&gt;shabucim&lt;/em&gt;,           "semanas", siempre designa  un período de siete días en el           Antiguo Testamento. (33) Aquí  en Daniel las setenta           semanas forman una unidad particular de  tiempo ininterrumpido de 490 días           (7 x 70 = 490). La profecía  misma nos da los puntos que señalan           el principio y el fin de  dicho período. El período profético           cubre el tiempo desde el  Imperio Medopersa hasta el ungimiento y muerte           del Mesías,  incluyendo el establecimiento del nuevo pacto, haciendo            disponible la salvación tanto para los judíos como para           los  gentiles. (34)&lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;1.           Los decretos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;         &lt;/strong&gt;    Más           específicamente la profecía comienza  con "la salida de la           orden para restaurar y edificar a  Jerusalén" (Dan. 9:25). La frase           "la salida de la palabra"  designa un decreto real (cf. Est. 1:19; 7:8).           El decreto  habría de autorizar la restauración de la ciudad.           El verbo que  se traduce como "restaurar" no se refiere a la reconstrucción            física de la ciudad sino a la restitución de la ciudad a           los  judíos para que la administraran de acuerdo a sus propias leyes            (cf. 1 Rey. 20:34; 2 Rey. 14:22). (35) La reconstrucción            física de la ciudad se indica mediante el segundo verbo, "edificar".&lt;br /&gt;   El           libro de Esdras menciona varios decretos persas que  autorizan la reconstrucción           del templo de Jerusalén, pero sólo  uno de ellos ordenó           la reconstrucción de la ciudad y la  restauración del sistema           legal israelita. Encontramos allí un  decreto emitido por Ciro el           año 537 a.C. (Esd. 1 :1-4); otro  por Darío el año           520 a.C., el cual fue una reafirmación del  decreto de Ciro (Esd.           6:1-12), y el decreto de Artajerjes en  el 457 a.C. autorizando la restauración           total de Jerusalén  (Esd.7:12-26). Este decreto fue renovado el           año 444 a.C.  cuando Nehemías regresó a Jerusalén           (Neh. 1). &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;2.           El decreto  de Artajerjes&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;         &lt;/strong&gt;    El           decreto de Artajerjes en el 457 a.C.  comprendía varios elementos           importantes, la mayoría de los  cuales no estaban incluidos en los           decretos anteriores: (1)  Concedía permiso a los exiliados para           regresar a Jerusalén;  (2) asignaba fondos para el sostenimiento           del templo; (3) el  templo y su personal quedaban exentos de impuestos;           (4) Esdras  habría de investigar la situación del pueblo           de Judá,  posiblemente con el propósito de poner sus vidas           en armonía  con la ley de Moisés; (5) y él mismo habría           de establecer un  sistema legal basado en la Tora para todos los judíos           de Judea  y de la provincia al sur del Eufrates. Este último punto            incluía el nombramiento de magistrados y jueces para aplicar la            ley.&lt;br /&gt;   El           decreto del año 457 a.C era lo suficientemente amplio  como para           incluir la reconstrucción de la ciudad. Esdras nos  dice que los           exiliados que habían sido autorizados por  Artajerjes para regresar           a Jerusalén comenzaron inmediatamente  a reconstruirla (Esd. 4:7-23;           cf. Esd. 7:9). Sus enemigos  pudieron detener el proceso de reconstrucción,           no porque éste  se considerara ilegal, sino porque temían           que el poder  concedido por el rey a los judíos condujera a una            insurrección. Varios años más tarde Artajerjes renovó           el  decreto original y autorizó a Nehemías para que fuera           a  Jerusalén a terminar el proyecto (Neh. 1 ). &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;       &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;3.           457 a.C.:  año séptimo de Artajerjes&lt;br /&gt;       &lt;/strong&gt;    El           año séptimo del reinado de Artajerjes  (457 a.C.) es una           fecha bien establecida en la historia  antigua. Según fuentes griegas,           Xerxes, el padre de  Artajerjes, murió durante la última           parte del año 465 a.C. Un  texto astronómico egipcio sugiere           que murió entre diciembre y  el año nuevo persa, es decir           en la primavera. Textos  astronómicos babilonios y documentos escritos           en papiros  encontrados en la Isla de Elefantina, en Egipto, confirman           el  hecho de que Artajerjes ascendió al trono en el 465 a.C. Ese            fue su año de ascensión; su primer año completo como           rey  comenzó en la primavera del 464 a.C., al inicio del nuevo año.            Entonces el séptimo año de Artajerjes sería el 457           a.C.&lt;br /&gt;   Algunos           han sugerido que durante el período postexílico  los judíos           usaron un calendario de primavera a primavera y  que, consecuentemente,           el séptimo año del rey sería el 458  a.C. La evidencia           bíblica señala una conclusión diferente. Los  estudios           realizados en la cronología de los reyes de Judá  indican           que el calendario civil usado en Jerusalén corría de  otoño           a otoño. Este era también el caso durante el período            exílico (Eze. 1:2; 8:1; 40:1 ), y durante los tiempos de Esdras            y Nehemías (Neh. 1:1; 2:1). El calendario de Esdras funcionaba            de otoño a otoño, haciendo que el séptimo año           de  Artajerjes fuera el 457 a.C.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;strong&gt;4.           La  cronología&lt;br /&gt;       &lt;/strong&gt;    Una           vez que hemos fijado la fecha del  comienzo de las setenta semanas y de           los 2,300 días, su  cronología se convierte en un asunto           sencillo. Podemos  resumirlo así:&lt;br /&gt;     &lt;/p&gt;       &lt;table align="center" bordercolor="#ffffff" width="92%"&gt;           &lt;tbody&gt;             &lt;tr bordercolor="#FFFFFF" bgcolor="#ffffff"&gt;               &lt;td class="bodytext" height="22" width="20%"&gt;457                a.C.&lt;/td&gt;               &lt;td height="22" width="3%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;               &lt;td class="bodytext" height="22" width="77%"&gt;Decreto                para restaurar y edificar a Jerusalén.&lt;/td&gt;             &lt;/tr&gt;             &lt;tr bordercolor="#FFFFFF" bgcolor="#ffffff"&gt;               &lt;td class="bodytext" width="20%"&gt;408               d.C.&lt;/td&gt;               &lt;td width="3%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;               &lt;td class="bodytext" width="77%"&gt;Siete                semanas para reconstruir la ciudad. &lt;/td&gt;             &lt;/tr&gt;             &lt;tr bordercolor="#FFFFFF" bgcolor="#ffffff"&gt;               &lt;td class="bodytext" width="20%"&gt;27               d.C.&lt;/td&gt;               &lt;td width="3%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;               &lt;td class="bodytext" width="77%"&gt;Después               de  las 69 semanas el Príncipe fue ungido (bautismo de Jesús,                Lucas 3:1, 21) [483 años]. &lt;/td&gt;             &lt;/tr&gt;             &lt;tr bordercolor="#FFFFFF" bgcolor="#ffffff"&gt;               &lt;td class="bodytext" height="20" width="20%"&gt;30/31                d.C.&lt;/td&gt;               &lt;td height="20" width="3%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;               &lt;td class="bodytext" height="20" width="77%"&gt;El                Mesías murió durante la última semana (la crucifixión                de Cristo). &lt;/td&gt;             &lt;/tr&gt;             &lt;tr bordercolor="#FFFFFF" bgcolor="#ffffff"&gt;               &lt;td class="bodytext" height="20" valign="top" width="20%"&gt;34                d.C. &lt;/td&gt;               &lt;td height="20" width="3%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;               &lt;td height="20" width="77%"&gt;&lt;p class="bodytext"&gt;El                  apedreamiento de Esteban (Hech. 6:12-7:60); el evangelio  alcanza                 al mundo gentil (Hech. 9, 10).&lt;br /&gt; En                 algún punto durante el resto de los 1810 años  (2,300                 - 490 = 1810) el cuerno pequeño interfirió con la                  obra sacerdotal del Príncipe en el lugar santo (véase                  Dan. 7:25; y 12:11). &lt;/p&gt;&lt;/td&gt;             &lt;/tr&gt;             &lt;tr bordercolor="#FFFFFF" bgcolor="#ffffff"&gt;               &lt;td class="bodytext" height="20" valign="top" width="20%"&gt;1844                d.C.&lt;/td&gt;               &lt;td height="20" width="3%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;               &lt;td class="bodytext" height="20" width="77%"&gt;Se                cumple la visión total de Daniel. El ministerio diario del                Príncipe da lugar al Día de Expiación escatológico.                La usurpación del continuo por parte del cuerno pequeño                llega a su fin. &lt;/td&gt;             &lt;/tr&gt;           &lt;/tbody&gt;       &lt;/table&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;    Esta           es una  profecía impresionante, única en la Biblia. Su cumplimiento            exacto muestra que Dios es en verdad el Señor de la historia y            que no nos ha dejado en la ignorancia con respecto al desarrollo del  plan           de salvación a lo largo de esa historia. La profecía  centra           su interés en la obra de nuestro Señor y Salvador  Jesucristo.           A través de un cuidadoso estudio de las  Escrituras, intensa oración,           y la dirección especial del  Espíritu Santo, nuestros pioneros           encontraron en esta profecía  acerca de Cristo la razón de           la existencia del remanente. &lt;/p&gt;       &lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;       &lt;p class="bodytext" align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="bodytext" align="left"&gt;&lt;strong&gt;III.           EL  SIGNIFICADO DE DANIEL 8:14&lt;/strong&gt; (36)&lt;/p&gt;       &lt;div style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;               Fue           a  través del estudio de Daniel 8:14, como punto de partida, que            el adventismo llegó a la existencia como movimiento histórico,            desarrolló su identidad doctrinal e identificó su misión.            Somos confrontados aquí con un aspecto fundamental del pensamiento            adventista. Este tipo de desarrollo fue posible porque Daniel 8  incluye           una profecía de tiempo que identifica el 1844 como una  fecha significativa           en el calendario divino y también porque  Daniel 8 y 9:23-27 apuntan           a la obra de redención de Cristo.  Esta tarea salvífica está           conectada en esos pasajes no sólo  con la cruz sino también           con la obra mediadora actual de  Cristo en el santuario celestial. El análisis           de los servicios  del santuario y su significado simbólico dio lugar           a la  doctrina adventista del santuario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   1.           Daniel 8 nos da a los adventistas una identidad  histórica. El movimiento           adventista no es un accidente  histórico, sino el resultado de la           intervención especial de  Dios en los asuntos humanos. El cumplimiento           de Daniel 8:14 en  1844 valida, incluso legitimiza, su presencia en el           mundo y  particularmente entre la comunidad cristiana.&lt;br /&gt;   Cuando           Cristo inició su obra sumo-sacerdotal en el cielo,  la iglesia fue           bautizada con el Espíritu Santo (Hech. 2:33).  Los discípulos           supieron que algo de trascendental importancia  había ocurrido en           el cielo puesto que el Espíritu Santo había  sido derramado           sobre ellos. Del mismo modo, cuando la profecía  de los 2,300 días           se cumplió en 1844, algo de importancia sin  precedente tuvo lugar           en el santuario celestial: el día  antitípico de la expiación           había comenzado. En ese momento  Dios suscitó un movimiento           de reforma sobre la tierra que  trabajaría con él en la preparación           del mundo para encontrarse  con su Juez, en la restauración de la           verdad que había sido  echada por tierra, y en la obra de desenmascarar           el último  engaño de Satanás antes del segundo advenimiento           de Cristo  (Apoc.10: 11; 14:7-12).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   2.           La identidad histórica, la teología y la misión del            movimiento adventista no pueden separarse de la obra redentora de  Cristo.           Fue precisamente esa obra de Cristo lo que hizo  necesaria la creación           del movimiento. Por lo tanto, es Cristo  quien le da su identidad al movimiento.           La doctrina del  santuario es una exposición del plan de salvación           de Dios a  través de Cristo, y provee una columna fundamental a           la fe  adventista.&lt;br /&gt;   La           doctrina del santuario es una perspectiva singular  desde la cual se puede           estudiar el plan de redención. Ilumina  el desarrollo del plan dentro           de la historia, identificando  sus componentes claves y, en conjunción           con las profecías de  Daniel, incluso el momento histórico           cuando tendrían lugar y  la oposición histórica de           los enemigos de Dios que  confrontaría. Esta doctrina está           centrada en la obra de Cristo  y nos da una visión integrada de           ella. Uno puede ver  fácilmente la progresión en la obra           de Cristo a través del  estudio de la teología del santuario.           Cristo se ve como una  víctima sacrificial, Sumo Sacerdote, Mediador,           Juez, Abogado y  Rey.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   3.           El fin de los 2,300 años en 1844 nos recuerda que la  historia de           la salvación todavía está en progreso, que el plan            de Dios está desarrollándose como él lo diseñó           y  previó. La historia de la salvación no llegó a           su fin el año  31 d.C. Las profecías bíblicas nos           recuerdan que Dios todavía  está activo dentro de la historia           del mundo, dirigiéndola  hacia su objetivo particular, esto es,           el establecimiento de  reino sempiterno sobre la tierra. Los períodos           proféticos  sirven como hitos dentro de la historia, señalando           el momento  cuando el plan divino de la redención se está           aproximando a su  consumación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   4.           Daniel 8:14 y la doctrina del santuario nos informan  que Cristo está           realizando ahora mismo el último aspecto de su  obra sumo-sacerdotal           en el santuario celestial. Sabemos dónde  estamos con respecto a           lo que está ocurriendo en el cielo. El  día antitípico           de la expiación está transcurriendo, y Dios  está           juzgando a su pueblo. Estamos llegando al mismo final de  la misericordia           de Dios, y a punto de presenciar la  confrontación entre las fuerzas           de Dios y las de Satanás. La  consumación de nuestra salvación           está a punto de realizarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   5.           La obra mediadora de Cristo y el juicio no sólo nos  invitan a involucrarnos           agresivamente en la proclamación del  evangelio eterno de Dios en           el marco del mensaje de los tres  ángeles, sino que también           nos desafía a evaluar nuestra  relación personal con Cristo.           Nuestra experiencia religiosa  debería caracterizarse por una humilde           dependencia de nuestro  Salvador y por un descanso en él por la           fe. Si bien el  santuario celestial está siendo purificado, nuestra           vida  espiritual debiera ser limpiada también de todo pecado. Esta            purificación personal ocurre mediante el arrepentimiento y el perdón            por medio de Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   6.           El juicio investigador que está en proceso en el cielo  ahora mismo           es un testimonio del hecho de que Dios y el  universo toman en serio a           cada ser humano. Esto reafirma  nuestra dignidad y valor en Cristo, quien           representa a cada  uno de nosotros como nuestro Abogado. Ningún           ser humano es un  desconocido en el concilio divino. Los redimidos se unirán           a  la familia celestial, no como extranjeros sino como personas conocidas,            como parientes que gozan de la simpatía y el respeto del resto            de la familia de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   7.           El juicio investigador significa que las decisiones y  las acciones humanas           tienen un impacto cósmico. Lo que somos,  lo que pensamos y hacemos           queda registrado indeleblemente en  los libros del cielo. Esto, lejos de           ser un motivo de angustia  y temor, debiera ser el fundamento mismo del           gozo. Lo que  hacemos, lo que llegamos a ser, no se pierde en la vastedad            del tiempo y del espacio, sino que es preservado dentro del santuario            divino. Toda buena obra, toda oración, toda palabra de aliento,            toda expresión de amor, son preservadas como testigos de la  multiforme           sabiduría de Dios, quien es capaz de transformar a  los seres humanos           pecaminosos en criaturas nuevas y santas.  Por supuesto, nuestros pecados           también quedan registrados. Las  debilidades humanas, las rebeliones,           los errores, y los  fracasos están gravados allí. Pero como           Cristo es el Abogado  del creyente, el perdón está disponible           y se ofrece a aquellos  que se acercan a Dios por medio de él. Los           pecados no les  serán contados durante el juicio investigador a           aquellos que  mantuvieron una relación pactual con Cristo, porque           fueron  colocados sobre él en la cruz. Entonces éstos serán           borrados,  para nunca más volver a recordarlos. El carácter           semejante a  Cristo del creyente será fijado por toda la eternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   8.           La purificación del santuario celestial señala de  manera           especial la naturaleza moral de nuestro Dios. Aquel que  gobierna el universo           es una Persona cuya voluntad es ley: una  ley de amor. El es el Arbitro           moral del universo y por lo  tanto, es moralmente responsable delante de           él. El remanente  debiera tranquilizarse al saber que hay Uno que           está a cargo  del cosmos, que es todopoderoso y todo amor. A fin           de  restaurar y preservar el orden en el universo, el juicio y la  responsabilidad           moral son indispensables. Siendo que el juicio  se basa en la ley de Dios,           el remanente es caracterizado como  "Los que guardan los mandamientos de           Dios", como una amante  respuesta a su gracia.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;   9.           La purificación del santuario da testimonio del hecho  de que el           mal no es eterno. Tarde o temprano llegará a su fin,  acompañado           por los gritos de gozo de las criaturas leales a  Dios que alabarán           su justicia y su amor. Solamente a través de  la justicia y el amor           pueden ser extinguidos el pecado y el  mal. Al final de su ministerio en           el lugar santísimo del  santuario celestial Cristo vendrá           a libertar a su pueblo del  poder de la muerte y de sus enemigos. En ese           momento  Azazel-Satán será reconocido por todo el universo           como la  fuente y el originador del mal y del pecado y se decretará           su  extinción La victoria de Dios y del Cordero sobre los poderes            de Satanás será definitiva.&lt;br /&gt;   El           significado salvífico de la cruz se enriquece a través  del           estudio del sacerdocio de Cristo. Poco se sabe acerca del  impacto completo           y de los logros de la cruz. Es, en verdad, la  mayor revelación           de Dios al universo y el evento  indispensable en la solución del           problema del pecado. Pero una  revelación tal todavía no           ha sido sondeada en toda su  plenitud y hay dimensiones de ella que sólo           en la eternidad  serán comprendidas. La obra sacerdotal de Cristo           en el  santuario celestial está poniendo al descubierto constantemente            la riqueza de la cruz. De hecho, su obra de mediación y juicio            es simple y fundamentalmente una revelación del misterio de la            cruz.&lt;/div&gt;       &lt;div class="bodytext" align="left"&gt;&lt;br /&gt;       &lt;br /&gt;        ____________________ &lt;/div&gt;       &lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(1).           T. Cuyler Young,  Jr., "The Early History of the Medes and the Persians           and the  Archaemenid Empire to the Death of Cambises", in &lt;em&gt;The Cambridge            Ancient History&lt;/em&gt;, ed. John Boardman, N. G. L. Hammond, D. M.  Lewis,           and M. Ostwald (Cambridge: University Press, 1988),  tomo 4, págs.           29-33.&lt;br /&gt;       (2). John E. Goldingay, in &lt;em&gt;Daniel&lt;/em&gt; (Dallas: Word, 1989),  pág.           208, identifica el tercer año de Belsasar romo el  548/547. El está           siguiendo a Gerhard F. Hasel, "The First and  Third Years of Belshazzar           (Dan. 7:1; 8:1)," &lt;em&gt;Andrews  University Seminary Studies&lt;/em&gt; 15 (1977):           153-168.&lt;br /&gt;       (3). Young, "Early History", pág. 36.&lt;br /&gt;       (4). Esta solución al problema en el versículo 9 fue sugerida            por W. Shea, &lt;em&gt;Selected Studies on Prophetic Interpretations&lt;/em&gt;,  Daniel           and Revelation Committee Series (Wáshington, D. C.:  Review and           Herald, 1982), tomo 1, págs. 41-43. El señala  correctamente           que el texto hebreo dice en el versículo 9: "Y  de uno de ellos",           no "de uno de ellos". Esto refuerza la idea  de que el cuerno pequeño           surgió de uno de los vientos del  cielo.&lt;br /&gt;       (5). Gerhard F. Hasel, "The 'Little Horn', the Heavenly  Sanctuary and           the Time of the End: A Study of Daniel 8:9-14",  in &lt;em&gt;Symposium on Daniel&lt;/em&gt;,           Daniel and Revelation  Committee Series, ed. Frank B. Holbrook (Wáshington,           D. C.:  Biblical Research Institute, 1986), tomo 2, pág. 394.&lt;br /&gt;       (6). Para una discusión sobre las etapas de crecimiento del  cuerno           pequeño, véase Shea, "Spatial Dimensions in the Vision  of           Daniel 8", in &lt;em&gt;Symposium on Daniel&lt;/em&gt;, págs. 496-526;  and           Hasel, "Little Horn", págs. 380-383.&lt;br /&gt;       (7). Goldingay, pág. 197.&lt;br /&gt;       (8). F. Brown, S. A. Driver, and Charles A. Briggs, &lt;em&gt;Hebrew  and English           Lexicon of the Old Testament&lt;/em&gt; (Oxford:  Clarendon Press, 1951), pág.           680.&lt;br /&gt;       (9). Consulte John J. Collins, &lt;em&gt;Daniel: A Commentary on the  Book of           Daniel&lt;/em&gt; (Minneapolis Fortress, 1993), p. 335.&lt;br /&gt;       (10). &lt;em&gt;Ibid.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;       (11). R. Knierim, "&lt;em&gt;Pesac &lt;/em&gt;Verbrechen," in &lt;em&gt;Theologisches            Handwöterbuch zum Alten Testament&lt;/em&gt;, ed. Ernst Jenni and  Claus           Westerman (Munich: Chr. Kaiser Verlag, 1976), tomo 2,  col. 493.&lt;br /&gt;       (12). Véase Hasel, ."Little Horn"., pág. 429.&lt;br /&gt;       (13). Bruce C. Waltke and M. O'Connor, &lt;em&gt;An Introductionn to  Biblical           Hebrew Syntax&lt;/em&gt; (Winona Lake, Ind.: Eisenbrauns,  1990), pág.           215.&lt;br /&gt;       (14). Vea, Shea, &lt;em&gt;Studies&lt;/em&gt;, pp. 80-82.&lt;br /&gt;       (15). Véase F. Stolz, "Smmöde liegen", in &lt;em&gt;Theologisches            Handörterbuch zum Alten Testament&lt;/em&gt;, tomo 2, cols. 971-974.&lt;br /&gt;       (16). Véase, por ejemplo, F. R. Achtemeier, "Righteousness in  the           Old Testament", in &lt;em&gt;The Intepreter's, Dictionary of the  Bible&lt;/em&gt;,           ed. G. A. Buttrick (Nashville. Abingdon, 1962),  tomo 4, págs. 80-           85: K. Koch, "Sdq gemeinschaftstreu/heilvoll  sein" &lt;em&gt;Theologisches Handwörterbuch           zum Alten Testament&lt;/em&gt;  tomo 2, cols. 507-530; J J. Scullion, "Righteousness:           Old  Testament", in &lt;em&gt;The Anchor Bible Dictionary&lt;/em&gt;, ed. David N.            Freedman (New York: Doubleday, 1992), tomo 5, págs. 724-736; J.            P. Justesen, "On the Meaning of SADAQ., &lt;em&gt;Andrews University  Seminary           Studies&lt;/em&gt; 2 (1964): 53-61; Hasel, "Little Horn",  págs. 448-454.&lt;br /&gt;       (17). Achtemeier, pág. 81.&lt;br /&gt;       (18). &lt;em&gt;Id&lt;/em&gt;., pág .           83.&lt;br /&gt;       (19). Koch, col. 522.&lt;br /&gt;       (20). Véase Scullion, pág. 731.&lt;br /&gt;       (21). Vase Justesen, págs. 58-61; Koch, cols. 519-525; Ángel            M. Rodríguez, "Significance of the Celtic Language in Daniel  8:9-14",           in &lt;em&gt;Symposium on Daniel&lt;/em&gt;, págs. 537-543;  Gerhard F. Hasel,           "Studies in Biblical Atonement I", in &lt;em&gt;Sanctuary  and the Atonement&lt;/em&gt;,           ed. A. V. Wallenkampf (Washington, D.  C.: Review and Herald, 1981), págs.           87-114.&lt;br /&gt;       (22). Véase Angel M. Rodríguez, "Transfer of Sin in the            Leviticus", in&lt;em&gt; The Seventy Weeks, Leviticus, and the Nature of  Prophecy&lt;/em&gt;,           ed. Frank B. Holbrook (Wáshington, D. C.:  Biblical Research Institute),1986,           págs 169-197; A. Treiyer, &lt;em&gt;The  Day of Atonement and the Heavenly           Judgment&lt;/em&gt; (Arkansas:  Creation Enterprises International), pág.           167-196.&lt;br /&gt;       (23). Sobre esto véase el excelente material preparado por  Albert           Treiyer, "The Day of Atonement as Related to the  Contamination and Pacification           of the Sanctuary", in Holbrook,  &lt;em&gt;The Seventy Weeks&lt;/em&gt;, págs.           198.247.&lt;br /&gt;       (24). Goldingay, pág. 213; cf. M. Sabo, "&lt;em&gt;Yom&lt;/em&gt;" in &lt;em&gt;Theological            Dictionary of the Old Testament&lt;/em&gt;&lt;em&gt;Yom&lt;/em&gt; Tag", &lt;em&gt;Theologisches  Handwörterbuch zum Alten Testament&lt;/em&gt;,           tomo 1, col. 710.  Véase especialmente S. J. Schwantes, "&lt;em&gt;cEreb           Boqer&lt;/em&gt; of  Daniel 8:14 Re-examined", &lt;em&gt;Symposium on Daniel&lt;/em&gt;,           págs.  472-474.&lt;br /&gt;       (25). Véase Shea, "Unity of Daniel" &lt;em&gt;Symposium on Daniel&lt;/em&gt;,            pág. 197.&lt;br /&gt;       (26). Véase Shea, &lt;em&gt;Studies&lt;/em&gt;, págs. 80-83. Yo tengo            una deuda con él por lo que sigue.&lt;br /&gt;       (27). Jenni, col. 722, menciona el hecho de que "día" se usa  idiomáticamente           en lugar de "año" en el Antiguo Testamento  cerca de 800 veces.           Y esto está apoyado también por Saebo,  pág. 21.&lt;br /&gt;       (28). Véase Shea, &lt;em&gt;Studies&lt;/em&gt;, págs. 89-93; y Brempong            Owusu-Antwi, "An Investigation of the Chronology of Daniel  9.24-27" (Ph.D.           Diss., Andrews Universily, 1993), págs.  140-146.&lt;br /&gt;       (29). En cuanto a los eslabones entre Daniel 8 y 9, véase W.  Shea,           "The Relationship Between the Prophecies of Daniel 8 and  Daniel 9", in &lt;em&gt;The Sanctuary and the Atonement&lt;/em&gt;, págs. 228-250;  G. Hasel,           "Little Horn", págs 436-439; Jacques Doukhan, "The  Seventy Weeks           of Daniel 9: An Exegetical Study", in &lt;em&gt;The  Sanctuary and the Atonement&lt;/em&gt; págs. 253-255.&lt;br /&gt;       (30). Esto fue sugerido por Shea, "Unity", &lt;em&gt;Sanctuary and  Atonement&lt;/em&gt; págs. 238-240.&lt;br /&gt;       (31). Véase Shea, "Relationship", &lt;em&gt;Sanctuary and Atonement&lt;/em&gt;  págs. 241-246.&lt;br /&gt;       (32). En cuanto a la interpretación de las setenta semanas,  véase           a Doukhan, "Seventy Weeks", &lt;em&gt;Sanctuary and Atonemen&lt;/em&gt;  págs.           251-276; y C. Mervyn Maxwell, &lt;em&gt;God Cares: The  Message of Daniel&lt;/em&gt; (Pacific Press, 1981 ), tomo 1, págs. 189-223&lt;br /&gt;       (33). Para un análisis y discusión del significado del plural            "Weeks", en Daniel, véase Shea, &lt;em&gt;Studies&lt;/em&gt;, págs.            74-77; Gerhard F. Hasel, "The Hebrew Masculine Plural for 'Weeks' in  the           Expression 'Seventy Weeks' in Daniel 9:24", &lt;em&gt;Andrews  University Seminary           Studies&lt;/em&gt; 31 (1993): 105-118.&lt;br /&gt;       (34). Para un estudio de la cronología de esta profecía,            véase Shea, "The Prophecy of Daniel 9:24-27", in &lt;em&gt;Seventy Weeks&lt;/em&gt;,            págs. 75-118.&lt;br /&gt;       (35). Sobre esto véase Owusu-Antwi, &lt;em&gt;Investigation&lt;/em&gt;,  págs.           173- 177. Para estudios recientes hechos por eruditos  adventistas sobre           la fecha de inicio de las setenta semanas,  véase Arthur Ferch,           "Commencement Date for the Seventy Weeks  Prophecy", in &lt;em&gt;Seventy Weeks&lt;/em&gt;,           págs. 65-74; W. Shea,  "When Did the Seventy Weeks of Daniel 9:24           Begin? in Symposium  on Revelation, ed. Frank B. Holbrook (Silver Spring,           Md.:  Biblical Research Insutute, 1992), tomo 1, págs. 375-394;            Owusu-Antwi, "Investigation", págs. 11-69; Angel M. Rodríguez,            "The 70 Weeks and 457 B.C." (Puede obtenerse escribiendo al Biblical  Research           Institute de la Asociación General).&lt;br /&gt;       (36). En cuanto al significado de la doctrina del santuario y el  juicio           investigador, véase William G. Johnsson, "What the  Sanctuary Doctrine           Means", &lt;em&gt;Adventist Review&lt;/em&gt;, mayo 14,  1981, pág.13;28 de           mayo de1981, págs. 13, 14; 11 de junio  de1981, págs. 11,12;           25 de junio de 1981, pág. 17; 9 de julio  de 1981, págs.           13, 14; 23 de julio de 1981, págs. 14, 15;  "Eschatology and the           Church", &lt;em&gt;Adventist Review&lt;/em&gt;, 26 de  nov. de 1981, pág. 11;           y W. Shea, "Theological Importance of  the Preadvent Judgment", en &lt;em&gt;Seventy           Weeks&lt;/em&gt;, págs.  323-331&lt;/span&gt; ed. G. J. &lt;span style="font-size:85%;"&gt;Botterweck and  H. Ringgren           (Grand Rapids: Eerdmans, 1990), tomo 6, pág. 21; y  Ernst Jenni,           &lt;/span&gt;"&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="bodytext"&gt;Fuente: &lt;a href="http://www.adventistbiblicalresearch.org/documentos/SantuarioDan8-9.htm"&gt;Adventist Biblical Research&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-6262578155022354603?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/6262578155022354603/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=6262578155022354603' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/6262578155022354603'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/6262578155022354603'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2010/04/el-santuario-y-su-purificacion.html' title='El Santuario y Su Purificación'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/S73MtybEYII/AAAAAAAAAbI/dHd4oV4jdhs/s72-c/0614164.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-2652275163934459524</id><published>2010-03-21T14:54:00.000-07:00</published><updated>2010-03-21T15:08:23.344-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Revista Adventista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Clinton Wahlen'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adventist World'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><title type='text'>Los últimos sucesos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/S5vz3jZZJEI/AAAAAAAAAa0/HMPtNjv3gt4/s1600/amanecer-entre-nubes.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 220px; height: 165px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/S5vz3jZZJEI/AAAAAAAAAa0/HMPtNjv3gt4/s1600/amanecer-entre-nubes.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Por: Clinton Wahlen&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;Siete hechos esenciales sobre los eventos  del fin&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="cap"&gt;C&lt;/span&gt;uánto le queda a nuestro mundo? Los  crecientes desastres naturales y los creados por el hombre indican que  el fin está cercano. Aunque no podemos saber cuánto más durará este  mundo, tenemos una idea de los eventos futuros gracias a los escritos de  Elena White. Por razones de espacio, solo mencionaremos algunos de  ellos. He aquí siete hechos esenciales sobre este período.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;br /&gt;1.&lt;/span&gt;  &lt;strong&gt;Desde 1844 no hay  necesidad de profecías de tiempo.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La conclusión –en 1844– del más extenso período profético, marca el  comienzo del fin de la historia de la tierra. Desde este punto ventajoso  podemos contemplar los indicios de los eventos finales, pero se nos  advierte que ninguna nueva luz se basará en   &lt;i&gt; cálculos definidos de tiempos específicos &lt;/i&gt; para estos eventos.  Los sucesos desde 1844 apoyan con creces la predicción que realizó  Elena White en 1909: «Grandes cambios están a punto de producirse en el  mundo, y los movimientos finales serán rápidos».&lt;sup&gt;1&lt;/sup&gt; Pero  también expresó que Cristo ya habría regresado si la iglesia hubiera  tenido éxito en cumplir la obra que Dios la llamó a realizar. Su regreso  ha sido postergado «por misericordia, porque si el Maestro viniese  muchos serían encontrados sin preparación».&lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;br /&gt;2.&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;  Tanto nuestro derecho  al cielo como la idoneidad para él, se hallan en la justicia de  Cristo».&lt;/strong&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;3&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una comprensión equivocada del evangelio puede llevarnos a no estar  listos para el futuro. La confesión y el arrepentimiento hacen que el  creyente alcance la armonía con Dios y su ley. La verdadera  santificación es una obra progresiva, y el objetivo es ser semejantes a  Cristo. Al mismo tiempo, se nos da esta seguridad: «Si estáis en una  correcta relación con Dios hoy día, estaréis preparados en caso que  Cristo venga hoy».4&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;br /&gt;3.&lt;/span&gt;  &lt;strong&gt;La iglesia atravesará  un falso reavivamiento, pero se ignorarán las manifestaciones genuinas  del Espíritu. &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El propósito del mensaje para el tiempo del fin es  preparar a un pueblo para la segunda venida, pero Satanás introducirá  falsificaciones basadas en emociones para apartar las mentes de la  verdad. «No debemos considerar que es nuestra obra crear la agitación de  los sentimientos».&lt;sup&gt;5&lt;/sup&gt; «Es por medio de la Palabra –no de  sentimientos ni excitación– como queremos influenciar a la gente para  que obedezca la verdad».&lt;sup&gt;6&lt;/sup&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;sup&gt;   &lt;/sup&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   También se nos advierte que «tenemos mucho más que temer de enemigos  internos que externos».&lt;sup&gt;7&lt;/sup&gt; Satanás buscará sacudir nuestra  confianza en el espíritu de profecía porque sabe que no puede «disponer  de una senda tan clara para introducir sus engaños y atar a las almas  con sus errores si se obedecen las amonestaciones y reproches del  Espíritu de Dios».&lt;sup&gt;8&lt;/sup&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;br /&gt;4.&lt;/span&gt;  &lt;strong&gt;Tenemos que ser  santificados por la obediencia a la verdad y conocer el proceso de  juicio de Cristo para sobrevivir al zarandeo.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Satanás busca desviar nuestra mente de Jesús de manera que nos  preocupemos por los logros y placeres de este mundo. Pronto «se nos  querrá imponer la marca de la bestia. Para aquellos que han ido cediendo  paso a paso a las exigencias del mundo y se han acomodado a sus  costumbres, no será cosa difícil ceder ante las autoridades dominantes,  antes que someterse al escarnio, a los insultos, a la amenaza de  encarcelamiento y a la muerte […]. Satanás acosará severamente a los  fieles; pero saldrán más que vencedores en el Señor» por la obediencia a  la   verdad.&lt;sup&gt;9&lt;/sup&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   Por otro lado, muchos adventistas renunciarán a la fe: «Al unirse con  el mundo y participar de su espíritu, llegarán a ver las cosas casi bajo  el mismo aspecto; de manera que cuando llegue la hora de la prueba  estarán preparados para situarse del lado más fácil y de mayor  popularidad».&lt;sup&gt;10   &lt;/sup&gt; Elena White declara inclusive que «puede parecer que la iglesia  está por caer, pero no caerá»,&lt;sup&gt;11&lt;/sup&gt; y que la mayoría de los  verdaderos seguidores de Cristo están en Babilonia. «Miles y miles de  personas que nunca habrán oído palabras semejantes, las escucharán»,&lt;sup&gt;12&lt;/sup&gt;  por más que «serán desatendidas por la vasta mayoría».&lt;sup&gt;13&lt;/sup&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;br /&gt;5.&lt;/span&gt;  &lt;strong&gt;La proclamación final  y gloriosa de Apocalipsis 18 es una revelación del carácter de amor de  Dios.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A medida que se acerca el fin, los testimonios del pueblo de Dios «se  harán más decididos y poderosos».&lt;sup&gt;14&lt;/sup&gt; «El último mensaje de  clemencia que ha de darse al mundo es una revelación del carácter de  amor de Dios. Los hijos de Dios han de manifestar su gloria. En su vida y  carácter han de revelar lo que la gracia de Dios ha hecho por ellos».&lt;sup&gt;15&lt;/sup&gt;  Sus rostros brillarán, «Se realizarán milagros, los enfermos sanarán y  señales y prodigios seguirán a los creyentes». Satanás también obrará  con «falsos milagros», y así «los habitantes de la tierra tendrán que  decidirse en pro o en contra de la verdad».&lt;sup&gt;16&lt;/sup&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;      &lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;6.&lt;/span&gt;  &lt;strong&gt;El factor decisivo,  sea que recibamos el sello de Dios o la marca de la bestia, es la  lealtad.   &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La marca de la bestia es «la señal de sumisión a los poderes  del mundo»,&lt;sup&gt;17&lt;/sup&gt; mientras que el sello de Dios se da a los que  permanecen fieles a la autoridad divina. Aunque nadie ha recibido aún la  marca de la bestia, esta será dada no solo porque los seres humanos «no  han de trabajar con sus manos en domingo», sino porque «con sus mentes  […] reconocen el domingo como el día de reposo».&lt;sup&gt;18&lt;/sup&gt; Los que  reciban el sello de Dios serán protegidos en el tiempo de angustia y  reflejarán «plenamente la imagen de Jesús».&lt;sup&gt;19&lt;/sup&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   Una vez que «todos los que han resultado fieles a los preceptos  divinos» hayan sido sellados, llega a su fin la intercesión de Jesús,  termina el tiempo de prueba, y los pecados del pueblo de Dios son   borrados.&lt;sup&gt;20&lt;/sup&gt; La venida de Cristo no cambia nuestro carácter;  «tan solo lo fija para siempre sin posibilidad de cambio».&lt;sup&gt;21&lt;/sup&gt;  No hay necesidad alguna de otro «tiempo de gracia», porque los que  persistan en resistir las convicciones del Espíritu Santo «nunca serán  convencidos».&lt;sup&gt;22&lt;/sup&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;br /&gt;7.&lt;/span&gt;  &lt;strong&gt;La lluvia tardía será  más abundante que la lluvia temprana y ayuda a preparar al pueblo de  Dios para soportar el tiempo de angustia.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mediante las imágenes bíblicas de la cosecha, Elena White explica que  «la maduración del grano representa la terminación de la obra de la  gracia de Dios en el alma. Mediante el poder del Espíritu Santo se ha de  perfeccionar en el carácter la imagen moral de Dios. Debemos ser  totalmente transformados a la semejanza de Cristo».&lt;sup&gt;23&lt;/sup&gt; En  especial durante el tiempo de angustia, Jesús ve las dificultades que  enfrenta su pueblo, y aun «la prisión se volverá palacio».&lt;sup&gt;24&lt;/sup&gt;  Pero los malvados «nunca se acostumbraron a amar lo que es puro […], y  ya es demasiado tarde. Su vida de rebelión contra Dios los ha  inhabilitado para el cielo. La pureza, la paz y la santidad que reinan  allí serían para ellos un tormento; la gloria de Dios, un fuego  consumidor […]. Su exclusión del cielo es un acto de su propia voluntad y  un acto de justicia y misericordia por parte de Dios».&lt;sup&gt;25&lt;/sup&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   Elena White buscó a menudo atraer las mentes a las glorias del cielo y  la tierra nueva. La recompensa de los justos, escribió, «solo la  conocerán quienes la contemplen […]. En aquellas pacíficas llanuras, al  borde de aquellas corrientes vivas, es donde el pueblo de Dios que por  tanto tiempo anduvo peregrino y errante, encontrará un hogar».&lt;sup&gt;26&lt;/sup&gt;  Cuanto más aprendamos de Dios, más admiraremos su carácter y con mayor  convencimiento podremos testificar que «Dios es amor».&lt;sup&gt;27 &lt;/sup&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="footnote"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;sup style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;1&lt;/sup&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Elena G. de White, &lt;/span&gt;&lt;i style="font-style: italic;"&gt;Eventos  de los últimos días&lt;/i&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;, p. 11. Nótese que las ideas no documentadas de  este artículo también han sido extraídas de esta importante compilación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="footnote"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="footnote"&gt;   &lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt;&lt;sup&gt;2 &lt;/sup&gt;Ibíd., p. 38.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;3 &lt;/sup&gt;Ibíd., p. 287.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;4 &lt;/sup&gt;Ibíd., p. 75.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;5 &lt;/sup&gt;Ibíd., p. 94.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;6 &lt;/sup&gt;Ibíd.; p. 95.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;7 &lt;/sup&gt;Ibíd., p. 160.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;8 &lt;/sup&gt; Elena G. de White, Mensajes selectos, vol. 1, p.  55.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;9 &lt;/sup&gt; Elena G. de White, Testimonios para la iglesia,  vol. 5, pp. 76, 77.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;10&lt;/sup&gt; Elena G. de White, El conflicto de los siglos,  pp. 593, 594.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;11&lt;/sup&gt; White, Eventos de los últimos días, p. 184.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;12&lt;/sup&gt; White, El conflicto de los siglos, p. 592.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;13&lt;/sup&gt; Elena G. de White, En los lugares celestiales, p.  343.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;14&lt;/sup&gt; White, Eventos de los últimos días, p. 205.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;15&lt;/sup&gt; Elena G. de White, Palabras de vida del Gran Maestro,  p. 342.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;16&lt;/sup&gt; White, El conflicto de los siglos, p. 597.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;17&lt;/sup&gt; Ibíd., p. 591.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;18&lt;/sup&gt; White, Eventos de los últimos días, p. 228.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;19&lt;/sup&gt; Elena G. de White, Primeros escritos, p. 71.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;20&lt;/sup&gt; White, El conflicto de los siglos, p. 599.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;21 &lt;/sup&gt; White, Testimonios para la iglesia, vol. 5, p.  441.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;22&lt;/sup&gt; White, Eventos de los últimos días, p. 241.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;23&lt;/sup&gt; Ibíd., p. 187.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;24&lt;/sup&gt; Ibíd., p. 270.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;25&lt;/sup&gt; White, El conflicto de los siglos, p. 531.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;26&lt;/sup&gt; Ibíd., p. 654.&lt;br /&gt;&lt;sup&gt;27&lt;/sup&gt; Ibíd., p. 657.&lt;/span&gt;                                                                                 &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span class="storyAuthor"&gt;&lt;br /&gt;Clinton Wahlen es director asociado del  Instituto de Investigaciones Bíblicas en la Asociación General.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Fuente: &lt;a href="http://spanish.adventistworld.org/index.php?option=com_content&amp;amp;view=article&amp;amp;id=575"&gt;Adventist World&lt;/a&gt;. &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Marzo 2010&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-2652275163934459524?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/2652275163934459524/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=2652275163934459524' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/2652275163934459524'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/2652275163934459524'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2010/03/los-ultimos-sucesos.html' title='Los últimos sucesos'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/S5vz3jZZJEI/AAAAAAAAAa0/HMPtNjv3gt4/s72-c/amanecer-entre-nubes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-6181327305496144865</id><published>2010-02-12T16:38:00.000-08:00</published><updated>2010-02-12T16:50:26.170-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Por qué creo en Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adventist World'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Limoni Manu'/><title type='text'>Por qué creo en Dios</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/S3XyKY8QiGI/AAAAAAAAAas/aKaigDwx4PY/s1600/por-que-creo-en-dios.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 220px; height: 165px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/S3XyKY8QiGI/AAAAAAAAAas/aKaigDwx4PY/s1600/por-que-creo-en-dios.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Por: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;" class="storyAuthor"&gt;Limoni  Manu&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Cada uno tiene que evaluar las   evidencias.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="cap"&gt;H&lt;/span&gt;ace poco, hemos sido testigos de un  resurgimiento de los ataques contra Dios y la religión por parte de  personas como Richard Dawkins   (&lt;i&gt;El espejismo de Dios&lt;/i&gt;), Daniel Dennett (&lt;i&gt;Romper el hechizo&lt;/i&gt;),  Sam Harris   (&lt;i&gt;El fin de la fe&lt;/i&gt;), y Christopher Hitchens (&lt;i&gt;Dios no es bueno&lt;/i&gt;).&lt;/div&gt;  &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Como adventistas, debemos admitir que no podemos colocar a Dios en  un tubo de ensayo y probar su existencia por métodos científicos. Dios  está más allá de toda prueba. Nuestra capacidad de comprenderlo depende  del alcance de su propia revelación.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   Entre otros métodos, Dios se nos revela en (1) la creación (Gén. 1:1),  (2) por medio del mundo natural (Sal. 19:1), (3) en nuestro sentido de  moralidad y el deseo innato de lo divino y (4) por medio de Jesucristo,  la máxima revelación de Dios (Juan 1:14, Heb. 1:1-3). Dios no pide  disculpas por ser quien es. Si bien permite que dudemos de su  existencia, también nos da suficientes evidencias para creer, de manera  que no tengamos excusa (Rom. 1:19, 20).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;br /&gt; Permítanme compartir algunas razones por las que creo en Dios:&lt;/div&gt; &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;1. El comienzo de todas las cosas &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pensemos en el comienzo de la vida. Dios afirma ser el responsable  directo de crear los cielos y la tierra   (Gén. 1:1-3; Isa. 45:12, 18). Afirma haber puesto en su lugar los  fundamentos de la tierra y medido sus dimensiones   (Job 38:3-5). Afirma haber creado las criaturas del mar, las aves de  los cielos, los animales terrestres (Gén. 1:20-22), y en último término  al ser humano (Gén. 1:27; Sal. 139:14). Por fe, aceptamos el origen  divino de la vida, sobre la base del testimonio bíblico de Dios como  Creador y Sustentador del universo (Heb. 11:1).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;img style="width: 270px; height: 33px;" alt="http://spanish.adventistworld.org/images/template/intext-top.jpg" src="http://spanish.adventistworld.org/images/template/intext-top.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(204, 0, 0);" class="blurbRight"&gt;Las personas de toda época&lt;br /&gt;y lugar tienen  alguna noción&lt;br /&gt;de moralidad. La ley de Dios&lt;br /&gt;está grabada en nuestras&lt;br /&gt;conciencias.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="blurbRight"&gt;&lt;img style="width: 270px; height: 33px;" src="http://spanish.adventistworld.org/images/template/intext-bottom.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="blurbRight"&gt;&lt;/span&gt;Muchos, sin embargo, escogen creer otra cosa. El 10 de septiembre  de 2008, miles de científicos de ochenta países se reunieron en las  instalaciones de la Organización Europea de Investigación Nuclear (CERN)  en Suiza para poner en funcionamiento el acelerador de partículas más  poderoso del mundo, conocido como el «Gran Colisionador de Hadrones». El  experimento buscaba probar la teoría del Big Bang, y refutar  indirectamente la enseñanza bíblica de la creación. Pero el resultado no  fue el esperado; por el contrario, no se produjo explosión alguna, ni  ningún agujero negro tragó partes de la región, ni llegó el fin del   mundo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;br /&gt; Para mí, el relato de la creación sigue sin ser refutado. &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;2. Evidencias del mundo natural&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; La tierra tiene más de once millones de especies animales,  incluyendo la vida humana; trescientas mil especies de   plantas, veinte mil de aves y cinco mil de reptiles. El planeta mismo  es un ejemplo fascinante de complejidad extrema: tiene el tamaño exacto y  la velocidad angular precisa para garantizar el equilibrio de las  estaciones y las proporciones   de tierra y agua. La mínima interferencia en esta compleja función  cósmica podría significar la vida o la muerte de   todos los organismos vivos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   ¿Qué probabilidades existen de que esta complejidad sea resultado de  la casualidad? ¡Muy remotas! Una inteligencia tiene que estar detrás de  todo esto. Y para mí, esta realidad nos refiere a   Dios.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   El testimonio del mundo natural, aunque silencioso, es elocuente  (veáse Sal. 19:1). A pesar del pecado (Hech. 17:27), la naturaleza aún  nos revela a Dios (Rom. 1:19, 20). &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div&gt;&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;3. La moralidad y el deseo innato de Dios &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las personas de toda época y lugar tienen alguna noción de  moralidad, aun en los lugares más recónditos y en las culturas más  diferentes. La ley de Dios está escrita en nuestros corazones (Rom.  2:11-16). Todos saben «instintivamente» que es malo matar a otro ser  humano. ¿De dónde proviene ese sentido moral? Creo yo que de Dios. Él es  la base de toda   moralidad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   De la misma manera, la creencia en un mundo espiritual y en un ser  supremo (o seres supremos) es también un fenómeno universal. Gente de  toda procedencia muestra algún tipo de devoción o adoración. Algunos  adoran al «Dios desconocido», como les dijo Pablo a los habitantes de  Atenas (Hech. 17:22, 23). Este instinto innato es, creo yo, una  consecuencia directa de que Dios «ha puesto eternidad en el corazón del  hombre» (Ecl. 3:11). Somos incurablemente religiosos (cf. Hech. 17:26,  27).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   Al famoso físico-matemático y filósofo Blas Pascal se le atribuye el  siguiente comentario: «Hay un vacío con forma de Dios en el corazón de  cada ser humano que no puede ser llenado por ningún ser creado, sino  solo por Dios, el Creador, revelado a través de Cristo»   (&lt;i&gt;Pensées&lt;/i&gt;).&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;   &lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;4. El testimonio de Jesús&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Even Si bien el mundo natural y la vida humana nos señalan a Dios,  no sirven para comprenderlo plenamente. El punto máximo de la relevación  divina se halla en Jesucristo    (Heb. 1:1-3).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   Más de trescientas referencias, solo en el Antiguo Testamento, hablan  de Cristo como el Mesías. Jesús es la simiente de la mujer (Gén. 3:15),  nacido de una virgen (Isa. 7:14), en Belén (Miq. 5:2; Mat. 2:1; Juan  7:42). Sería llamado Señor (Sal. 110:1; Luc. 2:11), Hijo de Dios (Sal.  2:7; 1 Crón 17.11-14; Mat. 3:17; 16:16; Mar. 9:7), y Emanuel, «Dios con  nosotros» (Isa. 7.14; Mat. 1:23). Se predijo que sería traicionado por    un amigo (Sal. 41:9; Mat. 10:4) por treinta piezas de plata (Zac.  11:12; Mat. 26:15), abandonado por sus discípulos   (Zac. 13:7; Mar. 14:50) y crucificado entre ladrones (Isa. 53:12; Mat.  27:38), pero que al tercer día resucitaría (Mat. 16:21; 17:9, 22, 23;  20:18, 19).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   Su vida, muerte y resurrección constituyen hechos aceptados por la  historia. No obstante, lo que hace que Jesús sea único y singular entre  otros líderes religiosos como Buda, Mahoma y Confucio, es su afirmación  de que era Dios   (Juan 5:17, 18; 8:58; 10:30-33).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  Y lo que pensemos de Jesús es literalmente un asunto de vida o muerte  para nosotros   (Juan 3:36).&lt;/div&gt;&lt;/div&gt; &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;¿Qué opciones tenemos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tenemos tres opciones: Jesús fue un mentiroso, un lunático o  fue   Dios.&lt;sup&gt;1 &lt;/sup&gt; Si Jesús mintió deliberadamente sobre su deidad,  entonces no solo fue hipócrita, sino malvado. Si creyó sinceramente que  era Dios cuando no lo era, entonces fue un lunático. Pero si su  afirmación de que era Hijo de Dios fue verdadera, entonces es peligroso   rechazarlo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   En último término es una cuestión de fe, que no debería resultarnos  extraña. Cada vez que viajamos en avión, por ejemplo, tenemos cierta  dosis de fe en personas y maquinarias para nosotros desconocidas.  Nuestro viaje celestial es más seguro que cualquier viaje en avión.  Jesús es el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;   Para mí, las evidencias que tenemos son suficientes para garantizar mi  entrega total. Creer en Dios y en Jesús, que fue enviado por él, es  vida   eterna.&lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt; &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="footnote"&gt;*Una versión de este artículo apareció en  Record, División del Pacífico Sur, 4 de julio de 2009. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt; &lt;div style=""&gt;&lt;span class="footnote"&gt;&lt;sup&gt;&lt;br /&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="footnote"&gt;&lt;sup&gt; 1&lt;/sup&gt;  Las siguientes ideas han sido deducidas de Josh McDowell,  Evidence That Demands a Verdict: Historical Evidence for the Christian  Faith, vol. 1 (San Bernardino, California.: Here’s Life    Publishers, 1986), pp. 103-107.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="footnote"&gt;   &lt;sup&gt;2 &lt;/sup&gt; Juan 17:3.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;span class="storyAuthor"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Limoni Manu escribe desde Wanganui, Nueva  Zelandia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente:  &lt;a href="http://spanish.adventistworld.org/index.php?option=com_content&amp;amp;view=article&amp;amp;id=554"&gt;Adventist World&lt;/a&gt;. &lt;span style="font-size:85%;"&gt;Edicion de Febrero 2010&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-6181327305496144865?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/6181327305496144865/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=6181327305496144865' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/6181327305496144865'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/6181327305496144865'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2010/02/por-que-creo-en-dios.html' title='Por qué creo en Dios'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/S3XyKY8QiGI/AAAAAAAAAas/aKaigDwx4PY/s72-c/por-que-creo-en-dios.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-6760301527958875570</id><published>2009-12-05T18:11:00.000-08:00</published><updated>2009-12-05T18:31:05.115-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Perfeccion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adventist World'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Robert J Ross'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><title type='text'>La perfección</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SxsSBhynLEI/AAAAAAAAAZM/QkpVHfB1qeE/s1600/2544289_0a67400a88.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 220px; height: 147px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SxsSBhynLEI/AAAAAAAAAZM/QkpVHfB1qeE/s1600/2544289_0a67400a88.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;Pulidos y suavizados hasta ser uno&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Por: Robert J. Ross&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="cap"&gt;C&lt;/span&gt;omo capellán voluntario del turno noche, observaba a un médico de emergencias mientras cerraba el último de muchos puntos que unían la carne de lo que había sido un inmenso orificio. Enderezó la espalda y con sus ojos aún concentrados en la herida que acababa de cerrar musitó, como diciéndose a sí mismo: “Perfecto; está perfecto”. Más tarde pensé: &lt;i&gt; ¿Qué quiso decir? ¿Se refería a los puntos o a que quedó cerrada la herida? ¿Se refería a su trabajo o a todo lo   mencionado?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; El Sermón del Monte de Jesús cubre tres capítulos de la Biblia (Mat. 5–7). En su primera parte, habla de la actitud de contentamiento que deberíamos desarrollar más allá de las circunstancias. A esta sección la denominamos de “las bienaventuranzas”. Cristo dirige su atención a nuestras motivaciones detrás de lo que hacemos. Lo que realmente cuenta son los motivos y actitudes que impulsan nuestras acciones. A mitad de su sermón, realiza esta inquietante declaración: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en el cielo es perfecto” (Mat. 5: 48).&lt;sup&gt;1&lt;/sup&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;" class="storySubHead"&gt;&lt;br /&gt;¿Qué quiere decir “perfecto”?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En la Biblia, el término es expresado de muchas maneras. Perfecto puede significar intachable, leal, completo, maduro, entendido, paciente, amante y seguidor de Cristo. El término describe cosas como la ley de la libertad (Sant. 1:25), los sacrificios (Lev. 22:21) o la voluntad de Dios (Rom. 12:2). La perfección suele estar relacionada con la acción. La iglesia de Sardis es amonestada porque Cristo halló que sus obras aún no eran perfectas (véase Apoc. 3:2). Al joven rico, Jesús le aconseja: “Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes […] y […] sígueme (Mat. 19:21).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; Ante usos tan diversos, ¿qué significa entonces ser “perfecto”? Es decir, ¿cuán blanco tiene que ser el blanco para alcanzar la blancura total? La cita de Elena White que dice: “Así como Dios es perfecto en su esfera, hemos de serlo nosotros en la nuestra”,1 nos muestra que existen dos niveles de perfección: la divina y la humana.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="sidebar-right"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;strong&gt;La experiencia de la salvación&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="sidebar-right"  style="font-size:100%;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt; Con amor y misericordia infinitos Dios &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;hizo que Cristo, que no conoció pecado, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;fuera hecho pecado por nosotros, para &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;que nosotros pudiésemos ser hechos &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;justicia de Dios en él. Guiados por el &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;Espíritu Santo sentimos nuestra &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;necesidad, reconocemos nuestra &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;pecaminosidad, nos arrepentimos &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;de nuestras transgresiones y ejercemos fe &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;en Jesús como Cristo y Señor, como &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;Sustituto y Ejemplo. Esta fe de salvación &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;nos llega por medio del poder divino de la &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;Palabra y es un don de la gracia de Dios. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;Mediante Cristo somos justificados, adoptados &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;como hijos e hijas de Dios y librados del señorío&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;del pecado. Por medio del Espíritu nacemos &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;de nuevo y somos santificados; el Espíritu &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;renueva nuestras mentes, graba la ley de &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;amor de Dios en nuestros corazones y nos &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;da poder para vivir una vida santa. Al &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;permanecer en él somos participantes de &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;la naturaleza divina y tenemos la seguridad &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;de la salvación ahora y en ocasión del juicio &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;(2 Cor. 5:17-21; Juan 3:16; Gál. 1:4; 4:4-7; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;Tito 3:3-7; Juan 16:8; Gál. 3:13, 14; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;1 Ped. 2:21, 22; Rom. 10:17; Luc. 17:5; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;Mar. 9:23, 24; Efe. 2:5-10; Rom. 3:21-26; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;Col. 1:13, 14; Rom. 8:14-17; Gál. 3:26; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;Juan 3:3-8; 1 Ped. 1:23; Rom. 12:2; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;Heb. 8:7-12; Eze. 36:25-27; 2 Ped. 1:3, 4; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="sidebar-right"&gt;Rom. 8:1-4; 5:6-10).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sabemos con certeza que Dios es perfecto en su esfera. “Él es la Roca, cuya obra es perfecta” (Deut. 32:4). También sabemos que Jesús es perfecto: “Habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eternal salvación” (Heb. 5:9). Reconocemos que, por cierto, nosotros no somos perfectos, porque a los ojos de Dios, “nuestras justicias como trapos de inmundicia” (Isa. 64:6). Entonces, ¿a qué “perfección” hemos de aspirar? Jesús nos da la pauta en la oración intercesora de Juan 17:23: “Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectos en unidad”. La perfección, entonces, posee dos niveles: la unidad perfecta de Dios con la Trinidad y la unidad perfecta de los humanos con Cristo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left; font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;br /&gt;Perfección objetiva: La unidad perfecta de Dios&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Solo la divinidad puede aducir unidad perfecta. Es la perfección más acabada. Aunque el Hijo de Dios se revistió de frágil humanidad y fue tentado en su momento de mayor debilidad, Satanás no logró separarlo ni un ápice de su Padre. Solo la divinidad puede transformar piedras en pan. Mediante la obediencia a su Padre, Jesús se negó a usar su divinidad independientemente de su Padre. “En Cristo, la divinidad y la humanidad se combinaron. La divinidad no descendió al nivel de la humanidad; la humanidad conservó su lugar, pero la humanidad, al estar unida a la divinidad, soportó la durísima prueba de la tentación en el desierto”.&lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt; “Él […] sufrió siendo tentado”, sufrió en proporción a la perfección de su santidad. Pero el príncipe de las tinieblas no encontró nada en él; ni un solo pensamiento o sentimiento respondía a la tentación”.&lt;sup&gt;3&lt;/sup&gt; La unidad perfecta de Jesús con su Padre lo motivó a resistir todas las tentaciones.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: left;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left; font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;&lt;br /&gt;Perfección subjetiva: Nuestra unidad con Cristo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me gusta cómo describe Elena White nuestra necesidad de expiación. “El hombre no podía expiar la culpa del hombre. Su condición pecaminosa y caída hacía de él una ofrenda imperfecta, un sacrificio expiatorio de menor valor que Adán antes de su caída. Dios hizo al hombre perfecto y recto, y después de su transgresión no podía haber un sacrificio expiatorio aceptable a Dios en su favor, a menos que la ofrenda hecha fuera de un valor superior al del hombre en su estado de perfección e inocencia”.&lt;sup&gt;4&lt;/sup&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;sup&gt;   &lt;/sup&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; La actitud pura de Cristo motivó una obediencia absoluta que resultó en una unidad completa con el Padre. Esa es la verdadera perfección. Es esa perfección imputada que llega a ser el único medio para nuestra salvación. “Este sacrificio fue ofrecido con el propósito de restaurar al hombre a su perfección original; más que ello, […] brindarle una completa transformación del carácter”.&lt;sup&gt;5&lt;/sup&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;sup&gt;   &lt;/sup&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; La justicia impartida de Cristo es la obra que realiza en nosotros para transformarnos a su imagen, en unidad con él. Eso es ser perfectos en nuestra esfera. Significa ser perfectamente uno con él. Nuestras actitudes cambian, lo que nos motiva a ser obedientes para reflejarlo de manera plena. La imagen que creó originalmente en nosotros se refleja en nuestra unidad con él (véase Heb. 5:8, 9)y no requiere que nos despojemos por nosotros mismos del mal, porque ello dejaría un gran vacío. Por el contrario, implica que nos llenemos todo lo posible de Cristo, rechazando lo que opaca su gloria. Al contemplarlo, llegamos a ser como él y somos transformados para su gloria. No solo seremos su imagen sino también seremos uno con él.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: left;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;" class="storySubHead"&gt;&lt;br /&gt;Unión perfecta&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hace poco los científicos descubrieron una forma de fabricar la primera superficie de vidrio absolutamente plana y pulida. Es tan suave y lisa que cuando dos de estas gruesas láminas de vidrio son colocadas una sobre la otra y desplazan todo el aire, la conexión entre las moléculas llega a ser tal que es casi imposible separarlas. Son verdaderamente una. La unidad perfecta de Jesús con el Padre, por medio de su obediencia aquí en la tierra, llega a ser nuestro manto de (su) justicia imputada por toda la eternidad. La justicia que anhela impartirnos es la unidad perfecta que podemos tener por medio de la conducción de su Espíritu. La obediencia motivada por un amor genuino permite que cada día Cristo nos vaya puliendo hasta que lleguemos a ser uno con él, de manera que ya nada pueda interponerse entre él y nosotros.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; Creo que esta imagen capta algo de lo quiso decir ese médico de emergencias cuando dio por concluida su tarea. La herida estaba cerrada. La carne había vuelto a su lugar. No había más separación. No había más sangre. Podía comenzar el proceso de curación y probablemente no quedaría ni una cicatriz. Lo que se dice, perfecto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: left;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span class="footnote"&gt;&lt;sup&gt;&lt;br /&gt;1&lt;/sup&gt;Elena White, &lt;i&gt; Testimonios para la   iglesia&lt;/i&gt;, vol. 8, p. 64.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="footnote"&gt;   &lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt;Elena White, &lt;i&gt; Review and Herald&lt;/i&gt;, 18 de febrero de 1890.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="footnote"&gt;   &lt;sup&gt;3&lt;/sup&gt;Elena White, &lt;i&gt; Testimonios para la iglesia&lt;/i&gt;, vol. 5, p. 398.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="footnote"&gt;   &lt;sup&gt;4&lt;/sup&gt;Elena White, &lt;i&gt; The Spirit of Prophecy,&lt;/i&gt; t. 2, p. 9.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="footnote"&gt;   &lt;sup&gt;5&lt;/sup&gt;Elena White, &lt;i&gt; Manuscrito&lt;/i&gt; 49, 1898.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: left;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left; font-style: italic;"&gt;&lt;span class="storyAuthor"&gt;&lt;br /&gt;Robert J. Ross, nacido en Sudáfrica, es actualmente pastor de la iglesia de Meadow Vista, Asociación del Norte de California, EE. UU. Le gusta tallar la madera y dibujar, y disfruta de su familia, que incluye a seis nietos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;Fuente: &lt;a href="http://spanish.adventistworld.org/index.php?option=com_content&amp;amp;view=article&amp;amp;id=516"&gt;Spanish Adventist World.&lt;/a&gt; Diciembre 2009&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4432102266432857077-6760301527958875570?l=conexionadventista-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/feeds/6760301527958875570/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4432102266432857077&amp;postID=6760301527958875570' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/6760301527958875570'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4432102266432857077/posts/default/6760301527958875570'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conexionadventista-reflexiones.blogspot.com/2009/12/la-perfeccion.html' title='La perfección'/><author><name>Mauricio Albareda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07625613972570984639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://1.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SOFtaOlFfhI/AAAAAAAAAAY/asp1dqzIT-I/S220/Foto1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SxsSBhynLEI/AAAAAAAAAZM/QkpVHfB1qeE/s72-c/2544289_0a67400a88.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4432102266432857077.post-969682851751929</id><published>2009-12-05T16:57:00.001-08:00</published><updated>2009-12-05T17:56:25.543-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Thurman C Petty Jr'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Qué hemos hecho'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexion'/><title type='text'>¡Qué hemos hecho!</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SxrsGZohDYI/AAAAAAAAAZE/RBYHHa-cArw/s1600/jesuscorona.gif"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 220px; height: 253px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3lmJ10vpv2I/SxrsGZohDYI/AAAAAAAAAZE/RBYHHa-cArw/s1600/jesuscorona.gif" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="storySubHead"&gt;Hablemos de Jesús y de lo que hizo por nosotros&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Por: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;" class="storyAuthor"&gt;Thurman C. Petty, Jr.&lt;/span&gt;&lt;table id="containerTable" cellpadding="0" cellspacing="0"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td id="menuCell"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td id="footerCell" colspan="1"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span class="cap"&gt;N&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;uestra imagen mental de Jesús suele inclinarse hacia su lado humano. Después de todo, fue un hombre. Hemos visto miles de imágenes de Jesús creadas por los artistas: lo hemos visto jugando con los niños, hablando con los médicos, o mirando a la “cámara” o al horizonte. &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero los que documentaron su ministerio terrenal en los Evangelios también dejaron en claro que en el Jesús humano que caminó entre nosotros caminó también Dios en la carne. La divinidad de Jesús es producto de conceptos extraordinarios que nos dejan atónitos. Nos trasladan al comienzo del mundo, cuando “Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra” (Gén. 1:1).* ¿No requiere la divinidad de Jesús que él también haya tomado parte en dar existencia a este planeta?&lt;/div&gt;  &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Sin duda que sí. Pablo proclama enfáticamente que Jesús, “siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse” (Fil. 2:6). Juan también afirmó que “era Dios” y que “por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir” (Juan 1:1-3).&lt;/div&gt; &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esto incluye todo el universo. Imaginemos entonces leer el Génesis de la siguiente manera: “Jesús, en el principio, creó los cielos y la tierra”. Y “Jesús también hizo las estrellas” (véase Gén. 1:16).&lt;sup&gt;1&lt;/sup&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Esta idea transforma nuestra imagen del bebé que nació de María, del único Dios-hombre. Aun así, los apóstoles expresan la verdad ineludible de que el que creó el universo, incluyendo nuestro planeta y sus habitantes, sufrió y murió en una cruz en las afueras de Jerusalén para salvarnos de nuestros pecados.&lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt;&lt;/div&gt; &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;¡Qué sacrificio! ¡Qué amor! Nos pone de rodillas en completa humillación por lo que hemos hecho&lt;em&gt;.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;  &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;" class="storySubHead"&gt;&lt;br /&gt;Lo que él hizo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;Regresemos a la idea de la creación y pensemos que Jesús creó todo el universo, para mirar más de cerca sus maravillosas obras. A fin de entender este concepto, usemos uno de los ardides de la ciencia ficción. Imaginemos que somos astronautas y que tenemos el privilegio de explorar el universo creado por Jesús.&lt;/div&gt; &lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nuestro trasbordador espacial ingresa a la órbita de la tierra, y pronto somos transferidos a una nave estelar para emprender una travesía intergaláctica. Una vez a bordo, nos reclinamos en cómodos asientos y pronto partimos a la velocidad de la luz (18 millones de kilómetros por minuto).&lt;/div&gt; &lt;div&gt; &lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;A esta fantástica velocidad pasamos el sol en menos de nueve minutos y Plutón en solo cinco horas y media. Continuamos por el espacio, y tenemos que viajar cuatro años y medio para pasar junto a Alfa Centauro, la estrella más cercana. Sin embargo, pasarían otros cien mil años antes de atravesar la Vía Láctea, y otros dos millones de años antes de siquiera acercarnos a la gran galaxia de Andrómeda, que se sabe tiene cien mil millones de soles. Pero solo habríamos comenzado, porque más allá de Andrómeda se encuentran al menos otros dos mil millones de galaxias, y cada una contiene miles de millones de soles.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Y, según las Escrituras, el que conocemos como Jesús de Nazaret creó todos estos vastos sistemas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No es de asombrar que el salmista exclamara: “Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que allí fijaste, me pregunto: ¿Qué es el hombre, […] para que lo tomes en
